HELENA GUEVARA - Expandiendo los límites de lo posible -

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Cómo nacieron tu carácter y tus creencias.

Crianza Padres HIjosPor Helena Guevara: Cuando nacimos éramos un cuerpo que sentía. Aún no se había desarrollado nuestra mente racional, ni el lenguaje, ni el pensamiento abstracto. Simplemente sentíamos.

Éramos, fundamentalmente, piel y boca. Una piel que pudo ser acariciada o no, que pudo ser respetada o abusada… Una boca que pudo ser alimentada con leche materna o no, alimentada cuando lo demandaba o cuando se le imponía.

Nuestro sistema nervioso se configuró gracias a la información que recibimos a través de las sensaciones tanto de nuestro entorno, como del interior de nuestro cuerpo.

Orinábamos y defecábamos, vomitábamos, nos caíamos, llorábamos… Dice Feldenkrais que según cómo nuestros cuidadores respondieron a estas demandas tan físicas comenzamos a crearnos un modo de comprender el mundo y a generar unas respuestas para adaptarnos a él y sobrevivir. Ante esa brutal dependencia no tuvimos opción y cada uno se adaptó como pudo al contexto que le envolvía. Hicimos todo lo que pudimos para no sentirnos abandonados y obtener afecto, aprobación, protección, seguridad y reconocimiento. Y así nacieron nuestros patrones de comportamiento y nuestro caracter…

Si los adultos aliviaron nuestras necesidades orgánicas con respeto, paciencia y amabilidad creamos una visión del mundo.

Si nos apartaron, nos hicieron sentir culpables o respondieron con dilación ante los diferentes sucesos que aparecían en nuestro cuerpo, formamos otra visión muy distinta.

Probablemente, en el primer caso, comprendimos, somáticamente, que este mundo era un lugar amable que merecía ser explorado con entusiasmo, alegría y agradecimiento. En el segundo caso, posiblemente, sentimos que esta vida, este mundo, era un lugar difícil al que debíamos adaptarnos y resignadamente comenzamos a aceptar el sufrimiento como parte inherente de la vida.

¿Cómo percibes tú la vida? Sé honesto, cómo la percibes realmente, no cómo se supone que la debes percibir.

¿Cómo era el contexto en el que te desarrollaste? ¿Eres consciente de las estrategias, funcionales o disfuncionales, que tuviste que inventar para no perder la sensación de seguridad y no sentirte abandonado?

¿Cómo respondes hoy en día ante los diferentes desafíos de tu vida? ¿Qué estrategias utilizas? ¿Has descubierto cierto patrón de funcionamiento o de respuesta que se va repitiendo a lo largo de tu vida?

Mantén estas preguntas presentes, porque son importantes. Y no tengas prisa por responderlas, por que no es tan fácil… A menudo nos hacemos trampas a nosotr@s mism@s, nos mentimos, para no sufrir…

Dice Moshé:

“Cuando nos hacemos conscientes de lo que, de hecho, estamos haciendo, y no de lo que decimos o pensamos que hacemos, el camino real a la mejoría se abre ante nosotros.”

Lo cual quiere decir que antes de mejorar, cambiar y evolucionar hemos de ser conscientes de “qué es realmente lo que estamos haciendo” y no engañarnos creyendo que “ya sabemos” lo que estamos haciendo.

Feldenkrais es un camino de auto-aprendizaje y auto-consciencia a través del movimiento. Sus clases  te van a enseñar tu potencial muy rápidamente, pero también, te aviso, es un camino de humildad, porque te va a mostrar las mentiras que te cuentas…

INFORMACIÓN RETIRO FELDENKRAIS DEL 16 AL 23 JULIO 2018

Helena Guevara

Educación y perpetuación de viejos patrones.

opiniones - curiosidad¿HEMOS DE DAR A NUESTROS HIJOS LO QUE NOS DIERON NUESTROS PADRES?

La mayoría de nosotros tenemos la sensación de que nuestros padres nos dieron la mejor educación que pudieron. Nuestro corazón se siente muy agradecido hacia ellos y esto hace que, a menudo, queramos dar lo mismo a nuestros hijos. Pero hoy, sabiendo lo que sabemos, hemos de revisar si realmente, REPETIR LOS MISMOS PATRONES, es lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos, sus nietos.

Para nuestros padres lo mejor era que sus hijos tuvieran una buena formación especializada, con el fin de acceder a un buen puesto de trabajo … Hace muchos años que el título universitario no garantiza esto. Además surge la cuestión de ¿qué es un buen trabajo?

Nuestros padres querían que tengamos un trabajo fijo y estable con la correspondiente cotización…Nosotros ya sabemos que la estabilidad laboral desapareció, también, hace muchos años, y somos conscientes de que existe una probabilidad mínima de recibir pensión alguna. Todos sabemos que la formación en la escuela, caduca, actual, inhibe el sentimiento y la conexión con nuestro ser profundo, fomenta, en exceso, el pensamiento lógico y racional conviertiéndonos en seres automatizados y ruedas en la maquinaria de nuestra sociedad.

Nuestros padres estaban impresionados con tener una televisión… Nosotros nos preguntamos si realmente vale la pena ver toda la basura que la tele descarga en nuestras mentes. Para nuestros padres lo mejor era poder comer carne… Nosotros sabemos que esta carne “bendita” esta llena de hormonas, antibióticos y vacunas y que con la producción de ella nos cargamos el planeta. Ya no aceptamos los valores de esta sociedad tal cual. Sabemos demasiado. El Internet desnuda todos los chanchullos que antes pasaban desapercibidos.

El argumento: Siempre lo hemos hecho así y no nos ha ido tan mal, no convence. Hemos viajado por el mundo, sabemos que se puede vivir la vida de mil maneras diferentes. Para poder avanzar como sociedad e individuos es necesario desarrollar nuestros propios valores y formación.

Necesitamos otro tipo de educación, que no escuela, que se base en la curiosidad natural del ser humano y en su capacidad de encontrar la información y conocimiento que precisa a cada momento.

Necesitamos otro tipo de alimentación basada en el respeto a los animales, que sea de producción local y orgánica.

Necesitamos otra forma de entender la salud y otro tipo de medicina, libre de la influencia de las multinacionales, donde curarse es encontrarse, en lugar de ser un negocio.

Necesitamos otra economía mas justa, que no se base en la explotación de muchos y en beneficio de unos pocos.

En otras palabras, tenemos que reinventarnos para poder sobrevivir y prosperar y nadie lo va hacer si no lo hacemos nosotros mismos aquí y ahora –SOMOS LOS QUE HEMOS ESTADO ESPERANDO–

¡¡Que alegría, que bendición habernos dado cuenta, ya, por fín, de una vez por todas!!

 

Helena Guevara

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