HELENA GUEVARA - Expandiendo los límites de lo posible -

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Hiper-estimulación sensorial y estrés: Mecanismos control social.

tomar un descanso“Menos es más”

Afinar la percepción nos ayuda a descubrir pequeños matices, en nosotros y en el mundo que nos rodea, que sin una observación precisa y detalla pasarían inadvertidos.

A menudo nos quejamos de que tropezamos siempre con “la misma piedra”. Esto es debido a que los obstáculos que nos hacen tropezar suelen escapar a nuestra conciencia.

Feldenkrais nos propone afinar nuestros sentidos, especialmente el sentido Kinestético, para poder apreciar diferencias cada vez más sutiles y llevar nuestra conciencia hacia esos aspectos que hasta ahora eran irreconocidos y nos impedían avanzar, aprender y desarrollar nuevas habilidades o destrezas.

Para que nuestra capacidad perceptiva aumente es necesario disminuir la intensidad de los estímulos. Así nuestros sentidos se agudizarán, gradualmente, para poder captar la información que reciben.

Por ejemplo: Si estoy hablando contigo y voy progesivamente bajando el volumen de mi voz, tendrás que prestar más atención, para poder captar lo que digo y tu capacidad auditiva aumentará.

Si de pronto te trasladas de un espacio con luz a un lugar oscuro, al princpio no verás nada, pero progresivamente, tus ojos se adaptarán, y verás objetos y detalles que al principio pasaban inadvertidos.

Si estas una semana sin tomar nada de sal y tomas una comida con muy poca sal, te parecerá salado lo que siete días antes te resultaba soso.

Si reduces el esfuerzo muscular al moverte, podrás darte cuenta de hábitos de movimiento disfuncionales inconscientes que impiden que te muevas con más soltura y liviandad.

Osea, que al reducir los estímulos, nuestra capacidad de percepción se incrementará y, por consiguiente, la cantidad de información que recibiremos será mayor. A mayor información, mayor es la capacidad de un sistema para reorganizarse y evolucionar hacia un orden superior.

Si nos paramos a observar nos daremos cuenta que vivimos en una sociedad urbana que nos hiper-estimula:

  • A nivel visual: tiendas llenas de objetos, coches, personas, luces, pantallas, móviles, etc.
  • A nivel auditivo: música en cada comercio, televisiones en consultas médicas, bares y viviendas, megafonías, auriculares, conversaciones,  tráfico, etc.
  • A nivel gustativo: comida hiper-azucarada o hiper-salada, potenciadores del sabor, etc.
  • A nivel olfativo: sudores, perfumes, cremas, desodorantes, jabones, champus y suavizantes, desinfectantes, humo de cigarillos, motores,  etc.

Reducir estímulosA esto hemos de sumar un ritmo de vida vertiginoso: agendas hiper-apretadas con trabajo, familia, deporte,  actividad social, terapias, viajes, formaciones, etc.

¿A qué da lugar todo esto? Pues a que nuestro sistema nervioso esté hiper-estimulado, recibiendo constantemente una cantidad de información imposible de procesar, lo que da lugar al estrés, la angustia, ansiedad, cansacio crónico, insomnio, desorientación vital, altibajos emocionales, mentes que no descansan saltando de preocupación en preocupación…

Consumir objetos, información, actividades, relaciones, etc. es otro mecanismo de control social que nos impide captar la información esencial para el cambio y hacernos más inteligentes y creativos. Muy al contrario, este consumismo desaforado, con su correspondiente hiper-estimulación, nos embrutece, nos enferma y nos insensibiliza.

¿Qué podemos hacer? Decrecer en estímulos, parar, observar dónde y cómo vivimos nuestro día a día, deshacernos de lo que no necesitamos, refinarnos, sensibilizarnos, desarrollar nuestra auto-conciencia, y por ende, nuestra inteligencia y nuestra salud.

Una vez más, si somos conscientes de cómo actuamos tendremos la posibilidad de elegir.

Siempre fuimos libres.

 

El coraje de moverse lentamente y sin esfuerzo.

foto_rueckenCada vez tengo más claro que el Método Feldenkrais es sólo y exclusivamente para personas valientes. Ya sabemos que la persona valiente no es la que no tiene miedo sino la que tiene el coraje de confrontarse con sus sombras, sus miedos, heridas y dificultades.

En este momento existen en nuestra sociedad multitud de propuestas de “salud” que tienen que ver con el entrenamiento muscular, estiramientos y tonificación.  Todas ellas, a menudo, rodeadas de músicas trepidantes, diseñadas en forma de series repetitivas de movimientos rápidos y con instructor@s a los que imitar que, además de hacerlo “mejor” que nosotr@s, nos alientan a esforzarnos siempre un poco más. Dichoso esfuerzo… dichosa cultura judeo-cristiana que nos maldijo insertando en el inconsciente colectivo la creencia de que tendremos que esforzarnos y sufrir para lograr expiar la culpa de un tal Adán que comió no se qué manzana prohibida…

El Método Feldenkrais va contracorriente, quizás por eso cuesta darlo a conocer…

El Dr. Feldenkrais, a través de su ingenioso método, nos propone movernos muy lentamente y reducir el esfuerzo al máximo posible, sin, jamás, ir más allá de nuestros propios límites. De esta manera, podremos afinar nuestra sensibilidad y, nuestra atención captará detalles acerca de nosotr@s mism@s, de nuestra forma de movernos y de estar en el mundo que hasta ahora eran inconscientes y habían pasado inadvertidos. Es en este momento cuando el coraje entra en juego, por que nos daremos cuenta de que, en muchas ocasiones, nuestro cuerpo no sabe responder a las ordenes dictadas por nuestro cerebro (por ejemplo: trata de flexionar, lentamente y sin esfuerzo, el dedo anular de una de tus manos sin que se flexione ni el meñique y ni el dedo corazón). También encontraremos puntos de dolor que hasta ahora pasaban desapercibidos, desconexiones entre diferentes partes de nuestro cuerpo, desorganización en relación al orden organicamente “correcto” de movernos (por ejemplo utilizando la musculatura del cuello en primer lugar cuando queremos levantar la cabeza del suelo si permanecemos tumbados boca arriba, en vez de inicar el movimiento desde los músculos del bajo abdomen).

Para nuestro ego no es plato de buen gusto darnos cuenta de que sabemos mucho menos de lo que creíamos, de que nuestro cuerpo alberga  y enquista mucha información dolorosa que tiene que ver con nuestra historia personal, familiar y cultural…

Por eso hace falta coraje, por que el Método Feldenkrais te confronta con tu lado oscuro. Cuerpo, movimiento y fuerza de la gravedad son los ingredientes base para este camino de autoconocimiento.

¿Lo bueno? A parte de ser una gran estrategia para tomar conciencia de tus sombras, lo bueno es que tomas conciencia por ti mism@, que nadie se entera de la profundidad dolorosa de tu proceso, que no lo tienes que exponer en público, que puedes vivirlo íntimamente y ser tú tu propi@ maetsr@. Lo bueno, también, es que estarás acompañad@ por un/a profesor/a que “no lo hace mejor que tu”, que no te juzga, que te alienta a hacer menos, a ir más despacio y más profundo, que es compasiv@ y también autoconsciente de sus propias limitaciones.

Gracias.

Helena Guevara

“Encuentra tu verdadera debilidad y ríndete a ella. Ahí está el camino de la genialidad. La mayoría de la gente pasa su vida usando sus fortalezas para superar o encubrir sus debilidades. Hay unos pocos que utilizan sus fuerzas para incorporar sus puntos débiles, que no se dividen, esas personas son raras de encontrar. En cualquier generación hay unos pocos y son quienes la lideran”Moshé Feldenkrais 

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