HELENA GUEVARA - Expandiendo los límites de lo posible -

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Calmar la mente a través del Movimiento

cuerpo relajado mente sosegada

La unidad cuerpo-mente es indiscutible.

Todos anhelamos una mente en paz, tranquila y sosegada, capaz de observar y disfrutar del momento presente. Todos deseamos que el “parloteo mental” cese y todos buscamos estrategias que nos ayuden a esto.

Hemos de ser conscientes de que es más fácil tener una mente en calma si tenemos un cuerpo relajado, lo cual sólo es posible si tenemos un cuerpo bien organizado. La relajación es la consecuencia de una buena organización interna.

Pero… ¿Qué significa un cuerpo bien organizado?

El Dr. Feldenkrais nos lo explica a través de la física:

“En una máquina eficiente, todas las piezas se ajustan con exactitud entre si; todas están bien aceitadas y no presentan polvo ni suciedad en las superficies de contacto; todo el combustible consumido se convierte en energía cinética hasta el límite termodinámico, y no hay ruido ni vibración, es decir, no se gasta energía en movimiento inútil que disminuye la capacidad operativa efectiva de la máquina”.

¿Puedes imaginar cómo aplicar esto a tu cuerpo?

Reflexiona acerca de cómo te sentirías si todos tus huesos estuvieran perfectamente ajustados entre sí, si no existiera fricción alguna entre tus articulaciones, si toda la energía empleada en moverte no quedara estancada y pudiera viajar libre y fluidamente a través de todo tu esqueleto…

Las clases que Moshé Feldenkrais diseñó se proponen lograr, precisamente, eso:

“Eliminar, gradualmente, del modo de movernos y de actuar, todos los movimientos innecesarios, todo cuanto obstaculice el movimiento, interfiera en éste o se oponga a él”.

Sacar fricción de nuestro sistema es dejar de malgastar nuestra propia energía, a menudo utilizada para perpetuar bloqueos y estructuras físicas y de personalidad disfuncionales.

Mantener  en el tiempo dichos modos de moverse, de pensar y de vivir disfuncionales (que no funcionan bien pero los seguimos usando por desconocer otras alternativas), es como mantener el interruptor de la luz encendido las 24h del día aunque no haga falta.

En la medida que vamos disolviendo estas estructuras, a través del movimiento, más y más energía quedará libre y disponible para vivir de forma más fácil, ágil, alegre y creativa. Al mismo tiempo, al ir progresivamente eliminando movimientos parásitos, iremos eliminando, también, pensamientos  compulsivos y repetitivos y conociendo, por fin, qué es la paz mental.

No es fácil imaginar lo que nunca hemos vivido, lo que nunca hemos sentido. Por eso te animo a que realices alguna Clase de Feldenkrais Gratuita, para que puedas sentir y comprender estos conceptos a través de tu propia experiencia. Si no, esta información sólo quedará a nivel mental, y estoy segura, de que en este nivel ya tienes demasiada información.

Ábrete al sentir, aventúrate en lo desconocido, confía en mi.

¡Gracias!

Helena Guevara

“Sacar fricción del sistema musculo-esquelético es igual a sacar el parloteo mental de tu cabeza”

Hiper-estimulación sensorial y estrés: Mecanismos control social.

tomar un descanso“Menos es más”

Afinar la percepción nos ayuda a descubrir pequeños matices, en nosotros y en el mundo que nos rodea, que sin una observación precisa y detalla pasarían inadvertidos.

A menudo nos quejamos de que tropezamos siempre con “la misma piedra”. Esto es debido a que los obstáculos que nos hacen tropezar suelen escapar a nuestra conciencia.

Feldenkrais nos propone afinar nuestros sentidos, especialmente el sentido Kinestético, para poder apreciar diferencias cada vez más sutiles y llevar nuestra conciencia hacia esos aspectos que hasta ahora eran irreconocidos y nos impedían avanzar, aprender y desarrollar nuevas habilidades o destrezas.

Para que nuestra capacidad perceptiva aumente es necesario disminuir la intensidad de los estímulos. Así nuestros sentidos se agudizarán, gradualmente, para poder captar la información que reciben.

Por ejemplo: Si estoy hablando contigo y voy progesivamente bajando el volumen de mi voz, tendrás que prestar más atención, para poder captar lo que digo y tu capacidad auditiva aumentará.

Si de pronto te trasladas de un espacio con luz a un lugar oscuro, al princpio no verás nada, pero progresivamente, tus ojos se adaptarán, y verás objetos y detalles que al principio pasaban inadvertidos.

Si estas una semana sin tomar nada de sal y tomas una comida con muy poca sal, te parecerá salado lo que siete días antes te resultaba soso.

Si reduces el esfuerzo muscular al moverte, podrás darte cuenta de hábitos de movimiento disfuncionales inconscientes que impiden que te muevas con más soltura y liviandad.

Osea, que al reducir los estímulos, nuestra capacidad de percepción se incrementará y, por consiguiente, la cantidad de información que recibiremos será mayor. A mayor información, mayor es la capacidad de un sistema para reorganizarse y evolucionar hacia un orden superior.

Si nos paramos a observar nos daremos cuenta que vivimos en una sociedad urbana que nos hiper-estimula:

  • A nivel visual: tiendas llenas de objetos, coches, personas, luces, pantallas, móviles, etc.
  • A nivel auditivo: música en cada comercio, televisiones en consultas médicas, bares y viviendas, megafonías, auriculares, conversaciones,  tráfico, etc.
  • A nivel gustativo: comida hiper-azucarada o hiper-salada, potenciadores del sabor, etc.
  • A nivel olfativo: sudores, perfumes, cremas, desodorantes, jabones, champus y suavizantes, desinfectantes, humo de cigarillos, motores,  etc.

Reducir estímulosA esto hemos de sumar un ritmo de vida vertiginoso: agendas hiper-apretadas con trabajo, familia, deporte,  actividad social, terapias, viajes, formaciones, etc.

¿A qué da lugar todo esto? Pues a que nuestro sistema nervioso esté hiper-estimulado, recibiendo constantemente una cantidad de información imposible de procesar, lo que da lugar al estrés, la angustia, ansiedad, cansacio crónico, insomnio, desorientación vital, altibajos emocionales, mentes que no descansan saltando de preocupación en preocupación…

Consumir objetos, información, actividades, relaciones, etc. es otro mecanismo de control social que nos impide captar la información esencial para el cambio y hacernos más inteligentes y creativos. Muy al contrario, este consumismo desaforado, con su correspondiente hiper-estimulación, nos embrutece, nos enferma y nos insensibiliza.

¿Qué podemos hacer? Decrecer en estímulos, parar, observar dónde y cómo vivimos nuestro día a día, deshacernos de lo que no necesitamos, refinarnos, sensibilizarnos, desarrollar nuestra auto-conciencia, y por ende, nuestra inteligencia y nuestra salud.

Una vez más, si somos conscientes de cómo actuamos tendremos la posibilidad de elegir.

Siempre fuimos libres.

 

No hay movimiento sin ritmo.

“Encuentra tu propio ritmo”

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