HELENA GUEVARA - Expandiendo los límites de lo posible -

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12 Razones por las que Feldenkrais® será la “Gimnasia del Futuro”

 

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1.- ENTRENA EL CUERPO Y LA MENTE

Es un verdadero método psicosomático. Entrena y mejora las funciones del cuerpo y del cerebro al mismo tiempo. Ejercita la memoria, desarrolla la inteligencia mientras mejora y alivia la tensión y el dolor del cuerpo.

2.- REJUVENECE PORQUE ESTIMULA EL CEREBRO, NO PORQUE TE VUELVE “MÁS GUAPA”

Genera nueva información para el cerebro. Crea nuevas conexiones neuronales. Te saca de hábitos repetitivos y aprendes nuevas formas de ver y estar en la vida. Por eso rejuvenece, por que  mejora la capacidad funcional y la autonomía y, como consecuencia, te hace sentir más vivo.

3.- PROVOCA SORPRESA Y ASOMBRO, NO ABURRIMIENTO Y PEREZA

Estimula la sorpresa, por que cada clase es nueva y cada movimiento es inesperado. Mantiene al cerebro vivo y la curiosidad despierta.

No se repiten ejercicios mecánicos, posturas, ni movimientos conocidos que acaban aburriendo y haciendo que, al tiempo, se abandone la actividad.

4.- SUSTITUYE EL ESFUERZO POR LA INTELIGENCIA

Aumenta la fuerza por que mejora la calidad de la organización interna de todo el sistema, no por que existe mayor masa muscular o se ha “entrenado más”. Mejora el fondo por que se gasta menos energía al eliminar el esfuerzo superfluo del sistema, optimizando, así, el engranaje de todo el sistema musculo-esquelético.

5.- DESARROLLA LA CAPACIDAD DE PERCIBIR Y SENTIR

Nos hace más sensibles, vulnerables, empáticos y adaptables. Nos conecta con la vida, con los otros, con la tierra, con la fuerza de la gravedad.

No nos vuelve más acorazados y menos disponibles por exceso de tono.

6.- ENTRENA LA ATENCIÓN Y CULTIVA LA PRESENCIA – TE HACE MÁS CONSCIENTE

No distrae con pantallas, músicas altas, ni movimientos bruscos. No te invita a evadirte, a dejar de pensar y desconectar. Al contrario, te trae al presente, te ayuda a conocerte y a conectar profundamente contigo.

7.- CENTRADO EN LA CALIDAD, NO EN LA CANTIDAD

Mejora la calidad y la eficacia de todos nuestros movimientos, es decir, mejora la acción de todo lo que realizamos en la vida, por que se basa en aprender a organizarse mejor en vez de en seguir enforzándose más.

No apuesta por llegar más lejos, estirar más la musculatura, tonificar más los músculos, resistir más tiempo en la postura o conseguir mejor marca.

8.- APUESTA POR LA LENTITUD, NO POR EL ESTRÉS Y LA ACELERACIÓN

Anima a buscar un ritmo más lento, a bajarse del vertiginoso acelerón social y recuperar el propio ritmo vital. Por que la lentitud invita al silencio, al descanso y la contemplación, y el estado contemplativo es el refugio de ideas brillantes que nos ayudan en nuestro proceder.

9.- INVITA A DISFRUTAR DEL PROCESO, NO A LOGRAR METAS

Alienta a gozar del proceso del movimiento, a sentir, a disfrutar… No anima esforzarse, a sufrir “un poco más”, para conseguir el tono adecuado, la elasticidad necesaria o el cuerpo ideal.

10.- INTEGRA Y UNE, NO SEPARA

Trabaja con todo el esqueleto, con todos los músculos, con todos los sentidos y sus relaciones. Devuelve a cada músculo y a cada hueso su función.

No entrena músculos por separado: abdominales, bíceps, cuádriceps… ni disocia el cuerpo en partes: rodillas, caderas, cuello… Sino que integra, conecta y une todas y cada una de las partes que componen el movimiento de nuestro cuerpo, mejorando, así, la función y la acción en el mundo.

11.-PREPARA PARA MEJORAR, NO PARA COMPETIR

Por que no existe la posibilidad de compararse con otros durante la clase. Cada persona está centrada en mejorar la calidad de su propio proceso. Si acaso, sólo, una misma compara si cada movimiento es más fácil y agradable que el anterior. Es decir, si se ha mejorado la calidad de la acción.

12.- NADIE ENSEÑA, LA PERSONA APRENDE

Es una enseñanza no directiva y un aprendizaje experimental. Uno aprende por si mismo sin un modelo “ideal” al que imitar.

Helena Guevara

Cómo los adultos condicionaron nuestra buena o mala postura.

¿Qué significa buena o mala postura? ¿Cómo contribuyeron nuestros padres, cuidadores y profesores a crear una buena o mala postura en nosotros cuando éramos niños?

Para Moshé Feldenkrais “postura” es un término dinámico. Es el modo en el que una persona se organiza a sí misma para la acción. En palabras textuales: “Postura es el empleo que se hace de toda la función neuromuscular.”

BUENA POSTURA

Según su entendimiento, una persona con buena postura es alguien hábil en el uso de sí mismo. Eficaz biomecánicamente y sereno mentalmente. Que sabe actuar deprisa pero sin precipitación, y sobre todo, capaz de emplear toda la potencia que posee sin elementos parásitos.

MALA POSTURA

Una persona con mala postura es alguien que obra con una excesiva tensión muscular o emocional. Ineficaz, en el sentido de que gasta más energía de la que es necesaria para la acción. Torpe o brusca en su forma de actuar, incapaz de realizar acciones sosegadas, precisas o sutiles.

¿CÓMO SE GENERA LA MALA POSTURA?

Existen dos visiones acerca de cómo y cuándo nace la mala postura, de dos investigadores diferentes, que merecen ser expuestas. La de M. Feldenkrais y la de E. Hengstenberg.

VISIÓN DE MOSHÉ FELDENKRAIS

Feldenkrais argumenta que:

“La mala postura se cultiva, en la infancia, durante el periodo de dependencia, cuando el adulto exige al niño que realice actos para los cuales no tiene medios… cuando el fin a alcanzar esta fuera de las posibilidades reales del niño…” M.F

Niña jugando campoExplica que los niños, para no perder la aprobación, la protección o el reconocimiento de los adultos, tratarán de lograr, por todos los medios posibles, encarar la acción que se les demanda, aunque aún no estén preparados. Esto les obligará a forzar su sistema aún en desarrollo, tensándose, encorvándose, contrayendo músculos de cuello, manos o cara, agarrotando las articulaciones pélvicas y paralizando la respiración para no sentir la angustia que les genera la situación.

Estas contracciones excesivas, gestadas en un contexto emocionalmente intenso y perpetuadas en el tiempo, son los componentes de una “mala postura”.

“La mala postura manifiesta, siempre, la tensión emocional a la que se debió su formación.” M.F

Reflexionemos juntos.

¿En que situaciones de la vida los niños se ven obligados a realizar actos para los cuales no están preparados?

Por ejemplo:

• ¿Cuándo, nada más nacer, se separa al bebé de la madre, por que ésta necesita recuperarse?

• ¿Cuando se le pide al niño que duerma sólo, cuando aún anhela el contacto con su madre?

• ¿Cuándo se le obliga a comer “por su propio bien”?

• ¿Cuándo se le incita a andar antes de haber terminado su aprendizaje del gateo?

• ¿Cuándo se le pone un andador, cuando no anda por sí mismo?

• ¿Cuándo se le sienta en el orinal para que aprenda a orinar y a defecar, antes de que él lo demande, porque tiene que ir a la escuela y no puede entrar si usa pañal?

• ¿Cuándo se le separa de la familia y se le mete en centros cerrados cuando aún el niño necesita a sus padres y no a sus iguales?

• ¿Cuándo se le enseña a leer y a escribir, antes de que sienta un interés genuino por números y letras, y así se satisfaga la necesidad de lo adultos de “ver que aprende”?

• ¿Cuándo se le anima a un desafío motriz que no ha elegido por sí mismo, pero da a los adultos la sensación de que le están “enseñando a superarse”?

Veamos ahora que opina E. Hengstenberg…

VISIÓN DE ELFRIEDE HENGSTENBERG

Esta maestra e investigadora, colega de Elsa Gindler, Heinrich Jacoby y Emmi Pickler, en su libro “Desplegándose” habla de la importancia de:

No coartar la libertad de los niños de proceder libremente, de observar, investigar, probar y vencer los obstáculos sin la interferencia del adulto.

Respetar el afán del niño de querer probar las cosas por sí mismo, sin recortar sus iniciativas.

Aprender sin modelos. Por que los niños tienden a realizar los actos que el modelo muestra, cuando ellos aún no han pasado por el proceso de aprendizaje que requieren dichos actos. Además de que el aprendizaje por imitación les acaba alejando de sus propias percepciones internas.

No amenazar, castigar o imponer modos de obrar, ya que esto:

“Obliga al niño a abandonar el contacto natural con su organismo y a exigirle esfuerzos excesivos.”

Según su visión, todos estos aspectos deforman el cuerpo del niño y generan malas posturas.

En resumen, si no nos exigieron ir más allá de nuestros límites, si nos dejaron obrar a nuestra manera, nos permitieron tomar decisiones y aprender a nuestro ritmo y por nosotros mismos, en un contexto emocionalmente equilibrado, cultivamos, una buena postura.

Si nos forzaron a actuar antes de tiempo, si el fin a alcanzar estaba fuera de nuestras posibilidades reales, si no nos dejaron explorar libremente o nos castigaban o amenazaban, entonces cultivamos una mala postura.

Y tú, ¿Cómo te sientes? ¿Cómo es tu postura?

¿Te sientes ágil? ¿Te duele la espalda, los hombros, el cuello? ¿Estas encorvada? ¿Actuas precipitadamente? ¿Cómo es la tensión en tus mandíbulas y en la musculatura de tu cara? ¿Sientes la respiración amplia y libre?

¿Cómo fue tu infancia? ¿Qué quieres para los niños de la generación que te sigue?

Muchas gracias

Helena Guevara

* Próximo artículo: ¿Cómo mejorar nuestra postura?

Cómo nacieron tu carácter y tus creencias.

Crianza Padres HIjosCuando nacimos éramos un cuerpo que sentía. Aún no se había desarrollado nuestra mente racional, ni el lenguaje, ni el pensamiento abstracto, simplemente sentíamos.

Éramos, fundamentalmente, piel y boca. Una piel que pudo ser acariciada o no, que pudo ser respetada o abusada… Una boca que pudo ser alimentada con leche materna o no, alimentada cuando lo demandaba o cuando se le imponía.

Nuestro sistema nervioso se configuró gracias a la información que recibimos a través de las sensaciones tanto de nuestro entorno, como del interior de nuestro cuerpo.

Orinábamos y defecábamos, vomitábamos, nos caíamos, llorábamos… Dice Feldenkrais que según cómo nuestros cuidadores respondieron a estas demandas tan físicas comenzamos a crearnos un modo de comprender el mundo y a generar unas respuestas para adaptarnos a él y sobrevivir. Ante esa brutal dependencia no tuvimos opción y cada uno se adaptó como pudo al contexto que le envolvía. Hicimos todo lo que pudimos para no sentirnos abandonados y obtener afecto, aprobación, protección, seguridad y reconocimiento. Y así nacieron nuestros patrones de comportamiento y nuestro caracter…

Si los adultos aliviaron nuestras necesidades orgánicas con respeto, paciencia y amabilidad creamos una visión del mundo.

Si nos apartaron, nos hicieron sentir culpables o respondieron con dilación ante los diferentes sucesos que aparecían en nuestro cuerpo, formamos otra visión muy distinta.

Probablemente, en el primer caso, comprendimos, somáticamente, que este mundo era un lugar amable que merecía ser explorado con entusiasmo, alegría y agradecimiento. En el segundo caso, posiblemente, sentimos que esta vida, este mundo, era un lugar difícil al que debíamos adaptarnos y resignadamente comenzamos a aceptar el sufrimiento como parte inherente de la vida.

¿Cómo percibes tú la vida? Sé honesto, cómo la percibes realmente, no cómo se supone que la debes percibir.

¿Cómo era el contexto en el que te desarrollaste? ¿Eres consciente de las estrategias, funcionales o disfuncionales, que tuviste que inventar para no perder la sensación de seguridad y no sentirte abandonado?

¿Cómo respondes hoy en día ante los diferentes desafíos de tu vida? ¿Qué estrategias utilizas? ¿Has descubierto cierto patrón de funcionamiento o de respuesta que se va repitiendo a lo largo de tu vida?

Mantén estas preguntas presentes, porque son importantes. Y no tengas prisa por responderlas, por que no es tan fácil… A menudo nos hacemos trampas a nosotr@s mism@s, nos mentimos, para no sufrir…

Dice Moshé:

“Cuando nos hacemos conscientes de lo que, de hecho, estamos haciendo, y no de lo que decimos o pensamos que hacemos, el camino real a la mejoría se abre ante nosotros.”

Lo cual quiere decir que antes de mejorar, cambiar y evolucionar hemos de ser conscientes de “qué es realmente lo que estamos haciendo” y no engañarnos creyendo que “ya sabemos” lo que estamos haciendo.

Feldenkrais es un camino de auto-aprendizaje y auto-consciencia a través del movimiento. Sus clases  te van a enseñar tu potencial muy rápidamente, pero también, te aviso, es un camino de humildad, por que te van a mostrar las mentiras que te cuentas…

Helena Guevara

¿Niños dependientes en cuerpo de adulto?

Padres modelan a hijosPor Helena Guevara: Cuando éramos niños, la atención y el afecto de nuestros padres, su aprobación, eran los únicos medios de subsistencia que teníamos a nuestro alcance y como es lógico, aunque no nos acordemos, hicimos todo lo posible por conseguirlos. Es entonces cuando inconscientemente comenzamos a asociar la seguridad con la aprobación.

Aprendimos que debíamos “ser buenos” para conseguir el afecto que necesitábamos y a sentirnos “culpables” si no obedecíamos dicha pauta establecida por los adultos.

Durante más de 10 años trabajé como asistente social con niños y adolescentes “maltratados” en centros de acogida. Vi casos en extremo dramáticos, pero siempre me impresionaba cómo, a menudo, los niños hablaban con orgullo y cariño de sus padres aunque éstos les hicieran sufrir.

Ese proceso me ayudo ser consciente de cómo el ser humano, por supervivencia física y emocional, tiende a “besar la mano que le da de comer” aunque “esa mano” sea violenta y carezca de respeto y amor.

Años más tarde pude corroborar como mis observaciones estaban apoyadas por la visión de Moshé Feldenkrais, quien afirmaba que:

“La pérdida de la seguridad atormenta más que el dolor del castigo. La angustia por el abandono puede forzar al niño a besar la mano punitiva.”

Si bien es cierto que en los servicios sociales suelen presenciarse los casos más dramáticos, no creo que muchos de nosotros estemos exentos de haber vivido bajo esta circunstancia.

Ahora trata de recordar. Para tus padres y/o profesores… ¿Que significaba “ser bueno”?

¿Estarse quieto, callado, no llorar o no molestar? ¿Obedecer a todas las indicaciones que señalaban? ¿Atender a sus demandas silenciando las propias necesidades? ¿Pensar como ellos? ¿Tener la misma forma de entender el mundo, de funcionar y de relacionarse con él?

¿Sentías cierto “chantaje emocional” que dictaba algo así como… “Si no haces lo que yo quiero, si no te comportas como yo espero de ti, no te voy a querer, me voy a enfadar, me vas a defraudar…”?

Me temo, que la inmensa mayoría de nosotros hemos crecido bajo esta forma de pensar, en la que el adulto ha de modelar al niño según sus propios criterios, sin escuchar sus verdaderas necesidades e inquietudes.

Si nos observamos como adultos podremos darnos cuenta de que, actualmente, nuestra dependencia de otros es tan grande que continuamos teniendo que cumplir con lo que se quiere o se espera de nosotros, para no perder el afecto de nuestros padres, la aprobación social y/o nuestros medios de subsistencia.

Desgraciadamente seguimos siendo niños dependientes pero ahora con cuerpo de adulto. Por continuar viviendo con miedo al aislamiento y a la soledad seguimos perpetuando el patrón de hacer lo que se espera de nosotros, ahogando en silencio nuestra individualidad, nuestras inquietudes y nuestras verdaderas necesidades. Quizás, por eso, acarreamos una constante y subterránea sensación de frustración y de falta de conexión con la verdadera alegría de vivir.

Y lo que más me interesa de esta reflexión es que si no tomamos la responsabilidad sobre nosotros mismos y no maduramos, si continuamos siendo niños con cuerpo de adulto, perpetuaremos este patrón disfuncional de “amor condicionado” y lo transmitiremos a nuestros hijos, a nuestros alumnos y/o empleados y el mundo seguirá siendo como es, nos guste o no.

Por eso dice Feldenkrais que:

“Si queremos crear una sociedad de personas creativas y en desarrollo, hay que suprimir totalmente esa relación de dependencia por la que nos dan un caramelo si somos buenos chicos y hemos de ganarnos el derecho a vivir obedeciendo los deseos del otro”.

Y añade:

“Las personas realmente sanas son aquellas capaces de vivir sus sueños plenamente”.

Entonces, ¿Qué significa madurar? ¿Te consideras una persona creativa, libre y en desarrollo?

Se sincer@ contigo mism@, ¿Estas viviendo tus sueños más anhelados plenamente?

Y más importante aún, ¿Qué quieres para tus hij@s y las generaciones venideras?

Muchas Gracias

Helena Guevara

Mejorar sin esfuerzo.

Ley weber y FechnerCómo aprende el ser humano

La auto-conciencia y la capacidad de aprendizaje del ser humano son las dos cualidades más significativas que nos diferencian del resto de las especies de nuestro planeta.

Nuestra capacidad de aprendizaje se deriva de la plasticidad cerebral, esto es, de la capacidad que tiene nuestro cerebro, a lo largo de toda su vida, de modificar su organización para una mejor adaptación al medio. La autoconciencia es la capacidad de darnos cuenta de qué sucede en nuestro medio interno y en nuestro medio externo.

Tomando esto en consideración Moshé Feldenkrais llegó a la conclusión de que si descubriéramos cómo aprendemos los seres humanos, podríamos optimizarnos a nosotros mismos hasta niveles aún, hoy por hoy, desconocidos.

Podríamos modificar aprendizajes deficientes o limitados adquiridos en el pasado. Aprender nuevas maneras de funcionar y usarnos a nosotros mismos, más eficaces y placenteras, en el presente, para vivir una vida más cómoda, estimulante y creativa, en el futuro. De esta forma podríamos acelerar nuestra evolución como individuos y como especie.

Y a eso dedicó Moshé Feldenkrais gran parte de su obra: a investigar cómo aprende el ser humano y bajo que condiciones este aprendizaje se puede optimizar.

Una de las claves más importantes que descubrió y aplicó al diseñar su método fue la “Ley de Weber-Fechner” o “Ley de la mínima diferencia perceptible”, la cual afirma que:

“A más débil sea un estímulo más facilidad tiene el sistema nervioso en detectarlo y modificarlo.”

Más concretamente significa que al reducir el esfuerzo muscular se agudiza la sensibilidad y la capacidad de percepción, lo que nos ayuda a tomar conciencia de diferencias cada vez más sutiles y a captar pequeños detalles inconscientes en nuestra forma de organizarnos, de movernos y de responder en la vida.

Por eso durante las clases se sugiere constantemente que los movimientos realizados sean pequeños y se realicen con el menor esfuerzo posible, para que el cerebro pueda modificar con mayor precisión la actividad muscular.

Por lo expuesto anteriormente, podemos deducir que tomar conciencia de lo inconsciente es mucho más fácil en la medida en la que nos vamos sutilizando, haciéndonos más sensibles y como consecuencia más vulnerables.

Hacerse más vulnerable significa, sentir más, estar más abierto, más expuesto, con menos miedo. Ósea, que cuanto menos esfuerzo más sensibilidad y cuanto menos miedo más conciencia. Cuanta más conciencia, mayor capacidad de darnos cuenta y de elegir una nueva forma de actuar y responder a todos y cada uno de los desafíos que nos presenta la vida, por que aumentar la capacidad de discernimiento aumenta la capacidad de elección.

Después de todo esto yo me pregunto:

• ¿Por qué en nuestras escuelas se promueve que los niños y jóvenes se “esfuercen” más?

• ¿Por qué el campo de la salud física se obceca en promocionar deportes de “esfuerzo” y competitividad?

• ¿Por qué en la vida hay que “currárselo” y “ganar el pan con el sudor de tu frente”?

• ¿No será esta forma de pensar y de actuar, a través del esfuerzo, un mecanismo de control social que impide el desarrollo de la sensibilidad, la conciencia y por consiguiente de la evolución del ser humano?

El exceso de esfuerzo o de fuerza de voluntad no son sino la ausencia de inteligencia y de conocimiento de cómo estamos diseñados y cómo funcionamos los seres humanos.

Muchas Gracias

Helena Guevara

“El propósito de mi método es que el cuerpo esté organizado para moverse con el mínimo esfuerzo y máxima eficacia, no a través de la fuerza muscular, sino de un mayor conocimiento de su funcionamiento”. Moshé Feldenkrais

Desarrolla tu potencial a través del Movimiento.

Depertar potencial con Feldenkrais¿Desarrollar mi potencial gracias al Método Feldenkrais? ¿Qué significa eso exactamente?. Además… ¿Feldenkrais no es una técnica de movimiento consciente dirigida a enseñar a las personas a que se muevan mejor? ¿No es un método para mejorar los dolores de espalda y articulaciones y para mejorar tanto la calidad como la amplitud del movimiento del cuerpo? Sí, pero no.

Si bien es cierto que los resultados de practicar el Método Feldenkrais tienen que ver con aliviar los dolores de músculos, huesos y articulaciones, alinear la columna, curar y prevenir lesiones, y mejorar la calidad y amplitud del movimiento, esta no fue la verdadera intención de Moshé cuando creó su método.

Su auténtico anhelo era ayudar a las personas, que así lo quisieran, a desarrollar su auto-conciencia, incrementar su capacidad de aprendizaje, fomentar su imaginación, impulsar su creatividad y avivar su espontaneidad.

Para facilitar todo esto Feldenkrais eligió el movimiento. ¿Por qué?

Si te paras a observar detenidamente, te darás cuenta de que en cada acción que realizamos están implicados el pensamiento, el sentimiento y el movimiento.

Por experiencia sabemos que no es fácil reconocer nuestros hábitos de pensamiento, nuestras creencias, ni tampoco nuestros hábitos de reacción emocional. Es complejo cambiar el pensamiento pensando, también cambiar nuestras emociones por ser tan intangibles y difíciles de detectar, sin embargo…

Sentir el movimiento es mucho más perceptible, concreto y accesible para todos.

Además, teniendo en cuenta que a nivel neurológico un cambio en la corteza motriz genera cambios equivalentes en el área emocional e intelectual, podemos entender por qué Moshé Feldenkrais escogió el Movimiento como puerta de entrada para originar cambios en el Sistema Nervioso y paralelamente en nuestra forma de pensar y de sentir.

Por misterioso que parezca, a través del movimiento podemos dar luz a todos esos hábitos que nos impiden vivir con más libertad y contactar con nuestro ser más profundo y crear el espacio necesario para que se exprese nuestro potencial, es decir, todas las posibilidades existentes y disponibles pero no usadas hasta ahora.

Feldenkrais resume su pensamiento aludiendo a la siguiente parábola tibetana:

“Una persona sin autoconciencia se parece a un carruaje en el que los pasajeros son los deseos, los caballos los músculos y el carruaje mismo el esqueleto. La auto-conciencia es el cochero, dormido. Mientras el cochero siga dormido, el carruaje será arrastrado sin objetivo alguno hacia este o aquel sitio, cada pasajero procurará dirigirse hacia un sitio particular y los caballos tirarán en otras direcciones. Pero cuando el cochero se despierta y empuña las riendas, los caballos tiran del carruaje hacia los destinos a donde deben llevar a los pasajeros.”

A esto añade:

“En los momentos en los que se une el sentimiento, los sentidos, el pensamiento y el movimiento, el carruaje avanza a gran velocidad por el camino que le corresponde. El ser humano puede, entonces efectuar descubrimientos, inventar, crear, innovar y “saber”. Comprende, entonces, que su pequeño mundo y el mundo que le rodea no son sino uno y el mismo y, en esa unión, ya no se siente sólo.”

Si esto es Feldenkrais… ¡Yo me apunto! ¿Y tú?

Muchas gracias

Helena Guevara

Envejecimiento y falta del movimiento.

Felden clase 5¿Cómo te sientes cuando ves a un hombre o mujer de edad avanzada moverse lentamente y con gran dificultad? ¿Crees que ese es tu destino? ¿Crees que los seres humanos estamos condenados, con el paso de los años, a movernos de forma más restringida, a ser cada vez menos adaptables, más rígidos e inflexibles?

Si nos guiamos por lo que observamos a nuestro alrededor esta creencia esta bien fundamentada, ya que la mayor parte de las personas mayores que vemos en nuestra sociedad están muy limitadas a nivel de movimiento y cada vez son menos autónomas y más dependientes.

Pero si nos guiamos por cómo, efectivamente, está diseñado el sistema nervioso del ser humano, la creencia de que el envejecimiento trae consigo la limitación del movimiento quedará invalidada.

Abreviadamente podemos decir que el sistema nervioso humano está diseñado para mejorar, sin fin, su capacidad de moverse, de pensar y de sentir. Es decir, la posibilidad de aprender, en cualquiera de estas áreas, no tiene límites y no disminuye con la edad.

Lo que sucede es que una vez que encontramos una manera de desenvolvernos y de movernos en la vida que más o menos funciona, nos dedicamos a repetir esa estrategia una y otra vez, generando una serie de hábitos que se graban “a fuego” en nuestro cerebro. Al “movernos” siempre, de la misma manera, dentro de lo conocido, de forma automática, sin explorar nuevas opciones, afianzamos y perpetuamos unas rutas neuronales concretas, que con el paso de los años se convierten en las conocidas “manías de viejo”. Ser maniático no es un rasgo de la personalidad, ni una desgraciada cualidad de la vejez. Significa tener un escaso repertorio de respuestas a las demandas de una vida misteriosamente cambiante y una compulsión interior a repetir reiteradamente las mismas formas de funcionar.

Una persona “maniática” es una persona que ha dejado de aprender, que por desconocimiento e inconsciencia, ha elegido dejar de alimentar a su cerebro con nuevas opciones, con nuevos registros de movimiento, nuevos puntos de vista sobre un mismo aspecto, nuevas maneras de hacer lo mismo de forma diferente.

El Método Feldenkrais, de auto-conciencia a través del movimiento, pretende, precisamente, ofrecer a nuestro sistema nervioso más opciones de movimiento, ampliar el rango de movilidad de todas y cada una de las articulaciones del cuerpo, despertar nuevas posibilidades de acción más eficaces, suaves y fáciles a las usadas hasta hoy.

Dice el Dr. Feldenkrais:

“El perfeccionamiento no tiene límites. El hombre que estaba habituado a leer a la luz de una antorcha o una lámpara de aceite pensó que la vela de cera era la última palabra y no prestó mayor atención al humo, el hollín o el olor que despedía. Cuando consideramos el posterior desarrollo de la iluminación artificial, comprendemos que al fijar límites sólo nos basamos en la ignorancia. Cada vez que ampliamos los confines de nuestro conocimiento y auto-conciencia, aumentan nuestra sensibilidad y la precisión de nuestras acciones y se expanden los límites de lo que consideramos normal”.

Personalmente cuando miro al futuro tengo claro que tipo de viejecita quiero ser.

• Quiero ser autónoma, ágil y despierta. Quizás no tenga “el traje tan planchado como ahora”, pero espero sentirme en él más cómoda que hoy.

• Quiero moverme de forma más armoniosa y liviana, subir al monte y cansarme menos por estar mejor organizada, levantarme del suelo con más agilidad y al caminar descalza por las rocas, a la orilla del mar, tener más habilidad y mejor equilibrio.

• Quiero sentir siempre curiosidad por la vida, ganas de aprender y fuerza vital para hacerlo.

• Quiero conocer mi propio ritmo y respetarlo, sin importarme cuál es el ritmo marcado por la sociedad actual.

• Quiero sensibilizarme, desarrollar más y más la capacidad de sentir, y así poder discernir con más claridad lo que realmente necesito en cada momento. Empatizar mejor, por ser más sensible, y tener el corazón más abierto para que puedan entrar en él más personas, sean como sean y piensen como piensen.

• Quiero seguir investigando, practicando y compartiendo el Método Feldenkrais, por que es la herramienta más completa e inteligente, que hasta hoy he conocido, para lograr todo lo que he expuesto anteriormente.

Y, también, quiero “meterte el gusanillo” para que te animes a conocer ¿Qué es Feldenkrais? y despertar tu curiosidad y que nunca dejes de aprender y que descubras, sean cuales sean tus condiciones de salud y tu edad, que tu capacidad de mejora no tiene límites.

Por cierto… ¿Tú cómo quieres ser de mayor?

Muchas Gracias

Helena Guevara

“Idear nuevas alternativas contribuye a que seamos

más fuertes y sabios.” M. Feldenkrais

Calmar la mente a través del Movimiento

cuerpo relajado mente sosegada

La unidad cuerpo-mente es indiscutible.

Todos anhelamos una mente en paz, tranquila y sosegada, capaz de observar y disfrutar del momento presente. Todos deseamos que el “parloteo mental” cese y todos buscamos estrategias que nos ayuden a esto.

Hemos de ser conscientes de que es más fácil tener una mente en calma si tenemos un cuerpo relajado, lo cual sólo es posible si tenemos un cuerpo bien organizado. La relajación es la consecuencia de una buena organización interna.

Pero… ¿Qué significa un cuerpo bien organizado?

El Dr. Feldenkrais nos lo explica a través de la física:

“En una máquina eficiente, todas las piezas se ajustan con exactitud entre si; todas están bien aceitadas y no presentan polvo ni suciedad en las superficies de contacto; todo el combustible consumido se convierte en energía cinética hasta el límite termodinámico, y no hay ruido ni vibración, es decir, no se gasta energía en movimiento inútil que disminuye la capacidad operativa efectiva de la máquina”.

¿Puedes imaginar cómo aplicar esto a tu cuerpo?

Reflexiona acerca de cómo te sentirías si todos tus huesos estuvieran perfectamente ajustados entre sí, si no existiera fricción alguna entre tus articulaciones, si toda la energía empleada en moverte no quedara estancada y pudiera viajar libre y fluidamente a través de todo tu esqueleto…

Las clases que Moshé Feldenkrais diseñó se proponen lograr, precisamente, eso:

“Eliminar, gradualmente, del modo de movernos y de actuar, todos los movimientos innecesarios, todo cuanto obstaculice el movimiento, interfiera en éste o se oponga a él”.

Sacar fricción de nuestro sistema es dejar de malgastar nuestra propia energía, a menudo utilizada para perpetuar bloqueos y estructuras físicas y de personalidad disfuncionales.

Mantener  en el tiempo dichos modos de moverse, de pensar y de vivir disfuncionales (que no funcionan bien pero los seguimos usando por desconocer otras alternativas), es como mantener el interruptor de la luz encendido las 24h del día aunque no haga falta.

En la medida que vamos disolviendo estas estructuras, a través del movimiento, más y más energía quedará libre y disponible para vivir de forma más fácil, ágil, alegre y creativa. Al mismo tiempo, al ir progresivamente eliminando movimientos parásitos, iremos eliminando, también, pensamientos  compulsivos y repetitivos y conociendo, por fin, qué es la paz mental.

No es fácil imaginar lo que nunca hemos vivido, lo que nunca hemos sentido. Por eso te animo a que realices alguna Clase de Feldenkrais Gratuita, para que puedas sentir y comprender estos conceptos a través de tu propia experiencia. Si no, esta información sólo quedará a nivel mental, y estoy segura, de que en este nivel ya tienes demasiada información.

Ábrete al sentir, aventúrate en lo desconocido, confía en mi.

¡Gracias!

Helena Guevara

“Sacar fricción del sistema musculo-esquelético es igual a sacar el parloteo mental de tu cabeza”

Cómo cambiar – Cómo aprender.

“No sé que hacer… no sé por donde tirar… no se me ocurre nada… Me siento atrapado… Tal y como están las cosas hoy en día no puedo quejarme, tampoco estoy tan mal… Esto es todo lo que tengo ¿y si pretendo cambiar y lo pierdo?… En el fondo deseo cambiar pero me da miedo… Sé que tengo un potencial creativo, pero no sé cómo desarrollarlo… Me gustaría cambiar pero no sé cómo…”

La mayoría de nosotros, en estos últimos años, estamos sintiendo la necesidad de cambiar en alguna esfera de nuestra vida:

. Cambiar de trabajo y realizar una actividad que nos satisfaga verdaderamente.

. Cambiar de pareja y encontrar una persona más afín.

. Cambiar de casa y vivir en un sitio más tranquilo y natural

. Cambiar de gente y relacionarnos con personas más amables, respetuosas e interesantes.

. Cambiar la forma de alimentarnos, de pensar, de sentir, de vivir…

Pero… ¿Cómo? ¿Qué podemos hacer para cambiar? ¿Cómo podemos generar un cambio profundo y real en nosotros mismos y en el mundo que nos rodea? ¿Cómo desarrollar nuestra creatividad? ¿Cómo desplegar nuestro potencial?

Somos los seres con el sistema nervioso más complejo y evolucionado del planeta, con la mayor capacidad de aprendizaje de nuevas destrezas y de adaptación al cambio.

Sin embargo, por desconocer el funcionamiento de dicho sistema e ignorar cómo aprendemos, permanecemos estancados y sometidos bajo el paradigma de la limitación y de la ausencia de posibilidades.

Es lógico. Si no sabemos cómo funciona el motor de nuestro coche no podremos arreglarlo si se estropea, por lo que si no sabemos cómo funcionamos los seres humanos no podremos hacer un mejor uso de nosotros mismos, no podremos optimizarnos, ni desarrollar nuestro potencial.

Cómo aprendemosAquí es donde Moshé Feldenkrais con sus investigaciones nos aporta un gran rayo de luz. Él estudió, durante más de la mitad de su vida, cómo funciona el sistema nervioso humano y bajo que condiciones éste aprende.

En los siguientes artículos, iré desglosando poco a poco, de la forma más sencilla y concreta posible, los aspectos más relevantes acerca de cómo aprendemos, para que podamos efectuar un cambio real, profundo y duradero en nosotros mismos y, como consecuencia, en el mundo que nos rodea.

Nadie esta capacitado para hacer este trabajo por nosotros, aunque lo quisiera.

Helena Guevara

Reinventarse a través de la conciencia y el movimiento

F2¿Qué es el Método Feldenkrais?

¿Algo parecido al Yoga, Tai-Chi o Pilates?

No, el Método Feldenkrais no se parece, en nada, a lo que has conocido hasta ahora. Que se ofrezca en salas de yoga, baile, en centros culturales o gimnasios no quiere decir que Feldenkrais se parezca a ninguna de estas tres disciplinas. Es tentador querer meter a todas en un mismo cajón por ser trabajos de cuerpo y conciencia.

El Dr. Moshé Feldenkrais desarrolló, durante más de 50 años, este ingenioso método para potenciar  la  capacidad de aprendizaje y adaptación al cambio del sistema nervioso y así facilitar, a toda persona que lo desee, el tránsito del viejo al nuevo paradigma.

Sabemos que son tiempos de cambio, que debemos reinventarnos, y que cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de contribuir al nacimiento del ser verdaderamente humano. Un ser humano respetuoso con la tierra, consigo mismo y con los demás, que viva en armonía con todos los seres y reinos del planeta, un ser humano creativo, amoroso, feliz y en paz. Este es nuestro potencial y nuestro destino, sí o sí.

Pero estamos infectados por una vieja forma de pensar en la que el miedo, el control, el autoritarismo y la limitación no dejan espacio al amor, a la confianza, a la responsabilidad personal y a las infinitas posibilidades de la vida humana.

El Método Feldenkrais es una herramienta útil y concreta para deshacer los condicionamientos heredados del viejo paradigma que nos limitan y que se expresan en nuestra forma de pensar, de movernos y de actuar.

Este método fue concebido para que cada persona pueda disolver, por si misma, sus propios nudos internos, a través de la auto-conciencia y el movimiento, y permitir que brote su verdadero potencial.

El Método Feldenkrais es un regalo para la humanidad.

Helena Guevara

 

Aprender en Libertad gracias a Feldenkrais.

Aprender en LIbertadUno de los aspectos que más sorprende a las personas que se acercan a conocer el Método Feldenkrais es que no existe un profesor que enseña cuál es la forma correcta de moverse.

Cuando llegas a clase, la profesora, o más exactamente, la persona que facilita el aprendizaje, te pide, por favor, que te tumbes en el suelo, sobre la colchoneta y que cierres los ojos.

Comienza la aventura…

A partir de ahí, quién facilita el aprendizaje irá guiando tu atención, amablemente, a través de la voz, hacia diferentes áreas de tu cuerpo y, lentamente, te orientará para que observes las sensaciones que generan en tí los movimientos sugeridos por ella.

Disfruta de la sensación de no saber…

Movimientos pequeños, no habituales, lentos y casi siempre… ¡Sorprendentes!. Nunca sabrás de antemano en qué va a consistir la clase y te será imposible anticipar el movimiento que vendrá a continuación.

Esto está diseñado para entrenar tu atención y que aprendas a permanecer siempre alerta, también para que tu mente se vaya deshabituando de la tendencia de querer anticipar el futuro y controlar lo que va a suceder.

Respetando tu propio ritmo…

La clase transcurrirá en un tempo lento, para que puedas realizar tu viaje de auto-exploración despacio, con tranquilidad, y así encontrar tu propio ritmo, el tuyo, sin importar cuál sea el de los demás. Solamente, en un estado de semi-trance, los pequeños detalles imprescindibles para el cambio podrán aflorar a tu conciencia.

Tomando conciencia de ti mismo en movimiento…

Darte cuenta, por ti misma, de cómo organizas la manera en la que te mueves, es el primer paso para el cambio y la mejora que anhelas, porque no puedes cambiar si no sabes qué es lo que debes cambiar ni cómo.

En un espacio respetuoso y sin juicio…

Sorprendentemente, en las clases de Feldenkrais, nadie te va a decir cómo hacerlo, pero sí se te ofrecerán las herramientas para que aprendas cómo mejorarte a ti mismo. Nadie te va a juzgar ni a corregir durante la clase, todo el espacio es para tí, porque sólo tú estás realmente capacitado para cambiarte a ti mismo. Nadie lo puede hacer por tí. eres el protagonista y el responsable de tu propio cambio. Se acabó depender de autoridades externas que, supuestamente, saben más que tú.

Por todo esto y más, Feldenkrais es un sistema creado para aprender por uno mismo, para desarrollar la tan anhelada autonomía y para descubrir que tomar la responsabilidad de nuestro propio cambio nos abre la puerta a la verdadera libertad.

Helena Guevara

Premio y Castigo – Dos obstáculos para materializar tus sueños

Feldenkrais tenía un novedoso concepto de Salud, decía que:

“Las personas realmente sanas son aquellas capaces de vivir sus sueños plenamente.”

Además sostenía que:

“Si queremos crear una sociedad de personas creativas y en desarrollo, hay que suprimir totalmente esa relación de dependencia por la que nos dan un caramelo si somos buenos chicos y hemos de ganarnos el derecho a vivir obedeciendo los deseos del otro.”

Observó que el sistema de educación conductual premio y castigo, predominante en nuestra cultura, anulaba la facultad del ser humano de desarrollarse plena y libremente como persona y le incapacitaba para desarrollar la habilidad de crear la realidad que deseaba.

Premio y Castigo¿Por qué el modelo conductista de premiar y castigar impide que realicemos nuestros sueños?

La mayoría de nosotros hemos sido educados bajo el paradigma premio-castigo, lo que genera una necesidad compulsiva de éxito y/o miedo al fracaso. Esto nos ha hecho ser personas inseguras y miedosas o en exceso ambiciosas y enfocadas en el logro, bien sea económico, personal o social.

Pero analicemos esto más detenidamente…

MIEDO AL FRACASO

Durante nuestra infancia, la mayoría de nosotros, hemos sido juzgados, criticados, evaluados, amenazados, reprimidos, castigados, suspendidos, sermoneados, etc. En la familia, por nuestros padres, en la escuela, por nuestros profesores, en la iglesia, por los curas y en la calle, por nuestros vecinos. Unas veces de forma manifiesta, otras de forma más sutil. Esto ha hecho que crezcamos con miedo; miedo a ser castigados, a ser inadecuados, a no ser aceptados, etc.

Recordemos que nuestro cerebro reptiliano, el más antiguo y primitivo de los tres, bajo amenaza se activa, poniendo en funcionamiento el mecanismo de huida o defensa con el fin de mantener la supervivencia. Al activarse el cerebro reptiliano se desconectan las áreas más evolucionadas del cerebro, como la corteza prefrontal, encargada, entre otras funciones, del pensamiento abstracto y de la solución creativa de problemas.

Esto hace que bajo amenaza de castigo se inhiba la capacidad de dar respuestas ingeniosas ante los obstáculos que van apareciendo en el proceso de materialización de nuestros sueños.

Además el miedo a ser juzgado, junto con el miedo a perder la aprobación externa, hace que la exploración espontánea de nuevas opciones vaya disminuyendo hasta quedar anulada por completo.

En resumen, el miedo al fracaso y al castigo hace que nos quedemos paralizados, impide que nos pongamos en marcha, que demos un sí rotundo a lo que dicta nuestro corazón y que materialicemos nuestros sueños.

NECESIDAD COMPULSIVA DE ÉXITO

De nuevo, hemos de remontarnos a nuestra infancia, cuando nuestra necesidad de pertenencia y de sentirnos seguros y aceptados sólo era satisfecha cuando estábamos a la altura de las expectativas de nuestros cuidadores.

Cuando respondíamos tal y como se esperaba de nosotros recibíamos diferentes tipos de premios: alabanzas, elogios, aplausos, recompensas materiales, etc. Así es cómo se configuró nuestro modelo sentimental de conducta, es decir, la forma en la que aprendimos a conducirnos en la vida.

Inconscientemente, una vez “adultos”, continuamos repitiendo este modelo de conducta buscando la aprobación y el reconocimiento familiar y social a través del éxito en las áreas que nuestra familia o nuestra sociedad considera adecuadas.

Esta necesidad compulsiva de éxito y/o de aprobación hace que, corramos apresuradamente, hacia delante, en pos del éxito, saltándonos partes del proceso imprescindibles para la concreción de nuestros deseos, o bien que nos desviemos de nuestros anhelos personales y acabemos materializando los deseos de otros.

Entonces… ¿Cómo deshacernos de estos condicionamientos? ¿Cómo realizar lo que verdaderamente deseamos?

  • Descubriendo qué es lo que realmente queremos. No lo que se espera de nosotros, discerniendo qué deseos son propios y cuáles son  impuestos por las expectativas de nuestra familia y/o de nuestra sociedad.
  • No teniendo miedo a explorar, a probar, a intentar… aceptando que equivocarse es una parte natural e imprescindible del proceso de aprendizaje.
  • No teniendo miedo al que dirán, al juicio externo, reconociendo nuestra propia valía y respetando nuestra propia individualidad.
  • Conociendo y respetando nuestro propio ritmo, yendo despacio y prestando atención al proceso, al arte de ir logrando.
  • Y sobre todo, sobre todo, disfrutando del camino…

¡MEJORA TU SALUD, CREA TUS SUEÑOS!

Gracias

Helena Guevara

Hiper-estimulación sensorial y estrés: Mecanismos control social.

tomar un descanso“Menos es más”

Afinar la percepción nos ayuda a descubrir pequeños matices, en nosotros y en el mundo que nos rodea, que sin una observación precisa y detalla pasarían inadvertidos.

A menudo nos quejamos de que tropezamos siempre con “la misma piedra”. Esto es debido a que los obstáculos que nos hacen tropezar suelen escapar a nuestra conciencia.

Feldenkrais nos propone afinar nuestros sentidos, especialmente el sentido Kinestético, para poder apreciar diferencias cada vez más sutiles y llevar nuestra conciencia hacia esos aspectos que hasta ahora eran irreconocidos y nos impedían avanzar, aprender y desarrollar nuevas habilidades o destrezas.

Para que nuestra capacidad perceptiva aumente es necesario disminuir la intensidad de los estímulos. Así nuestros sentidos se agudizarán, gradualmente, para poder captar la información que reciben.

Por ejemplo: Si estoy hablando contigo y voy progesivamente bajando el volumen de mi voz, tendrás que prestar más atención, para poder captar lo que digo y tu capacidad auditiva aumentará.

Si de pronto te trasladas de un espacio con luz a un lugar oscuro, al princpio no verás nada, pero progresivamente, tus ojos se adaptarán, y verás objetos y detalles que al principio pasaban inadvertidos.

Si estas una semana sin tomar nada de sal y tomas una comida con muy poca sal, te parecerá salado lo que siete días antes te resultaba soso.

Si reduces el esfuerzo muscular al moverte, podrás darte cuenta de hábitos de movimiento disfuncionales inconscientes que impiden que te muevas con más soltura y liviandad.

Osea, que al reducir los estímulos, nuestra capacidad de percepción se incrementará y, por consiguiente, la cantidad de información que recibiremos será mayor. A mayor información, mayor es la capacidad de un sistema para reorganizarse y evolucionar hacia un orden superior.

Si nos paramos a observar nos daremos cuenta que vivimos en una sociedad urbana que nos hiper-estimula:

  • A nivel visual: tiendas llenas de objetos, coches, personas, luces, pantallas, móviles, etc.
  • A nivel auditivo: música en cada comercio, televisiones en consultas médicas, bares y viviendas, megafonías, auriculares, conversaciones,  tráfico, etc.
  • A nivel gustativo: comida hiper-azucarada o hiper-salada, potenciadores del sabor, etc.
  • A nivel olfativo: sudores, perfumes, cremas, desodorantes, jabones, champus y suavizantes, desinfectantes, humo de cigarillos, motores,  etc.

Reducir estímulosA esto hemos de sumar un ritmo de vida vertiginoso: agendas hiper-apretadas con trabajo, familia, deporte,  actividad social, terapias, viajes, formaciones, etc.

¿A qué da lugar todo esto? Pues a que nuestro sistema nervioso esté hiper-estimulado, recibiendo constantemente una cantidad de información imposible de procesar, lo que da lugar al estrés, la angustia, ansiedad, cansacio crónico, insomnio, desorientación vital, altibajos emocionales, mentes que no descansan saltando de preocupación en preocupación…

Consumir objetos, información, actividades, relaciones, etc. es otro mecanismo de control social que nos impide captar la información esencial para el cambio y hacernos más inteligentes y creativos. Muy al contrario, este consumismo desaforado, con su correspondiente hiper-estimulación, nos embrutece, nos enferma y nos insensibiliza.

¿Qué podemos hacer? Decrecer en estímulos, parar, observar dónde y cómo vivimos nuestro día a día, deshacernos de lo que no necesitamos, refinarnos, sensibilizarnos, desarrollar nuestra auto-conciencia, y por ende, nuestra inteligencia y nuestra salud.

Una vez más, si somos conscientes de cómo actuamos tendremos la posibilidad de elegir.

Siempre fuimos libres.

 

Feldenkrais y Judo aplicados a la vida.

Maestro Jigoro Kano

Maestro Jigoro Kano

Cuando el Dr. Feldenkrais desarrolló su método puso mucha atención en que éste pudiera aplicarse, no sólo al óptimo funcionamiento del sistema cuerpo-mente sino también, a la vida misma.

Moshé Feldenkrais fue entrenado directamente por el creador del Judo, Jigoro Kano, y elegido por él para  transmitir el conocimiento de este Arte Marcial por Europa.

En el diseño de su método se puede observar cómo subyacen 4 Principios Fundamentales del Judo, aplicables a la vida diaria,  a saber:

1.- “Prestar gran atención a la relación entre los individuos para el beneficio y bienestar mutuos”

Durante las clases del Método Feldenkrais se presta una atención especial a “cómo” se relacionan las partes del cuerpo entre sí. Además de esto, a menudo se pide a l@s alumn@s que realicen la clase teniendo en cuenta y coordinando su acción con la acción de sus compañer@s. Esto implica que la atención del/a alumn@ debe permanecer, al mismo tiempo, dentro, conectada con sus sensaciones, y fuera, observando el espacio, las personas que lo habitan y los obstáculos potenciales.

Esto implica un entrenamiento de la atención con el fin de mejorar nuestra capacidad para desenvolvernos en el medio social y natural, osea, en la vida misma, de forma inteligente y respetuosa, tanto con nostr@s mism@s como con todo lo demás.

2.- “Actuar con decisión”

Tras considerar todos los componentes posibles del medio interno y externo que pueden afectar a la acción, actuar con decisión significa “hacerlo sin dudar y sin segundos pensamientos que nos puedan hacer titubear”, decía el Maestro Kano

Moshé Feldenkrais se refiere a esto como “Eliminar la acción parasitaria o inhibir movimientos parásitos”. Para Moshé, el logro de la acción correcta, sentida como fluida, fácil y bella, deviene, no tanto de esforzarse y conocer cómo hacer un movimiento correcto, sino de ser conscientes de cuáles son los obstáculos internos que nos impiden que el movimiento, o nuestra acción en el mundo, fluya. Es decir, tomar conciencia de lo que nos produce miedo, vergüenza, desconfianza, pereza, sentido de culpa, etc, dejarlo a un lado y no permitir que nos paralice u obstaculice en nuestra vida diaria.

3.- “Saber cuando parar”

Los dos puntos anteriores nos enseñan “cómo proceder”. El siguiente punto importante es saber “cómo y cuándo parar”.

Dice Jigoro Kano: “Cuando hemos alcanzado el punto que hemos determinado con anterioridad, es entonces cuando debemos dejar de aplicar la técnica en cuestión”.

Durante las Clases, el Dr. Feldenkrais sugiere que, una vez que hemos realizado, una sóla vez, el movimiento propuesto, hagamos una pausa completa, deteniendo toda acción, de forma que el siguiente movimiento constituya una acción totalmente nueva y separada de la anterior.

El punto más importante aquí tiene que ver con no dejarnos llevar por la inercia, lo que daría lugar a una repetición compulsiva y automática del movimiento en cuestión, impidiendo, así, la posibilidad de descubrir cómo organizarnos de forma más eficaz e inteligente de cara a la ejecución del siguiente movimiento o acción.

Aplicar esto a la vida diaria, nos ayuda a “parar y darnos cuenta” de que es erróneo pensar que una estrategia que nos ha dado resultados positivos, en un contexto determinado, puede ser aplicada de forma exacta a otra nueva situación o, por el contrario, que estamos condenados al fracaso por que cambiar o elaborar nuevas estrategias es difícil o está fuera de nuestro alcance.

Funcionar de forma eficaz nos demanda, permanecer siempre alerta, no dejar de aprender y reorganizarnos constatemente para poder adaptarnos a las nuevas situaciones que nos presenta la vida momento a momento.

4.- “Pasea por un único camino, no te vuelvas engreído por la victoria o roto por la derrota, no te olvides de ser precavido cuando estes en calma, y no tengas miedo cuando el peligro aceche”

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Este proverbio evoca la esencia pura del Judo. Implícito, en esta frase, está el que si nos dejamos llevar solamente por el éxito, la derrota seguirá a la victoria, y esto también nos indica que debemos estar siempre alerta, incluso instantes después de haber conseguido una “victoria”.

El Judo y el Método Feldenkrais son artes cuyas lecciones se pueden aplicar  a la vida diaria con el fin de elevar nuestro nivel de conciencia y de perfeccionar y refinar nuestra acción en el mundo.

Helena Guevara

Envejecer significa dejar de tomar conciencia.

learningDice el Dr. Feldenkrais que “La libertad tiene que ver con la posibilidad de tener opciones”.

Los sistemas vivos tienen dos opciones: incapacitarse progresivamente para mantener su estructura u orden interno o, por el contrario, evolucionar hacia una mejor organización u orden superior. La primera opción tiene que ver con el envejecimiento, tal y como comunmente lo conocemos: enfermedad, restricción de movimiento, incapacidad de adaptación a nuevas situaciones, y la segunda, evolucionar, con la indagación interna, la toma de conciencia, el aprendizaje constante y la salud, entendiendo ésta en un sentido amplio.

Que la piel se arrugue y el pelo encanezca es un aviso de que el tiempo se acaba y el final se acerca.

Otra vez tenemos dos opciones: resignarnos, dejar que la incapacidad se vaya haciendo dueña de nosotros y tratar de tener el medio externo lo más controlado posible o, por el contrario, aceptar el desafío e indagar, día a día, momento a momento, cómo deshacer los condicionamientos inconscientes que nos causan daño a nosotros y a los demás, y desarrollar la capacidad de adaptación al medio externo.

Ese día va a llegar; digase el final, la muerte, el tránsito, el gran encuentro o como lo queramos llamar y nuestra conciencia, sí o sí, va a mirar hacía atrás y nos va a tocar tomar nota de todo el tiempo perdido en distracciones banales e intuyo cierto arrepentimiento por no haber puesto en el nº1 de nuestras prioridades, el empeño en evolucionar y despertar.

“Es un mito pensar que el despertar espiritual es un fenómeno raro que sólo está a disposición de unos pocos escogidos…Este mito sobre el despertar es un obstáculo para nuestro propio proceso de descubrimiento, por que creemos en una limitación que no es real, sino autoimpuesta.” Adyashanti

Cuando me miro en el espejo me digo, ánimo, aún tienes tiempo de tomar conciencia, de desenredar tus nudos internos, de aligerar la carga, de dar luz a los automatismos que te mantienen en un estado se sueño y sufrimiento.

Envejecer me impulsa a tratar de tomar más y más conciencia acerca de cómo funciono en mi día a día: cómo pienso, cómo me muevo, cómo me relaciono, cómo escribo, cómo me expreso, etc. Por que sólo tomando conciencia de nuestra forma de actuar tendremos la posibilidad de elegir nuevas opciones de funcionamiento más integras, saludables y maduras.

Gracias.

Helena Guevara

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