HELENA GUEVARA - Expandiendo los límites de lo posible -

Mensajes en la categoría Esfuerzo

El sostén interno

Por Philip Unseld: Una de las asociaciones más comunes que evoca el esqueleto humano en nuestra cultura occidental es probablemente la muerte. Entre otras causas hay una serie de símbolos que, con el tiempo, aportaron lo suyo en crear esta asociación no del todo positiva; podríamos citar el esqueleto con guadaña o la calavera en la bandera de los piratas; sin duda hay más.
Pero detrás de este manto hay otro aspecto del esqueleto, sumamente positivo. Desde un punto de vista biológico nuestro esqueleto es de una importancia fundamental en todo lo que hacemos; nos da el soporte, la estructura material en el accionar, una estructura que, cuando se usa de manera eficiente, resulta ser extremadamente fuerte y sin embargo flexible. LEER MÁS »

Aprender a Aprender

Cuando comiences a aprender algo, hazlo muy despacio, buscando una sensación placentera. No trates de hacerlo bien, ni bonito. No te esfuerces. Busca tu comodidad en el proceso, busca la liviandad, el gusto por lo que aprendes. Deshazte del deseo de lograr algo, sumérgete en el proceso. Así se afinará tu sensibilidad, tomarás mayor conciencia de cómo se desarrolla tu propio proceso de aprendizaje y entrenarás tu atención para que pueda albergar al mismo tiempo una concentración detallada y una mirada amplia sobre el contexto. Así aprenderás a aprender…

Manual de ayuda para obtener los mejores resultados de las clases de Toma de Conciencia a través del Movimiento (TCM). Por Moshé Feldenkrais, Doctor en Ciencias.

HAZLO MUY DESPACIO

No pretendo “enseñar”, sino facilitar el aprendizaje según tu nivel de comprensión y acción. El tiempo es el instrumento más importante para el aprendizaje. Posibilitar a cualquiera, sin excepción, a aprender debería acompañarse tanto del tiempo necesario para asimilar la idea del movimiento como del esparcimiento para acostumbrarse a la novedad de la situación. Se debería contar con el tiempo suficiente para apercibirse y organizarse a sí mismo. Nadie aprende con prisas ni apurándose. Por lo tanto, cada movimiento requiere del tiempo suficiente para repetirlo varias veces. Por lo tanto, repetirás el movimiento tantas veces como sea necesario según el tiempo del que dispongas.

Cuando una acción se hace familiar, la velocidad aumenta espontáneamente y así su habilidad. No es tan obvio como cierto.

El movimiento eficiente de cualquier tipo se consigue limpiando la maleza y eliminando el esfuerzo parásito superfluo. Éste es tan nocivo como defectuoso; simplemente cuesta más hacerlo.

No se puede aprender a ir en bicicleta o a nadar sin el tiempo necesario para asimilar lo esencial y descartar los esfuerzos involuntarios e innecesarios que el principiante lleva a cabo en su ambición de no sentirse o parecerse incompetente.

La acción rápida al inicio de un aprendizaje es sinónimo de esfuerzo y confusión, cosa que hace del aprendizaje un desagradable desempeño.

 

BUSCAR LA SENSACIÓN PLACENTERA

El placer relaja la respiración y se vuelve sencilla y fácil. Es menos importante aprender nuevas proezas o habilidades que llegar a dominar la manera de aprender nuevas destrezas. Te darás cuenta que se pueden obtener nuevas habilidades como consecuencia de prestar atención. Sentirás que te mereces la destreza conseguida, lo que añadirá satisfacción a la sensación placentera.

El exceso de esfuerzo por mejorar impide el aprendizaje.

NO “INTENTES” HACERLO BIEN

Esforzarse,de alguna manera, quiere decir que una persona considera que, a no ser que se haga un mayor esfuerzo y empeño, no se alcanzarán los objetivos. La convicción personal de que la esencia de la incompetencia está en la raíz de la necesidad de esforzarse tanto como sea necesario, incluso cuando se aprende. Solamente cuando hemos aprendido a escribir con soltura y placenteramente podemos escribir tan rápido como se desee o con letra más bonita. Sin embargo, al “intentar” escribir más rápido se consigue una escritura más ilegible y fea. Aprender a hacerlo bien, pero sin intentarlo.

El consentimiento del esfuerzo revela la convicción personal de ser incapaz o no estar a la altura.

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Deléitate mientras aprendes.


gente alegra haciendo feldenSi quieres aprender rápido, deléitate mientras lo hagas.

Mientras aprendes una nueva habilidad, mientras te mueves, o te enfrentas a un nuevo desafío no te esfuerces. Obsérvate, percibe tus sensaciones, tus movimientos y tus deseos.

Esforzarse ralentiza el aprendizaje. Trabaja, pero con inteligencia, evita el exceso de fuerza de voluntad, deja a un lado la ambición. Disfruta mientras aprendes, goza mientras te mueves.

Y por su puesto, si mientras aprendes, si mientras te mueves, no te sientes bien, para, por que el aprendizaje no va a ser más rápido si te esfuerzas.

No es a través del esfuerzo que aprende nuestro sistema nervioso. El diseño de nuestro sistema nervioso es sabio. Sabe mucho mejor cómo hacer las cosas que nuestro conocimiento.

Nuestro sistema nervioso aprende muchísimo más rápido, que lo que cualquier persona pueda imaginarse, cuando la organización del cerebro es tal que éste transmite la información a los músculos para que el esqueleto se mueva en su máximo de eficiencia.

Es entonces cuando la fuerza que generamos es transferida directamente al esqueleto y transformada en movimiento, sin fricción interna ni pérdida de energía alguna. Esto genera una sensación que sólo los Dioses conocen.

Sólo 1 ser humano entre 10.000 experimenta esta sensación de absoluta coherencia interna, la organización perfecta, ocasionalmente.

Esta es la experiencia a la que apunta Feldenkrais con su método.

* Traducción adaptada de la siguiente charla de Moshé Feldenkaris.

 

Feldenkrais, No Forzar, Hacer sin hacer, Wu Wei.

El-Tao-Te-Ching-y-la-empresa-960x720Cuando muchos admiradores de Feldenkrais le decían: “¡Moshé, eres un genio!”, él solía responder: “Sólo soy genio en una cosa, en hacer concreto lo abstracto“.

Feldenkrais tuvo el genio de crear más de 1500 clases para que pudiéramos experimentar en nuestro propio cuerpo, en nuestro propio ser, conceptos tan abstractos como el Wu Wei.

Wu Wei, en chino antiguo, significa “No acción”. La “no acción” es un estado de sabiduría elevado. No significa “no hacer nada” sino “NO FORZAR”.

Los Taoístas entienden que el universo ya funciona de forma armónica según sus propios principios y que es el ser humano quien altera sus leyes forzando el desarrollo del mundo según sus propios criterios personales, según sus propias creencias.

De la misma forma el sistema nervioso, el cuerpo y el movimiento humano funcionan según sus propias leyes intrínsecas. Es el ser humano quién, por ignorancia, tiende a pasarlas por alto e incluso a ir en su contra. Y esto tiene consecuencias…

Son muchos los paralelismos entre el Método Feldenkrais y la Sabiduría Taoísta, a saber:

. Tao, significa “camino”.

. Feldenkrais siempre habla de la importancia de prestar atención al “proceso”. El Método Feldenkrais no está orientado a la consecución  de objetivos, al logro de metas a través del esfuerzo o la voluntad, sino a prestar una atención muy precisa al proceso de la acción, o lo que es lo mismo, a darnos cuenta de “cómo hacemos lo que hacemos”, con el fin último de mejorar la calidad de nuestras acciones.

. Para los Taoístas ir en contra del Tao genera incomprensión y sufrimiento.

. Según Feldenkrais ir en contra del funcionamiento del sistema nervioso denota ignorancia y genera sufrimiento físico, mental y emocional. Por lo cuál aprender cómo funciona nuestro sistema nervioso, comprender las relaciones entre el hecho de pensar, de sentir y de movernos nos ayudará, progresivamente, a aliviar nuestro sufrimiento y aumentar nuestra comprensión.

. El Taoísmo habla de la conciliación entre las fuerzas ying y yang.

. Feldenkrais habla de la importancia del equilibrio entre el Sistema Nervioso Simpático y el Parasimpático, que como el ying y el yang realizan funciones opuestas y complementarias. El ying es la fuerza pasiva, sutil, femenina equiparable a la función recuperativa del S.N. Parasimpático. El yang es la fuerza activa, concreta, masculina comparable al S. N. Simpático que nos prepara para la acción.

. En los escritos de Lao-Tse se compara el arte de gobernar con freír un pescado: “mucho calor y la comida se arruina”.

. Feldenkrais nos recuerda que toda fuerza que no se transforme en movimiento, dentro del cuerpo, generará fricción en el sistema ocasionando daños en nuestros músculos, tendones y articulaciones.

. El Taoísmo hace referencia a la “acción decreciente”.

. Feldenkrais siempre nos invita a “hacer cada vez menos” y a “ir más despacio”.

. El Tao nos avisa de que la ambición es un camino sin fin, por que siempre desearemos  conseguir más y más.

. Feldenkrais orienta nuestra atención, siempre, hacia la calidad no hacia la cantidad.

Durante las clases de Feldenkrais® aprendemos a movernos sin esfuerzo. Descubrimos, a través de la propia indagación interna, cuáles son las leyes funcionales que rigen nuestro sistema. Una vez conocidas estas leyes las respetamos, así como respetamos los ritmos de acción y descanso. Observamos, sin interponer nuestros propios juicios y creencias acerca de lo que es correcto. Nos damos cuenta y, por supuesto, disfrutamos del proceso de conocernos a través del movimiento.

Entonces, aprendemos a “no forzar”, ni a nosotr@s mism@s, ni a las circunstancias externas. Aprendemos a dejar de controlar y por consiguiente dejamos de sufrir.  Con Feldenkrais “Aprendemos a hacer  sin hacer”.

Sé uno con el Tao, practica Feldenkrais.

            Helena Guevara

Cómo los adultos condicionaron nuestra buena o mala postura.

¿Qué significa buena o mala postura? ¿Cómo contribuyeron nuestros padres, cuidadores y profesores a crear una buena o mala postura en nosotros cuando éramos niños?

Para Moshé Feldenkrais “postura” es un término dinámico. Es el modo en el que una persona se organiza a sí misma para la acción. En palabras textuales: “Postura es el empleo que se hace de toda la función neuromuscular.”

BUENA POSTURA

Según su entendimiento, una persona con buena postura es alguien hábil en el uso de sí mismo. Eficaz biomecánicamente y sereno mentalmente. Que sabe actuar deprisa pero sin precipitación, y sobre todo, capaz de emplear toda la potencia que posee sin elementos parásitos.

MALA POSTURA

Una persona con mala postura es alguien que obra con una excesiva tensión muscular o emocional. Ineficaz, en el sentido de que gasta más energía de la que es necesaria para la acción. Torpe o brusca en su forma de actuar, incapaz de realizar acciones sosegadas, precisas o sutiles.

¿CÓMO SE GENERA LA MALA POSTURA?

Existen dos visiones acerca de cómo y cuándo nace la mala postura, de dos investigadores diferentes, que merecen ser expuestas. La de M. Feldenkrais y la de E. Hengstenberg.

VISIÓN DE MOSHÉ FELDENKRAIS

Feldenkrais argumenta que:

“La mala postura se cultiva, en la infancia, durante el periodo de dependencia, cuando el adulto exige al niño que realice actos para los cuales no tiene medios… cuando el fin a alcanzar esta fuera de las posibilidades reales del niño…” M.F

Niña jugando campoExplica que los niños, para no perder la aprobación, la protección o el reconocimiento de los adultos, tratarán de lograr, por todos los medios posibles, encarar la acción que se les demanda, aunque aún no estén preparados. Esto les obligará a forzar su sistema aún en desarrollo, tensándose, encorvándose, contrayendo músculos de cuello, manos o cara, agarrotando las articulaciones pélvicas y paralizando la respiración para no sentir la angustia que les genera la situación.

Estas contracciones excesivas, gestadas en un contexto emocionalmente intenso y perpetuadas en el tiempo, son los componentes de una “mala postura”.

“La mala postura manifiesta, siempre, la tensión emocional a la que se debió su formación.” M.F

Reflexionemos juntos.

¿En que situaciones de la vida los niños se ven obligados a realizar actos para los cuales no están preparados?

Por ejemplo:

• ¿Cuándo, nada más nacer, se separa al bebé de la madre, por que ésta necesita recuperarse?

• ¿Cuando se le pide al niño que duerma sólo, cuando aún anhela el contacto con su madre?

• ¿Cuándo se le obliga a comer “por su propio bien”?

• ¿Cuándo se le incita a andar antes de haber terminado su aprendizaje del gateo?

• ¿Cuándo se le pone un andador, cuando no anda por sí mismo?

• ¿Cuándo se le sienta en el orinal para que aprenda a orinar y a defecar, antes de que él lo demande, porque tiene que ir a la escuela y no puede entrar si usa pañal?

• ¿Cuándo se le separa de la familia y se le mete en centros cerrados cuando aún el niño necesita a sus padres y no a sus iguales?

• ¿Cuándo se le enseña a leer y a escribir, antes de que sienta un interés genuino por números y letras, y así se satisfaga la necesidad de lo adultos de “ver que aprende”?

• ¿Cuándo se le anima a un desafío motriz que no ha elegido por sí mismo, pero da a los adultos la sensación de que le están “enseñando a superarse”?

Veamos ahora que opina E. Hengstenberg…

VISIÓN DE ELFRIEDE HENGSTENBERG

Esta maestra e investigadora, colega de Elsa Gindler, Heinrich Jacoby y Emmi Pickler, en su libro “Desplegándose” habla de la importancia de:

No coartar la libertad de los niños de proceder libremente, de observar, investigar, probar y vencer los obstáculos sin la interferencia del adulto.

Respetar el afán del niño de querer probar las cosas por sí mismo, sin recortar sus iniciativas.

Aprender sin modelos. Por que los niños tienden a realizar los actos que el modelo muestra, cuando ellos aún no han pasado por el proceso de aprendizaje que requieren dichos actos. Además de que el aprendizaje por imitación les acaba alejando de sus propias percepciones internas.

No amenazar, castigar o imponer modos de obrar, ya que esto:

“Obliga al niño a abandonar el contacto natural con su organismo y a exigirle esfuerzos excesivos.”

Según su visión, todos estos aspectos deforman el cuerpo del niño y generan malas posturas.

En resumen, si no nos exigieron ir más allá de nuestros límites, si nos dejaron obrar a nuestra manera, nos permitieron tomar decisiones y aprender a nuestro ritmo y por nosotros mismos, en un contexto emocionalmente equilibrado, cultivamos, una buena postura.

Si nos forzaron a actuar antes de tiempo, si el fin a alcanzar estaba fuera de nuestras posibilidades reales, si no nos dejaron explorar libremente o nos castigaban o amenazaban, entonces cultivamos una mala postura.

Y tú, ¿Cómo te sientes? ¿Cómo es tu postura?

¿Te sientes ágil? ¿Te duele la espalda, los hombros, el cuello? ¿Estas encorvada? ¿Actuas precipitadamente? ¿Cómo es la tensión en tus mandíbulas y en la musculatura de tu cara? ¿Sientes la respiración amplia y libre?

¿Cómo fue tu infancia? ¿Qué quieres para los niños de la generación que te sigue?

Muchas gracias

Helena Guevara

* Próximo artículo: ¿Cómo mejorar nuestra postura?

Mejorar sin esfuerzo.

Ley weber y FechnerCómo aprende el ser humano

La auto-conciencia y la capacidad de aprendizaje del ser humano son las dos cualidades más significativas que nos diferencian del resto de las especies de nuestro planeta.

Nuestra capacidad de aprendizaje se deriva de la plasticidad cerebral, esto es, de la capacidad que tiene nuestro cerebro, a lo largo de toda su vida, de modificar su organización para una mejor adaptación al medio. La autoconciencia es la capacidad de darnos cuenta de qué sucede en nuestro medio interno y en nuestro medio externo.

Tomando esto en consideración Moshé Feldenkrais llegó a la conclusión de que si descubriéramos cómo aprendemos los seres humanos, podríamos optimizarnos a nosotros mismos hasta niveles aún, hoy por hoy, desconocidos.

Podríamos modificar aprendizajes deficientes o limitados adquiridos en el pasado. Aprender nuevas maneras de funcionar y usarnos a nosotros mismos, más eficaces y placenteras, en el presente, para vivir una vida más cómoda, estimulante y creativa, en el futuro. De esta forma podríamos acelerar nuestra evolución como individuos y como especie.

Y a eso dedicó Moshé Feldenkrais gran parte de su obra: a investigar cómo aprende el ser humano y bajo que condiciones este aprendizaje se puede optimizar.

Una de las claves más importantes que descubrió y aplicó al diseñar su método fue la “Ley de Weber-Fechner” o “Ley de la mínima diferencia perceptible”, la cual afirma que:

“A más débil sea un estímulo más facilidad tiene el sistema nervioso en detectarlo y modificarlo.”

Más concretamente significa que al reducir el esfuerzo muscular se agudiza la sensibilidad y la capacidad de percepción, lo que nos ayuda a tomar conciencia de diferencias cada vez más sutiles y a captar pequeños detalles inconscientes en nuestra forma de organizarnos, de movernos y de responder en la vida.

Por eso durante las clases se sugiere constantemente que los movimientos realizados sean pequeños y se realicen con el menor esfuerzo posible, para que el cerebro pueda modificar con mayor precisión la actividad muscular.

Por lo expuesto anteriormente, podemos deducir que tomar conciencia de lo inconsciente es mucho más fácil en la medida en la que nos vamos sutilizando, haciéndonos más sensibles y como consecuencia más vulnerables.

Hacerse más vulnerable significa, sentir más, estar más abierto, más expuesto, con menos miedo. Ósea, que cuanto menos esfuerzo más sensibilidad y cuanto menos miedo más conciencia. Cuanta más conciencia, mayor capacidad de darnos cuenta y de elegir una nueva forma de actuar y responder a todos y cada uno de los desafíos que nos presenta la vida, por que aumentar la capacidad de discernimiento aumenta la capacidad de elección.

Después de todo esto yo me pregunto:

• ¿Por qué en nuestras escuelas se promueve que los niños y jóvenes se “esfuercen” más?

• ¿Por qué el campo de la salud física se obceca en promocionar deportes de “esfuerzo” y competitividad?

• ¿Por qué en la vida hay que “currárselo” y “ganar el pan con el sudor de tu frente”?

• ¿No será esta forma de pensar y de actuar, a través del esfuerzo, un mecanismo de control social que impide el desarrollo de la sensibilidad, la conciencia y por consiguiente de la evolución del ser humano?

El exceso de esfuerzo o de fuerza de voluntad no son sino la ausencia de inteligencia y de conocimiento de cómo estamos diseñados y cómo funcionamos los seres humanos.

Muchas Gracias

Helena Guevara

“El propósito de mi método es que el cuerpo esté organizado para moverse con el mínimo esfuerzo y máxima eficacia, no a través de la fuerza muscular, sino de un mayor conocimiento de su funcionamiento”. Moshé Feldenkrais

Aprender en Libertad gracias a Feldenkrais.

Aprender en LIbertadUno de los aspectos que más sorprende a las personas que se acercan a conocer el Método Feldenkrais es que no existe un profesor que enseña cuál es la forma correcta de moverse.

Cuando llegas a clase, la profesora, o más exactamente, la persona que facilita el aprendizaje, te pide, por favor, que te tumbes en el suelo, sobre la colchoneta y que cierres los ojos.

Comienza la aventura…

A partir de ahí, quién facilita el aprendizaje irá guiando tu atención, amablemente, a través de la voz, hacia diferentes áreas de tu cuerpo y, lentamente, te orientará para que observes las sensaciones que generan en tí los movimientos sugeridos por ella.

Disfruta de la sensación de no saber…

Movimientos pequeños, no habituales, lentos y casi siempre… ¡Sorprendentes!. Nunca sabrás de antemano en qué va a consistir la clase y te será imposible anticipar el movimiento que vendrá a continuación.

Esto está diseñado para entrenar tu atención y que aprendas a permanecer siempre alerta, también para que tu mente se vaya deshabituando de la tendencia de querer anticipar el futuro y controlar lo que va a suceder.

Respetando tu propio ritmo…

La clase transcurrirá en un tempo lento, para que puedas realizar tu viaje de auto-exploración despacio, con tranquilidad, y así encontrar tu propio ritmo, el tuyo, sin importar cuál sea el de los demás. Solamente, en un estado de semi-trance, los pequeños detalles imprescindibles para el cambio podrán aflorar a tu conciencia.

Tomando conciencia de ti mismo en movimiento…

Darte cuenta, por ti misma, de cómo organizas la manera en la que te mueves, es el primer paso para el cambio y la mejora que anhelas, porque no puedes cambiar si no sabes qué es lo que debes cambiar ni cómo.

En un espacio respetuoso y sin juicio…

Sorprendentemente, en las clases de Feldenkrais, nadie te va a decir cómo hacerlo, pero sí se te ofrecerán las herramientas para que aprendas cómo mejorarte a ti mismo. Nadie te va a juzgar ni a corregir durante la clase, todo el espacio es para tí, porque sólo tú estás realmente capacitado para cambiarte a ti mismo. Nadie lo puede hacer por tí. eres el protagonista y el responsable de tu propio cambio. Se acabó depender de autoridades externas que, supuestamente, saben más que tú.

Por todo esto y más, Feldenkrais es un sistema creado para aprender por uno mismo, para desarrollar la tan anhelada autonomía y para descubrir que tomar la responsabilidad de nuestro propio cambio nos abre la puerta a la verdadera libertad.

Helena Guevara

Premio y Castigo – Dos obstáculos para materializar tus sueños

Feldenkrais tenía un novedoso concepto de Salud, decía que:

“Las personas realmente sanas son aquellas capaces de vivir sus sueños plenamente.”

Además sostenía que:

“Si queremos crear una sociedad de personas creativas y en desarrollo, hay que suprimir totalmente esa relación de dependencia por la que nos dan un caramelo si somos buenos chicos y hemos de ganarnos el derecho a vivir obedeciendo los deseos del otro.”

Observó que el sistema de educación conductual premio y castigo, predominante en nuestra cultura, anulaba la facultad del ser humano de desarrollarse plena y libremente como persona y le incapacitaba para desarrollar la habilidad de crear la realidad que deseaba.

Premio y Castigo¿Por qué el modelo conductista de premiar y castigar impide que realicemos nuestros sueños?

La mayoría de nosotros hemos sido educados bajo el paradigma premio-castigo, lo que genera una necesidad compulsiva de éxito y/o miedo al fracaso. Esto nos ha hecho ser personas inseguras y miedosas o en exceso ambiciosas y enfocadas en el logro, bien sea económico, personal o social.

Pero analicemos esto más detenidamente…

MIEDO AL FRACASO

Durante nuestra infancia, la mayoría de nosotros, hemos sido juzgados, criticados, evaluados, amenazados, reprimidos, castigados, suspendidos, sermoneados, etc. En la familia, por nuestros padres, en la escuela, por nuestros profesores, en la iglesia, por los curas y en la calle, por nuestros vecinos. Unas veces de forma manifiesta, otras de forma más sutil. Esto ha hecho que crezcamos con miedo; miedo a ser castigados, a ser inadecuados, a no ser aceptados, etc.

Recordemos que nuestro cerebro reptiliano, el más antiguo y primitivo de los tres, bajo amenaza se activa, poniendo en funcionamiento el mecanismo de huida o defensa con el fin de mantener la supervivencia. Al activarse el cerebro reptiliano se desconectan las áreas más evolucionadas del cerebro, como la corteza prefrontal, encargada, entre otras funciones, del pensamiento abstracto y de la solución creativa de problemas.

Esto hace que bajo amenaza de castigo se inhiba la capacidad de dar respuestas ingeniosas ante los obstáculos que van apareciendo en el proceso de materialización de nuestros sueños.

Además el miedo a ser juzgado, junto con el miedo a perder la aprobación externa, hace que la exploración espontánea de nuevas opciones vaya disminuyendo hasta quedar anulada por completo.

En resumen, el miedo al fracaso y al castigo hace que nos quedemos paralizados, impide que nos pongamos en marcha, que demos un sí rotundo a lo que dicta nuestro corazón y que materialicemos nuestros sueños.

NECESIDAD COMPULSIVA DE ÉXITO

De nuevo, hemos de remontarnos a nuestra infancia, cuando nuestra necesidad de pertenencia y de sentirnos seguros y aceptados sólo era satisfecha cuando estábamos a la altura de las expectativas de nuestros cuidadores.

Cuando respondíamos tal y como se esperaba de nosotros recibíamos diferentes tipos de premios: alabanzas, elogios, aplausos, recompensas materiales, etc. Así es cómo se configuró nuestro modelo sentimental de conducta, es decir, la forma en la que aprendimos a conducirnos en la vida.

Inconscientemente, una vez “adultos”, continuamos repitiendo este modelo de conducta buscando la aprobación y el reconocimiento familiar y social a través del éxito en las áreas que nuestra familia o nuestra sociedad considera adecuadas.

Esta necesidad compulsiva de éxito y/o de aprobación hace que, corramos apresuradamente, hacia delante, en pos del éxito, saltándonos partes del proceso imprescindibles para la concreción de nuestros deseos, o bien que nos desviemos de nuestros anhelos personales y acabemos materializando los deseos de otros.

Entonces… ¿Cómo deshacernos de estos condicionamientos? ¿Cómo realizar lo que verdaderamente deseamos?

  • Descubriendo qué es lo que realmente queremos. No lo que se espera de nosotros, discerniendo qué deseos son propios y cuáles son  impuestos por las expectativas de nuestra familia y/o de nuestra sociedad.
  • No teniendo miedo a explorar, a probar, a intentar… aceptando que equivocarse es una parte natural e imprescindible del proceso de aprendizaje.
  • No teniendo miedo al que dirán, al juicio externo, reconociendo nuestra propia valía y respetando nuestra propia individualidad.
  • Conociendo y respetando nuestro propio ritmo, yendo despacio y prestando atención al proceso, al arte de ir logrando.
  • Y sobre todo, sobre todo, disfrutando del camino…

¡MEJORA TU SALUD, CREA TUS SUEÑOS!

Gracias

Helena Guevara

Bajo amenaza o castigo nuestro cerebro no aprende

sugata mitraGracias a la Neurociencia, es ya una evidencia científica que los seres humanos no aprendemos bajo la influencia de amenazas o castigos. La supervivencia es más importante que el aprendizaje. Por eso cuando nuestro cerebro reptiliano detecta cualquier tipo de amenaza desconecta áreas más evolucionadas, como la corteza prefrontal, encargada del aprendizaje.

Podemos sentirnos amenazados cuando nos juzgan, nos corrigen, nos manipulan, cuando nos examinan o dirigen, cuando nos ponen aprueba o nos desafían con el fin de valorarnos. Pero más importante aún es tomar conciencia de cuando corregimos, dirigimos, juzgamos o manipulamos a nuestros hijos, alumnos, padres, pareja o amigos.

Os dejo este interesante video de Sugata Mitra acerca del Sistema Burocrático, el Aprendizaje y su visión de futuro. Genial, este hombre y su experimentos.

Prestando atención a cómo nos movemos dejaremos de ser esclavos autómatas

foto_rueckenCada vez que combinamos la atención con el movimiento, se activan millones y millones de células cerebrales. Con la atención consciente las funciones organizativas del cerebro se ponen en acción.

Cuanto más combinamos la atención con el movimiento, mayor es el número de células que se unen para formar nuevos patrones y posibilidades en nuestra vida: Nuevas acciones, nuevas ideas, nuevos sentimientos, nuevas emociones, nuevo conocimiento…¿No es estimulante?

Inteligencia y disponibilidad de movimiento.

CÓMO TE MUEVES INDICA CÓMO PIENSAS

Por Helena Guevara: El nivel de “disponibilidad de movimiento” de nuestro cuerpo habla a cerca de nuestras “posibilidades de adaptación”. Cuanta más capacidad de adaptación, más posibilidades de sobrevivir en el medio. El que sobrevive en el medio es el más inteligente, luego “disponibilidad de movimiento” e “inteligencia” son las dos caras de una misma moneda.

¿Cuál es tu disponibilidad de movimiento? ¿Cómo te sientes de ágil? ¿Te sientas y te levantas del suelo con facilidad? ¿Te sientes segura caminando por un terreno pedregoso? ¿Bailas, ruedas, saltas? ¿Puedes caminar a cuatro patas? ¿Te consideras inteligente?¿Adaptable? ¿Disponible a lo nuevo?¿Con ganas de vivir?

¿Cómo vive una persona inteligente?

Si quisiéramos crear una sociedad de personas inteligentes…

sentado estudiar¿Les sentaríamos de bebés en un carrito, luego en una sillita de guardería, más tarde en un pupitre en el colegio, la universidad, el master, doctorado…para pasar a la silla de la oficina o sentarlos frente al ordenador o la tv… yendo de un sitio a otro sentados en el coche, tren, metro, bus…y descansando sentado en una terracita tomando algo, o sentados frente a la tv, en el cine, teatro, etc?

¿Introduciríamos el concepto de que sentarse en el suelo no es higiénico, es de mala educación, no es femenino?

¿Pondríamos 1 hora a lo mucho 2 h de “gimnasia” como asignatura en el cole?

¿Alejaríamos a los niños y adolescentes de su sentir, de las actividades artísticas que necesitan de los sentidos para reforzar la mente racional?

¿Introduciríamos las nuevas tecnologías en el aula? ¿O sería mejor sacar a los niños y jóvenes del aula e “introducirlos” en la naturaleza?

Sentado, quieto, entre cuatro aprendes, mirando una pantalla…

¿Qué le ocurre a tu cerebro? ¿Qué le sucede a tu cuerpo? ¿Se desarrolla la inteligencia? ¿Se aprende? o… ¿Se aprende a obedecer?

Muchas gracias

Helena Guevara

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