HELENA GUEVARA - Expandiendo los límites de lo posible -

Sentimos lo que pensamos

adyashanti“La mayoría de nuestras emociones se derivan de lo que pensamos. Por debajo del cuello, nuestro cuerpo es una máquina que duplica lo que piensa nuestra mente. El cuerpo y la mente están conectados; son las dos caras de la misma moneda. Sentimos lo que pensamos. Cuando tenemos una emoción, en realidad lo que experimentamos es un pensamiento. Frecuentemente ese pensamiento no es consciente.

Nuestro centro de sentimiento, nuestro corazón, duplica el pensamiento en el sentimiento; transforma conceptos en sensaciones que percibimos muy vivas y reales.

Cuando hablo del plano de la mente y del plano del corazón, puede sonar como si hablara de dos cosas diferentes. En realidad hablo de un fenómeno: cuerpo y mente, sentimiento y emoción, son las dos caras de una misma moneda.

A medida que empezamos a despertar de las fijaciones e identificaciones mentales y emocionales, llegamos a ver que no hay alguien que pueda ser herido; no hay nada ni nadie que pueda ser amenazado por la vida. En verdad, somos la vida misma. Cuando vemos y percibimos que somos la totalidad de la vida, ya no tenemos miedo de ella; ya no tememos al nacimiento, la vida y la muerte. Pero hasta que veamos eso, la vida nos parecerá intimidante, una barrera que, de algún modo tenemos que superar.

El despertar en el plano emocional nos libera de estas fijaciones basadas en el miedo. Cuando empezamos a despertar en este plano, somos libres de sentir el mundo de manera más profunda; hay todo un nuevo potencial que se pone a nuestra disposición. El cuerpo emocional, toda la zona del corazón, es capaz de albergar una sensibilidad increíble. Es el órgano sensorial de lo inmanifestado. Es eso a través de lo cual lo inmanifestado se siente a sí mismo, se experimenta a sí mismo y se conoce a sí mismo. Esta propuesta es muy diferente del concepto de un “yo” que se siente y se encuentra a sí mismo a través de la emoción y del sentimiento. Cuanto más despiertos estamos, más capaces somos de experimentar literalmente todo el cuerpo-mente como un instrumento sensorial del yo absoluto, unificado.

En cierto sentido, cuanto más despertamos nosotros del cuerpo emocional, más despierta este y se abre. Cuantos menos conflictos emocionales tenemos, más se abre  nuestro cuerpo emocional. Esto se debe a que cuanto más nos damos cuenta de que no hay nada que proteger, de que todos los pensamientos, ideas y creencias que nos hacen protegernos emocionalmente son falsos, más nos abrimos.

En gran medida, el despertar en este plano es una apertura del corazón espiritual…”

Autor: Adyashanti. “El final de tu mundo” Editorial Sirio

 “Si moviéramos más las costillas, el mundo sería totalmente diferente”

Moshé Feldenkrais

7 Comentarios

  1. laura delgado's Gravatar laura delgado
    5 noviembre, 2016    

    Muchas Gracias por compartir este concepto del órgano sensorial de lo inmanifestado, me parece muy acertado

    • 6 noviembre, 2016    

      Si muy interesante verdad? Abrazos!

  2. 5 noviembre, 2016    

    Hermoso Helena, como siempre tus comentarios y notas me llegan profundamente, muchisimas gracias!!! abrazos

    • 6 noviembre, 2016    

      Muchas gracias, muchos abrazos y recuerdos Marta.

  3. 7 noviembre, 2016    

    Muchas gracias,maravillosos artìculos que realmente nos ayudan muchìsimo!!!

  4. 8 noviembre, 2016    

    Muchas gracias, Helena.

    • 8 noviembre, 2016    

      Muchas gracias a ti Marcos, por tu agradecimiento. Un abrazo!

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Moshé Feldenkrais

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