HELENA GUEVARA - Expandiendo los límites de lo posible -

Mensajes etiquetados compulsión

Cómo cambiar – Cómo aprender.

“No sé que hacer… no sé por donde tirar… no se me ocurre nada… Me siento atrapado… Tal y como están las cosas hoy en día no puedo quejarme, tampoco estoy tan mal… Esto es todo lo que tengo ¿y si pretendo cambiar y lo pierdo?… En el fondo deseo cambiar pero me da miedo… Sé que tengo un potencial creativo, pero no sé cómo desarrollarlo… Me gustaría cambiar pero no sé cómo…”

La mayoría de nosotros, en estos últimos años, estamos sintiendo la necesidad de cambiar en alguna esfera de nuestra vida:

. Cambiar de trabajo y realizar una actividad que nos satisfaga verdaderamente.

. Cambiar de pareja y encontrar una persona más afín.

. Cambiar de casa y vivir en un sitio más tranquilo y natural

. Cambiar de gente y relacionarnos con personas más amables, respetuosas e interesantes.

. Cambiar la forma de alimentarnos, de pensar, de sentir, de vivir…

Pero… ¿Cómo? ¿Qué podemos hacer para cambiar? ¿Cómo podemos generar un cambio profundo y real en nosotros mismos y en el mundo que nos rodea? ¿Cómo desarrollar nuestra creatividad? ¿Cómo desplegar nuestro potencial?

Somos los seres con el sistema nervioso más complejo y evolucionado del planeta, con la mayor capacidad de aprendizaje de nuevas destrezas y de adaptación al cambio.

Sin embargo, por desconocer el funcionamiento de dicho sistema e ignorar cómo aprendemos, permanecemos estancados y sometidos bajo el paradigma de la limitación y de la ausencia de posibilidades.

Es lógico. Si no sabemos cómo funciona el motor de nuestro coche no podremos arreglarlo si se estropea, por lo que si no sabemos cómo funcionamos los seres humanos no podremos hacer un mejor uso de nosotros mismos, no podremos optimizarnos, ni desarrollar nuestro potencial.

Cómo aprendemosAquí es donde Moshé Feldenkrais con sus investigaciones nos aporta un gran rayo de luz. Él estudió, durante más de la mitad de su vida, cómo funciona el sistema nervioso humano y bajo que condiciones éste aprende.

En los siguientes artículos, iré desglosando poco a poco, de la forma más sencilla y concreta posible, los aspectos más relevantes acerca de cómo aprendemos, para que podamos efectuar un cambio real, profundo y duradero en nosotros mismos y, como consecuencia, en el mundo que nos rodea.

Nadie esta capacitado para hacer este trabajo por nosotros, aunque lo quisiera.

Helena Guevara

Premio y Castigo – Dos obstáculos para materializar tus sueños

Feldenkrais tenía un novedoso concepto de Salud, decía que:

“Las personas realmente sanas son aquellas capaces de vivir sus sueños plenamente.”

Además sostenía que:

“Si queremos crear una sociedad de personas creativas y en desarrollo, hay que suprimir totalmente esa relación de dependencia por la que nos dan un caramelo si somos buenos chicos y hemos de ganarnos el derecho a vivir obedeciendo los deseos del otro.”

Observó que el sistema de educación conductual premio y castigo, predominante en nuestra cultura, anulaba la facultad del ser humano de desarrollarse plena y libremente como persona y le incapacitaba para desarrollar la habilidad de crear la realidad que deseaba.

Premio y Castigo¿Por qué el modelo conductista de premiar y castigar impide que realicemos nuestros sueños?

La mayoría de nosotros hemos sido educados bajo el paradigma premio-castigo, lo que genera una necesidad compulsiva de éxito y/o miedo al fracaso. Esto nos ha hecho ser personas inseguras y miedosas o en exceso ambiciosas y enfocadas en el logro, bien sea económico, personal o social.

Pero analicemos esto más detenidamente…

MIEDO AL FRACASO

Durante nuestra infancia, la mayoría de nosotros, hemos sido juzgados, criticados, evaluados, amenazados, reprimidos, castigados, suspendidos, sermoneados, etc. En la familia, por nuestros padres, en la escuela, por nuestros profesores, en la iglesia, por los curas y en la calle, por nuestros vecinos. Unas veces de forma manifiesta, otras de forma más sutil. Esto ha hecho que crezcamos con miedo; miedo a ser castigados, a ser inadecuados, a no ser aceptados, etc.

Recordemos que nuestro cerebro reptiliano, el más antiguo y primitivo de los tres, bajo amenaza se activa, poniendo en funcionamiento el mecanismo de huida o defensa con el fin de mantener la supervivencia. Al activarse el cerebro reptiliano se desconectan las áreas más evolucionadas del cerebro, como la corteza prefrontal, encargada, entre otras funciones, del pensamiento abstracto y de la solución creativa de problemas.

Esto hace que bajo amenaza de castigo se inhiba la capacidad de dar respuestas ingeniosas ante los obstáculos que van apareciendo en el proceso de materialización de nuestros sueños.

Además el miedo a ser juzgado, junto con el miedo a perder la aprobación externa, hace que la exploración espontánea de nuevas opciones vaya disminuyendo hasta quedar anulada por completo.

En resumen, el miedo al fracaso y al castigo hace que nos quedemos paralizados, impide que nos pongamos en marcha, que demos un sí rotundo a lo que dicta nuestro corazón y que materialicemos nuestros sueños.

NECESIDAD COMPULSIVA DE ÉXITO

De nuevo, hemos de remontarnos a nuestra infancia, cuando nuestra necesidad de pertenencia y de sentirnos seguros y aceptados sólo era satisfecha cuando estábamos a la altura de las expectativas de nuestros cuidadores.

Cuando respondíamos tal y como se esperaba de nosotros recibíamos diferentes tipos de premios: alabanzas, elogios, aplausos, recompensas materiales, etc. Así es cómo se configuró nuestro modelo sentimental de conducta, es decir, la forma en la que aprendimos a conducirnos en la vida.

Inconscientemente, una vez “adultos”, continuamos repitiendo este modelo de conducta buscando la aprobación y el reconocimiento familiar y social a través del éxito en las áreas que nuestra familia o nuestra sociedad considera adecuadas.

Esta necesidad compulsiva de éxito y/o de aprobación hace que, corramos apresuradamente, hacia delante, en pos del éxito, saltándonos partes del proceso imprescindibles para la concreción de nuestros deseos, o bien que nos desviemos de nuestros anhelos personales y acabemos materializando los deseos de otros.

Entonces… ¿Cómo deshacernos de estos condicionamientos? ¿Cómo realizar lo que verdaderamente deseamos?

  • Descubriendo qué es lo que realmente queremos. No lo que se espera de nosotros, discerniendo qué deseos son propios y cuáles son  impuestos por las expectativas de nuestra familia y/o de nuestra sociedad.
  • No teniendo miedo a explorar, a probar, a intentar… aceptando que equivocarse es una parte natural e imprescindible del proceso de aprendizaje.
  • No teniendo miedo al que dirán, al juicio externo, reconociendo nuestra propia valía y respetando nuestra propia individualidad.
  • Conociendo y respetando nuestro propio ritmo, yendo despacio y prestando atención al proceso, al arte de ir logrando.
  • Y sobre todo, sobre todo, disfrutando del camino…

¡MEJORA TU SALUD, CREA TUS SUEÑOS!

Gracias

Helena Guevara

Educación y perpetuación de viejos patrones.

opiniones - curiosidad¿HEMOS DE DAR A NUESTROS HIJOS LO QUE NOS DIERON NUESTROS PADRES?

La mayoría de nosotros tenemos la sensación de que nuestros padres nos dieron la mejor educación que pudieron. Nuestro corazón se siente muy agradecido hacia ellos y esto hace que, a menudo, queramos dar lo mismo a nuestros hijos. Pero hoy, sabiendo lo que sabemos, hemos de revisar si realmente, REPETIR LOS MISMOS PATRONES, es lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos, sus nietos.

Para nuestros padres lo mejor era que sus hijos tuvieran una buena formación especializada, con el fin de acceder a un buen puesto de trabajo … Hace muchos años que el título universitario no garantiza esto. Además surge la cuestión de ¿qué es un buen trabajo?

Nuestros padres querían que tengamos un trabajo fijo y estable con la correspondiente cotización…Nosotros ya sabemos que la estabilidad laboral desapareció, también, hace muchos años, y somos conscientes de que existe una probabilidad mínima de recibir pensión alguna. Todos sabemos que la formación en la escuela, caduca, actual, inhibe el sentimiento y la conexión con nuestro ser profundo, fomenta, en exceso, el pensamiento lógico y racional conviertiéndonos en seres automatizados y ruedas en la maquinaria de nuestra sociedad.

Nuestros padres estaban impresionados con tener una televisión… Nosotros nos preguntamos si realmente vale la pena ver toda la basura que la tele descarga en nuestras mentes. Para nuestros padres lo mejor era poder comer carne… Nosotros sabemos que esta carne “bendita” esta llena de hormonas, antibióticos y vacunas y que con la producción de ella nos cargamos el planeta. Ya no aceptamos los valores de esta sociedad tal cual. Sabemos demasiado. El Internet desnuda todos los chanchullos que antes pasaban desapercibidos.

El argumento: Siempre lo hemos hecho así y no nos ha ido tan mal, no convence. Hemos viajado por el mundo, sabemos que se puede vivir la vida de mil maneras diferentes. Para poder avanzar como sociedad e individuos es necesario desarrollar nuestros propios valores y formación.

Necesitamos otro tipo de educación, que no escuela, que se base en la curiosidad natural del ser humano y en su capacidad de encontrar la información y conocimiento que precisa a cada momento.

Necesitamos otro tipo de alimentación basada en el respeto a los animales, que sea de producción local y orgánica.

Necesitamos otra forma de entender la salud y otro tipo de medicina, libre de la influencia de las multinacionales, donde curarse es encontrarse, en lugar de ser un negocio.

Necesitamos otra economía mas justa, que no se base en la explotación de muchos y en beneficio de unos pocos.

En otras palabras, tenemos que reinventarnos para poder sobrevivir y prosperar y nadie lo va hacer si no lo hacemos nosotros mismos aquí y ahora –SOMOS LOS QUE HEMOS ESTADO ESPERANDO–

¡¡Que alegría, que bendición habernos dado cuenta, ya, por fín, de una vez por todas!!

 

Helena Guevara

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