HELENA GUEVARA - Expandiendo los límites de lo posible -

Mensajes en la categoría Tao

La agilidad del cuerpo y la tranquilidad de la mente

TSAO-FU APRENDE A CONDUCIR: Tsao-fu se hizo aprendiz de un famoso auriga de carros cuya habilidad era legendaria. Durante muchos años, Tsao-fu sirvió a su maestro humildemente, pero no recibió ninguna enseñanza. Esto no desanimó al aprendiz. De hecho Tsao- fu mostraba cada vez más respeto y diligencia en atender las demandas de su maestro.

Finalmente, impresionado por la sinceridad de Tsao-fu, el maestro auriga dijo a su discípulo: “Los antiguos dicen que un maestro constructor de arcos empieza haciendo cestas y que un maestro herrero empieza haciendo martillos. Obsérvame ahora cuidadosamente. Si puedes obtener el mismo estado de cuerpo y espíritu en el que estoy, serás capaz de conducir un carro”

“Seguiré tus instrucciones cuidadosamente” -respondió Tsao-fu.

El maestro tomó entonces varios postes, suficientemente recios para que pudieran mantenerse en pie y los hundió en el suelo. Los postes estaban dispuestos a un paso de distancia entre sí. A continuación, el maestro auriga saltó a uno de los postes y caminó de uno a  otro, yendo entre ellos con rapidez y toda facilidad.

“Practica el correr sobre los postes – le dijo a Tsao-fu-, y cuando tengas un completo dominio de esta práctica te daré más instrucciones.”

A los tres día Tsao-fu fue capaz de correr sobre los postes sin tropezar ni caerse. Su maestro hizo un gesto de asentimiento diciéndole: “Eres ágil y aprendes rápido. Permíteme ahora que te hable de la conducción de un carro. Todos los aurigas deben empezar aprendiendo cómo correr sobre los postes. Aunque te parezca que estás entrenándote a ser ágil en el andar, en realidad estas entrenando a tu cuerpo a responder a las órdenes de tu mente. Esta es la clave de conducir un carro.

“Tensar y liberar las riendas estarán en armonía con tu intención. Si tus dedos y tus palmas de tus manos responden de forma natural a tu voluntad, podrás transferir tu intención directamente a cada caballo de la cuadriga. Esta responderá a la más mínima retención o aflojamiento en cualquier dirección, y podrás guiar el carro hacia delante o hacia atrás y girar a la izquierda o a la derecha sin ningún esfuerzo. Tu cuerpo responde a tu mente, las riendas responden a los movimientos de tu cuerpo y los caballos responden a la presión de las riendas. De esta forma, sin gastar ninguna energía, puedes conducir un carro durante largas distancias sin sentirte cansado. Cuando esto suceda, sabrás que has dominado este arte”.

Después de una pausa el maestro continuó: “Permíteme ampliar lo que acabo de decir: cada caballo que tira del carro tiene un bocado y una brida. Así la sensación del movimiento del caballo es comunicada a través del bocado a la brida, y de la brida a las riendas, de las riendas a tus manos, de tus manos al resto de tu cuerpo y de tu cuerpo a tu mente. Cuando comunicas tu intención a los caballos, se trata simplemente de esta secuencia de órdenes al revés. Por tanto, con sólo tu intención puedes controlar tu cuadriga y obtener señales de los movimientos de los caballos. De esta forma puedes conducir sin servirte de los ojos y nunca necesitas utilizar un látigo. Cuando tu mente está clara y tu cuerpo relajado, puedes controlar seis bridas sin confusión y veinticuatro cascos pisarán donde tu quieras. Entonces, las ruedas de tu carro girarán hacia delante y hacia detrás, hacia la izquierda y hacia la derecha con precisión y control. Podrás conducir por pistas de montaña con la misma facilidad que por terrenos llanos. Tu conducción será exactamente igual tanto si tus caballos marchan al borde de un precipicio como si corren sobre praderas en llano. Esto es todo lo que tengo que enseñarte, ¡así que recuérdalo bien!”.

La agilidad del cuerpo y la tranquilidad de la mente son los requisitos para que la intención se comunique de forma natural. Un cuerpo rígido cuyos miembros no cooperen entre sí no pueden responder a la intención por muy clara y tranquila que esté la mente. Del mismo modo un cuerpo ágil actuará únicamente con confusión si la mente no está en calma.

En consecuencia, para alcanzar el máximo nivel de cualquier capacidad, tanto el cuerpo como la mente deben entrenarse de forma simultánea”.

Fuente: Lie-Tse. Una guía Taoista sobre el arte de vivir.

“Quien tenga oídos para oír, que oiga;

quien tenga ojos para ver, que vea”. Mateo 13:1-9

Feldenkrais, No Forzar, Hacer sin hacer, Wu Wei.

El-Tao-Te-Ching-y-la-empresa-960x720Cuando muchos admiradores de Feldenkrais le decían: “¡Moshé, eres un genio!”, él solía responder: “Sólo soy genio en una cosa, en hacer concreto lo abstracto“.

Feldenkrais tuvo el genio de crear más de 1500 clases para que pudiéramos experimentar en nuestro propio cuerpo, en nuestro propio ser, conceptos tan abstractos como el Wu Wei.

Wu Wei, en chino antiguo, significa “No acción”. La “no acción” es un estado de sabiduría elevado. No significa “no hacer nada” sino “NO FORZAR”.

Los Taoístas entienden que el universo ya funciona de forma armónica según sus propios principios y que es el ser humano quien altera sus leyes forzando el desarrollo del mundo según sus propios criterios personales, según sus propias creencias.

De la misma forma el sistema nervioso, el cuerpo y el movimiento humano funcionan según sus propias leyes intrínsecas. Es el ser humano quién, por ignorancia, tiende a pasarlas por alto e incluso a ir en su contra. Y esto tiene consecuencias…

Son muchos los paralelismos entre el Método Feldenkrais y la Sabiduría Taoísta, a saber:

. Tao, significa “camino”.

. Feldenkrais siempre habla de la importancia de prestar atención al “proceso”. El Método Feldenkrais no está orientado a la consecución  de objetivos, al logro de metas a través del esfuerzo o la voluntad, sino a prestar una atención muy precisa al proceso de la acción, o lo que es lo mismo, a darnos cuenta de “cómo hacemos lo que hacemos”, con el fin último de mejorar la calidad de nuestras acciones.

. Para los Taoístas ir en contra del Tao genera incomprensión y sufrimiento.

. Según Feldenkrais ir en contra del funcionamiento del sistema nervioso denota ignorancia y genera sufrimiento físico, mental y emocional. Por lo cuál aprender cómo funciona nuestro sistema nervioso, comprender las relaciones entre el hecho de pensar, de sentir y de movernos nos ayudará, progresivamente, a aliviar nuestro sufrimiento y aumentar nuestra comprensión.

. El Taoísmo habla de la conciliación entre las fuerzas ying y yang.

. Feldenkrais habla de la importancia del equilibrio entre el Sistema Nervioso Simpático y el Parasimpático, que como el ying y el yang realizan funciones opuestas y complementarias. El ying es la fuerza pasiva, sutil, femenina equiparable a la función recuperativa del S.N. Parasimpático. El yang es la fuerza activa, concreta, masculina comparable al S. N. Simpático que nos prepara para la acción.

. En los escritos de Lao-Tse se compara el arte de gobernar con freír un pescado: “mucho calor y la comida se arruina”.

. Feldenkrais nos recuerda que toda fuerza que no se transforme en movimiento, dentro del cuerpo, generará fricción en el sistema ocasionando daños en nuestros músculos, tendones y articulaciones.

. El Taoísmo hace referencia a la “acción decreciente”.

. Feldenkrais siempre nos invita a “hacer cada vez menos” y a “ir más despacio”.

. El Tao nos avisa de que la ambición es un camino sin fin, por que siempre desearemos  conseguir más y más.

. Feldenkrais orienta nuestra atención, siempre, hacia la calidad no hacia la cantidad.

Durante las clases de Feldenkrais® aprendemos a movernos sin esfuerzo. Descubrimos, a través de la propia indagación interna, cuáles son las leyes funcionales que rigen nuestro sistema. Una vez conocidas estas leyes las respetamos, así como respetamos los ritmos de acción y descanso. Observamos, sin interponer nuestros propios juicios y creencias acerca de lo que es correcto. Nos damos cuenta y, por supuesto, disfrutamos del proceso de conocernos a través del movimiento.

Entonces, aprendemos a “no forzar”, ni a nosotr@s mism@s, ni a las circunstancias externas. Aprendemos a dejar de controlar y por consiguiente dejamos de sufrir.  Con Feldenkrais “Aprendemos a hacer  sin hacer”.

Sé uno con el Tao, practica Feldenkrais.

            Helena Guevara

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