HELENA GUEVARA - Expandiendo los límites de lo posible -

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12 Razones por las que Feldenkrais® será la “Gimnasia del Futuro”

 

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1.- ENTRENA EL CUERPO Y LA MENTE

Es un verdadero método psicosomático. Entrena y mejora las funciones del cuerpo y del cerebro al mismo tiempo. Ejercita la memoria, desarrolla la inteligencia mientras mejora y alivia la tensión y el dolor del cuerpo.

 

2.- REJUVENECE PORQUE ESTIMULA EL CEREBRO, NO PORQUE TE VUELVE “MÁS GUAPA”

Genera nueva información para el cerebro. Crea nuevas conexiones neuronales. Te saca de hábitos repetitivos y aprendes nuevas formas de ver y estar en la vida. Por eso rejuvenece, por que  mejora la capacidad funcional y la autonomía y, como consecuencia, te hace sentir más vivo.

 

3.- PROVOCA SORPRESA Y ASOMBRO, NO ABURRIMIENTO Y PEREZA

Estimula la sorpresa, por que cada clase es nueva y cada movimiento es inesperado. Mantiene al cerebro vivo y la curiosidad despierta.

No se repiten ejercicios mecánicos, posturas, ni movimientos conocidos que acaban aburriendo y haciendo que, al tiempo, se abandone la actividad.

 

4.- SUSTITUYE EL ESFUERZO POR LA INTELIGENCIA

Aumenta la fuerza por que mejora la calidad de la organización interna de todo el sistema, no por que existe mayor masa muscular o se ha “entrenado más”. Mejora el fondo por que se gasta menos energía al eliminar el esfuerzo superfluo del sistema, optimizando, así, el engranaje de todo el sistema musculo-esquelético.

 

5.- DESARROLLA LA CAPACIDAD DE PERCIBIR Y SENTIR

Nos hace más sensibles, vulnerables, empáticos y adaptables. Nos conecta con la vida, con los otros, con la tierra, con la fuerza de la gravedad.

No nos vuelve más acorazados y menos disponibles por exceso de tono.

 

6.- ENTRENA LA ATENCIÓN Y CULTIVA LA PRESENCIA – TE HACE MÁS CONSCIENTE

No distrae con pantallas, músicas altas, ni movimientos bruscos. No te invita a evadirte, a dejar de pensar y desconectar. Al contrario, te trae al presente, te ayuda a conocerte y a conectar profundamente contigo.

 

7.- CENTRADO EN LA CALIDAD, NO EN LA CANTIDAD

Mejora la calidad y la eficacia de todos nuestros movimientos, es decir, mejora la acción de todo lo que realizamos en la vida, por que se basa en aprender a organizarse mejor en vez de en seguir enforzándose más.

No apuesta por llegar más lejos, estirar más la musculatura, tonificar más los músculos, resistir más tiempo en la postura o conseguir mejor marca.

 

8.- APUESTA POR LA LENTITUD, NO POR EL ESTRÉS Y LA ACELERACIÓN

Anima a buscar un ritmo más lento, a bajarse del vertiginoso acelerón social y recuperar el propio ritmo vital. Por que la lentitud invita al silencio, al descanso y la contemplación. El estado contemplativo es el refugio de ideas brillantes que nos ayudan en nuestro proceder.

 

9.- INVITA A DISFRUTAR DEL PROCESO, NO A LOGRAR METAS

Alienta a gozar del proceso del movimiento, a sentir, a disfrutar… No anima esforzarse, a sufrir “un poco más”, para conseguir el tono adecuado, la elasticidad necesaria o el cuerpo ideal.

 

10.- INTEGRA Y UNE, NO SEPARA

Trabaja con todo el esqueleto, con todos los músculos, con todos los sentidos y sus relaciones. Devuelve a cada músculo y a cada hueso su función.

No entrena músculos por separado: abdominales, bíceps, cuádriceps… ni disocia el cuerpo en partes: rodillas, caderas, cuello… Sino que integra, conecta y une todas y cada una de las partes que componen el movimiento de nuestro cuerpo, mejorando, así, la función y la acción en el mundo.

 

11.- PREPARA PARA MEJORAR, NO PARA COMPETIR

Por que no existe la posibilidad de compararse con otros durante la clase. Cada persona está centrada en mejorar la calidad de su propio proceso. Si acaso, sólo, una@ mism@ compara si cada movimiento es más fácil y agradable que el anterior. Es decir, si se ha mejorado la calidad de la acción.

 

12.- NADIE ENSEÑA, LA PERSONA APRENDE

Es una enseñanza no directiva y un aprendizaje experimental. Uno aprende de sí mism@ y por si mism@ sin un modelo “ideal” al que imitar o una autoridad externa que le guíe.

 

PARTICIPAR EN EL RETIRO FELDENKRAIS DEL 16 AL 23 JULIO 2018

Helena Guevara

Recuerda cuáles eran tus sueños

Materializar tus sueños¿Tú sabes cuál es tu gran sueño? ¿Qué es lo que realmente tú, como individuo único, quieres? ¿Sabes qué quieres hacer con esta vida, cómo vivirla?

No me refiero a lo que tu familia o tu pareja desean que hagas, no a lo que tus estudios o conocimientos te permiten hacer, tampoco a lo que te demanda la sociedad, sino a lo que tu corazón o la parte más profunda de tí quiere.

Generalmente, ante esta pregunta, la mayoría de las personas responde: “Si, sé lo que quiero. Quiero ser feliz, querer y que me quieran, tener trabajo, salud, dinero…” ¡Generalidades!

Si pedimos más concreción ante esta pregunta, normalmente acabamos escuchando: “La verdad, realmente no sé lo que quiero”.

Entonces…

¿Cómo vamos a materializar nuestros sueños si realmente no sabemos cuáles son?

Contestar a esta pregunta no es cosa fácil… Me pregunto por qué: ¿Por qué no sabemos lo que queremos?¿Por qué cuando “la vida” nos saca de nuestra zona de confort (la pareja se rompe, el trabajo se acaba, etc) nos desmoronamos, nos desorientamos, nos desalentamos y no sabemos hacia donde “tirar”?

En mi opinión hay una razón muy importante que nos impide saber “qué es lo que queremos” y sobre la cual, entiendo, es importante reflexionar. Esta razón es:

“Nunca, o casi nunca, nadie te preguntó, cuando eras niño: ¿Qué quieres?¿Qué sientes?¿Qué necesitas?”

Y es que todos fuimos criados, educados, enseñados, aleccionados, bajo el paradigma del autoritarismo. La autoridad pertinente siempre supo, o pretenciosamente creyó saber, qué era lo que necesitabamos, más allá de lo que nosotros, como niños, sentíamos que queríamos.

Quizás queríamos jugar con las ranas del rio, pero nuestros padres “sabían que lo mejor en ese momento no era jugar sino estudiar”, quizás necesitábamos dormir más por la mañana pero nuestros padres “sabían que lo mejor era que nos levantaramos y fueramos al colegio”, quizás nosotros queríamos leer cuentos de aventuras, pero nuestros profesores “sabían que lo mejor era  que leyéramos “El Quijote””, quizás queríamos bañarnos desnudos, no comer ese día, quedarnos más tiempo jugando, etc pero nuestros mayores elegían por nosotros sin tener en cuenta nuestras necesidades. Nadie nos escuchó.

Cada día nos decían lo que teníamos que hacer, qué comer, qué vestir, que estudiar, dónde ir, cuando, qué decir, que no decir, cómo comportarnos… nadie nos preguntaba qué queríamos, qué sentíamos, cuáles eran nuestras ilusiones, nuestros sueños… Así, poco a poco, fuimos alejándonos de nosotros mismos, de nuestro propio sentir, dejamos de escuchar nuestros corazones y nos desconectamos de nuestra sabiduría interior, de nuestra guía interior.

Y, así, despojados de nuestra conexión interna fueron pasando los años y una vez adultos nos preguntamos qué es lo que queremos y ya no nos acordamos, no sabemos cómo acceder a la información de nuestro interior, no sabemos cómo conectar con nuestro corazón. Y así vagamos por la vida, sin saber muy bien qué es lo que hacemos aquí…

Nos cortaron las alas…

¿Qué podemos hacer para recuperarlas, para que nos nazcan de nuevo?

¿Cómo reconectar con nuestras sensaciones internas más profundas?

¿Qué podemos hacer para no cortárselas a los niños que viene después de nosotros?

A este respecto podemos preguntarles: ¿Qué sientes? ¿Qué necesitas? ¿Cómo te puedo ayudar?

Al hilo de esto…

Túmbate cómodamente. Te van a contar un cuento… Espero que te inspire…

http://contandovoyyvengo.blogspot.com.es/2012/02/bolboreta.html

Envejecer significa dejar de tomar conciencia.

learningDice el Dr. Feldenkrais que “La libertad tiene que ver con la posibilidad de tener opciones”.

Los sistemas vivos tienen dos opciones: incapacitarse progresivamente para mantener su estructura u orden interno o, por el contrario, evolucionar hacia una mejor organización u orden superior. La primera opción tiene que ver con el envejecimiento, tal y como comunmente lo conocemos: enfermedad, restricción de movimiento, incapacidad de adaptación a nuevas situaciones, y la segunda, evolucionar, con la indagación interna, la toma de conciencia, el aprendizaje constante y la salud, entendiendo ésta en un sentido amplio.

Que la piel se arrugue y el pelo encanezca es un aviso de que el tiempo se acaba y el final se acerca.

Otra vez tenemos dos opciones: resignarnos, dejar que la incapacidad se vaya haciendo dueña de nosotros y tratar de tener el medio externo lo más controlado posible o, por el contrario, aceptar el desafío e indagar, día a día, momento a momento, cómo deshacer los condicionamientos inconscientes que nos causan daño a nosotros y a los demás, y desarrollar la capacidad de adaptación al medio externo.

Ese día va a llegar; digase el final, la muerte, el tránsito, el gran encuentro o como lo queramos llamar y nuestra conciencia, sí o sí, va a mirar hacía atrás y nos va a tocar tomar nota de todo el tiempo perdido en distracciones banales e intuyo cierto arrepentimiento por no haber puesto en el nº1 de nuestras prioridades, el empeño en evolucionar y despertar.

“Es un mito pensar que el despertar espiritual es un fenómeno raro que sólo está a disposición de unos pocos escogidos…Este mito sobre el despertar es un obstáculo para nuestro propio proceso de descubrimiento, por que creemos en una limitación que no es real, sino autoimpuesta.” Adyashanti

Cuando me miro en el espejo me digo, ánimo, aún tienes tiempo de tomar conciencia, de desenredar tus nudos internos, de aligerar la carga, de dar luz a los automatismos que te mantienen en un estado se sueño y sufrimiento.

Envejecer me impulsa a tratar de tomar más y más conciencia acerca de cómo funciono en mi día a día: cómo pienso, cómo me muevo, cómo me relaciono, cómo escribo, cómo me expreso, etc. Por que sólo tomando conciencia de nuestra forma de actuar tendremos la posibilidad de elegir nuevas opciones de funcionamiento más integras, saludables y maduras.

Gracias.

Helena Guevara

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Nueva Clase Gratuita Feldenkrais On-line Audio.

63983_426614604096339_1477552312_n¡Hola! Aquí tienes una nueva clase del Método Feldenkrais®, en Audio,  guiada por mi.

Una novedosa manera para deslizarte hacia el silencio de tu interior a través del movimiento, de mejorar el funcionamiento de tu cuerpo y aliviar tensiones físicas y mentales. Aprovecha y explora nuevas maneras de moverte y actuar en tu vida cotidiana que sean más fáciles y placenteras. La calidad de tu vida no depende tanto de “qué” es lo que haces sino de “cómo” lo haces.

¡Que la disfrutes!

El intestino tiene cerebro

¿QUE TE DICEN TUS TRIPAS?

¿Quieres vivir en paz? ¿Ser más inteligente? ¿Tener más claridad? ¿Desarrollar tu percepción?

No sólo tenemos tres cerebros en la Cabeza (reptiliano, mamífero y neocórtex), sino que tenemos otro en el Corazón y… ¡otro en el Intestino!, llamado Segundo Cerebro o Sistema Nervioso Entérico, que no solo garantiza nuestra supervivencia sino que además nos ofrece una sabiduría ancestral basada en la percepción directa y las intuiciones… si es que lo queremos escuchar. ¿Que te dicen tus tripas?

 ¿Sabías que… ?

  • Contiene unas 100 millones de neuronas (más de las que hay en la médula espinal o en el sistema nervioso periférico) situadas en las paredes del intestino, que mide unos 9m, desde el esófago hasta el ano y tiene una superficie interior de 150m2.
  • La estructura de las neuronas digestivas es totalmente idéntica a la estructura de las neuronas cerebrales y tienen la capacidad de liberar los mismos neurotransmisores, hormonas y moléculas químicas.
  • Estas neuronas permiten que el intestino realice la función motora, secretora, digestiva, absortiva, eliminatoria y de protección inmunológica de forma apropiada sin que el cerebro principal tenga que intervenir en ella.
  • Esta red neuronal, como la del sistema nervioso central, envía y recibe información, recuerda experiencias y aprende.
  • La información entre el intestino y el cerebro es bidireccional, el cerebro afecta al intestino y el intestino al cerebro, además la información que fluye del vientre al cerebro es mayor que del cerebro al vientre.
  • El 90% de la serotonina, la hormona del bienestar, la producimos en el intestino, como respuesta a una alimentación y digestión sanas.
  • También tenemos ahí sustancias parecidas a las benzodiacepinas, lo que quiere decir que tenemos poder ansiolítico, tranquilizante, en la tripa,
  • El segundo cerebro tiene un vínculo profundo con nuestras emociones y nuestro bienestar gracias los nervios presentes en nuestro intestino. El lenguaje popular refleja claramente la relación entre las emociones y el sistema digestivo: “Tengo mariposas en el estómago”, “Me lo dicen las tripas”, “Siento un nudo en el estómago”, “Tengo un nudo en la garganta”, “No me lo puedo tragar”, etc.
  • No sólo lo que comemos, cómo y cuando lo comemos, afecta a la salud de este Segundo Cerebro, también afecta la obsesión por un vientre plano, unos abdominales desarrollados en exceso, a menudo tensos, la falta de movilidad armoniosa de la pelvis, un uso inadecuado de los músculos pelvianos…etc
 

Prestando atención a cómo nos movemos dejaremos de ser esclavos

Por Helena Guevara: ¿Quieres algo nuevo para tu vida? ¿Quieres salir de la rutina? ¿Te has planteado alguna vez “qué es la rutina”?

La RAE define la rutina de dos maneras:

1.- Costumbre o hábito adquirido de hacer algo de un modo determinado, que no requiere tener que reflexionar o decidir.

2.- Habilidad que es únicamente producto de la costumbre.

Esta claro que las rutinas, los hábitos, nos ayudan a vivir. Sería un despropósito tener que re-aprender funciones humanas cada día como caminar, hablar, conducir, lavarse los dientes, escribir… entre muchísimas otras. Los hábitos nos facilitan la vida. Pero… ¿Existen hábitos “buenos” y hábitos “malos”? ¿Cuándo un hábito es “bueno” o “malo”?

Podríamos decir que un hábito, una rutina, es “buena“, cuando nos ayuda a Vivir, cuando nos trae sensaciones reconfortantes, cuando nos ayuda a economizar el esfuerzo, a ser más eficientes en nuestras tareas cotidianas y nos permite seguir aprendiendo y refinar lo aprendido. Muchos de los buenos hábitos tienen que ver con el orden, con una buena organización del tiempo, de la familia, del trabajo, de la casa, de nuestras prioridades y de nuestros valores. Los buenos hábitos van unidos a una sensación de ausencia de esfuerzo en las acciones diarias para lograr nuestros propósitos. Y sobre todo un hábito es bueno cuando podemos cambiarlo, elegir hacerlo o no hacerlo.

Y un hábito… ¿Cuándo es “malo”? Pues cuando no podemos cambiarlo, cuando no podemos dejar de hacer eso que hacemos o no podemos hacerlo de forma diferente. Eso quiere decir que ese hábito o rutina que un día nos ayudó, ahora nos entorpece el camino. Se ha rigidificado, se ha vuelto crónico, se ha automatizado de tal forma que ha tomado el poder y no nos permite elegir. LOS HÁBITOS QUE NO PODEMOS CAMBIAR NOS CONVIERTEN EN SUS ESCLAVOS.

 

¿Cómo podemos transformar los hábitos “malos” que nos convierten en sus prisioneros

por hábitos “buenos” que nos proporcionen libertad de elección y de acción?

 

El primer paso es observar, prestar atención y hacernos preguntas acerca de cómo vivimos, de cómo nos conducimos en la vida, de cómo hacemos lo que hacemos. Preguntarnos acerca de si nuestras actividades, relaciones y circunstancias cotidianas nos plantean desafíos interesantes que podemos abordar con interés, gusto, agradecimiento y ausencia de esfuerzo. Si podemos hacerlas, gestionarlas y relacionarnos con ellas de  diferentes maneras.

Cuando no podemos elegir nos sentimos cautivos, atrapados por el hábito o la rutina: ” No puedo dejar de fumar”, “No puedo dejar de tomar tales alimentos”, “Que sería de mi si dejara a mi pareja”, “No puedo cambiar de trabajo, de casa, de ciudad o de país, tal y como están las cosas”, etc

Una vez hemos re-conocido, hemos tomado conciencia de nuestros hábitos y nos hemos dado cuenta si nos hacen más o menos libres habremos de investigar aquellos que nos restan libertad o nos hacen daño con el fin de modificarlos.

El segundo paso será indagar si el hecho de tener la sensación de estar atrapados, de sentirnos insatisfechos con nuestras rutinas tiene que ver con las circunstancias externas o internas.

Si creemos que son las circunstancias externas las causantes de nuestros “males” y limitaciones es que aún no hemos descubierto, no hemos aprendido o no nos han enseñado que CAMBIAR ES POSIBLE pero desde dentro, podemos aprender nuevas formas de obrar, de pensar, de sentir, de vivir CAMBIANDO NUESTRO CEREBRO.

Moshé Feldenkrais desarrollo su método de Toma de Conciencia a través del Movimiento para ayudarnos a cambiar nuestros hábitos limitantes, para ayudarnos a descubrir que sí tenemos opciones y que podemos elegir, gracias a la PLASTICIDAD DEL CEREBRO.

Dar nueva información al cerebro para que se reorganice, para que aumenten sus conexiones neuronales y se amplíen sus combinaciones, es posible hacerlo prestando una atención detallada al movimiento de nuestro cuerpo e investigando alternativas de movimiento más acordes con el diseño humano.

Moshé Feldenkrais descubrió que cada vez que combinamos la atención con el movimiento, se activan millones y millones de células cerebrales. Con la atención consciente las funciones organizativas del cerebro se ponen en acción. Cuanto más combinamos la atención con el movimiento, mayor es el número de células que se unen para formar nuevos patrones y posibilidades en nuestra vida: Nuevas acciones, nuevas ideas, nuevos sentimientos, nuevas emociones, nuevo conocimiento, nuevas posibilidades, nuevas elecciones… ¿No es estimulante?

Muchas gracias.

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