HELENA GUEVARA - Expandiendo los límites de lo posible -

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Educación y perpetuación de viejos patrones.

opiniones - curiosidad¿HEMOS DE DAR A NUESTROS HIJOS LO QUE NOS DIERON NUESTROS PADRES?

La mayoría de nosotros tenemos la sensación de que nuestros padres nos dieron la mejor educación que pudieron. Nuestro corazón se siente muy agradecido hacia ellos y esto hace que, a menudo, queramos dar lo mismo a nuestros hijos. Pero hoy, sabiendo lo que sabemos, hemos de revisar si realmente, REPETIR LOS MISMOS PATRONES, es lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos, sus nietos.

Para nuestros padres lo mejor era que sus hijos tuvieran una buena formación especializada, con el fin de acceder a un buen puesto de trabajo … Hace muchos años que el título universitario no garantiza esto. Además surge la cuestión de ¿qué es un buen trabajo?

Nuestros padres querían que tengamos un trabajo fijo y estable con la correspondiente cotización…Nosotros ya sabemos que la estabilidad laboral desapareció, también, hace muchos años, y somos conscientes de que existe una probabilidad mínima de recibir pensión alguna. Todos sabemos que la formación en la escuela, caduca, actual, inhibe el sentimiento y la conexión con nuestro ser profundo, fomenta, en exceso, el pensamiento lógico y racional conviertiéndonos en seres automatizados y ruedas en la maquinaria de nuestra sociedad.

Nuestros padres estaban impresionados con tener una televisión… Nosotros nos preguntamos si realmente vale la pena ver toda la basura que la tele descarga en nuestras mentes. Para nuestros padres lo mejor era poder comer carne… Nosotros sabemos que esta carne “bendita” esta llena de hormonas, antibióticos y vacunas y que con la producción de ella nos cargamos el planeta. Ya no aceptamos los valores de esta sociedad tal cual. Sabemos demasiado. El Internet desnuda todos los chanchullos que antes pasaban desapercibidos.

El argumento: Siempre lo hemos hecho así y no nos ha ido tan mal, no convence. Hemos viajado por el mundo, sabemos que se puede vivir la vida de mil maneras diferentes. Para poder avanzar como sociedad e individuos es necesario desarrollar nuestros propios valores y formación.

Necesitamos otro tipo de educación, que no escuela, que se base en la curiosidad natural del ser humano y en su capacidad de encontrar la información y conocimiento que precisa a cada momento.

Necesitamos otro tipo de alimentación basada en el respeto a los animales, que sea de producción local y orgánica.

Necesitamos otra forma de entender la salud y otro tipo de medicina, libre de la influencia de las multinacionales, donde curarse es encontrarse, en lugar de ser un negocio.

Necesitamos otra economía mas justa, que no se base en la explotación de muchos y en beneficio de unos pocos.

En otras palabras, tenemos que reinventarnos para poder sobrevivir y prosperar y nadie lo va hacer si no lo hacemos nosotros mismos aquí y ahora –SOMOS LOS QUE HEMOS ESTADO ESPERANDO–

¡¡Que alegría, que bendición habernos dado cuenta, ya, por fín, de una vez por todas!!

 

Helena Guevara

El intestino tiene cerebro

¿QUE TE DICEN TUS TRIPAS?

¿Quieres vivir en paz? ¿Ser más inteligente? ¿Tener más claridad? ¿Desarrollar tu percepción?

No sólo tenemos tres cerebros en la Cabeza (reptiliano, mamífero y neocórtex), sino que tenemos otro en el Corazón y… ¡otro en el Intestino!, llamado Segundo Cerebro o Sistema Nervioso Entérico, que no solo garantiza nuestra supervivencia sino que además nos ofrece una sabiduría ancestral basada en la percepción directa y las intuiciones… si es que lo queremos escuchar. ¿Que te dicen tus tripas?

 ¿Sabías que… ?

  • Contiene unas 100 millones de neuronas (más de las que hay en la médula espinal o en el sistema nervioso periférico) situadas en las paredes del intestino, que mide unos 9m, desde el esófago hasta el ano y tiene una superficie interior de 150m2.
  • La estructura de las neuronas digestivas es totalmente idéntica a la estructura de las neuronas cerebrales y tienen la capacidad de liberar los mismos neurotransmisores, hormonas y moléculas químicas.
  • Estas neuronas permiten que el intestino realice la función motora, secretora, digestiva, absortiva, eliminatoria y de protección inmunológica de forma apropiada sin que el cerebro principal tenga que intervenir en ella.
  • Esta red neuronal, como la del sistema nervioso central, envía y recibe información, recuerda experiencias y aprende.
  • La información entre el intestino y el cerebro es bidireccional, el cerebro afecta al intestino y el intestino al cerebro, además la información que fluye del vientre al cerebro es mayor que del cerebro al vientre.
  • El 90% de la serotonina, la hormona del bienestar, la producimos en el intestino, como respuesta a una alimentación y digestión sanas.
  • También tenemos ahí sustancias parecidas a las benzodiacepinas, lo que quiere decir que tenemos poder ansiolítico, tranquilizante, en la tripa,
  • El segundo cerebro tiene un vínculo profundo con nuestras emociones y nuestro bienestar gracias los nervios presentes en nuestro intestino. El lenguaje popular refleja claramente la relación entre las emociones y el sistema digestivo: “Tengo mariposas en el estómago”, “Me lo dicen las tripas”, “Siento un nudo en el estómago”, “Tengo un nudo en la garganta”, “No me lo puedo tragar”, etc.
  • No sólo lo que comemos, cómo y cuando lo comemos, afecta a la salud de este Segundo Cerebro, también afecta la obsesión por un vientre plano, unos abdominales desarrollados en exceso, a menudo tensos, la falta de movilidad armoniosa de la pelvis, un uso inadecuado de los músculos pelvianos…etc
 

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