HELENA GUEVARA - Expandiendo los límites de lo posible -

Mensajes en la categoría Dolor

¿Cooperar o competir?

“Entre el dolor y la nada, prefiero el dolor”

William Faulkner

 

“Si no hacemos nada por cambiar nuestro modelo sentimental de conducta,

el mañana se parecerá al ayer en casi todo, menos en la fecha”

Moshé Feldenkrais

12 Razones por las que Feldenkrais® será la “Gimnasia del Futuro”

 

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1.- ENTRENA EL CUERPO Y LA MENTE

Es un verdadero método psicosomático. Entrena y mejora las funciones del cuerpo y del cerebro al mismo tiempo. Ejercita la memoria, desarrolla la inteligencia mientras mejora y alivia la tensión y el dolor del cuerpo.

2.- REJUVENECE PORQUE ESTIMULA EL CEREBRO, NO PORQUE TE VUELVE “MÁS GUAPA”

Genera nueva información para el cerebro. Crea nuevas conexiones neuronales. Te saca de hábitos repetitivos y aprendes nuevas formas de ver y estar en la vida. Por eso rejuvenece, por que  mejora la capacidad funcional y la autonomía y, como consecuencia, te hace sentir más vivo.

3.- PROVOCA SORPRESA Y ASOMBRO, NO ABURRIMIENTO Y PEREZA

Estimula la sorpresa, por que cada clase es nueva y cada movimiento es inesperado. Mantiene al cerebro vivo y la curiosidad despierta.

No se repiten ejercicios mecánicos, posturas, ni movimientos conocidos que acaban aburriendo y haciendo que, al tiempo, se abandone la actividad.

4.- SUSTITUYE EL ESFUERZO POR LA INTELIGENCIA

Aumenta la fuerza por que mejora la calidad de la organización interna de todo el sistema, no por que existe mayor masa muscular o se ha “entrenado más”. Mejora el fondo por que se gasta menos energía al eliminar el esfuerzo superfluo del sistema, optimizando, así, el engranaje de todo el sistema musculo-esquelético.

5.- DESARROLLA LA CAPACIDAD DE PERCIBIR Y SENTIR

Nos hace más sensibles, vulnerables, empáticos y adaptables. Nos conecta con la vida, con los otros, con la tierra, con la fuerza de la gravedad.

No nos vuelve más acorazados y menos disponibles por exceso de tono.

6.- ENTRENA LA ATENCIÓN Y CULTIVA LA PRESENCIA – TE HACE MÁS CONSCIENTE

No distrae con pantallas, músicas altas, ni movimientos bruscos. No te invita a evadirte, a dejar de pensar y desconectar. Al contrario, te trae al presente, te ayuda a conocerte y a conectar profundamente contigo.

7.- CENTRADO EN LA CALIDAD, NO EN LA CANTIDAD

Mejora la calidad y la eficacia de todos nuestros movimientos, es decir, mejora la acción de todo lo que realizamos en la vida, por que se basa en aprender a organizarse mejor en vez de en seguir enforzándose más.

No apuesta por llegar más lejos, estirar más la musculatura, tonificar más los músculos, resistir más tiempo en la postura o conseguir mejor marca.

8.- APUESTA POR LA LENTITUD, NO POR EL ESTRÉS Y LA ACELERACIÓN

Anima a buscar un ritmo más lento, a bajarse del vertiginoso acelerón social y recuperar el propio ritmo vital. Por que la lentitud invita al silencio, al descanso y la contemplación, y el estado contemplativo es el refugio de ideas brillantes que nos ayudan en nuestro proceder.

9.- INVITA A DISFRUTAR DEL PROCESO, NO A LOGRAR METAS

Alienta a gozar del proceso del movimiento, a sentir, a disfrutar… No anima esforzarse, a sufrir “un poco más”, para conseguir el tono adecuado, la elasticidad necesaria o el cuerpo ideal.

10.- INTEGRA Y UNE, NO SEPARA

Trabaja con todo el esqueleto, con todos los músculos, con todos los sentidos y sus relaciones. Devuelve a cada músculo y a cada hueso su función.

No entrena músculos por separado: abdominales, bíceps, cuádriceps… ni disocia el cuerpo en partes: rodillas, caderas, cuello… Sino que integra, conecta y une todas y cada una de las partes que componen el movimiento de nuestro cuerpo, mejorando, así, la función y la acción en el mundo.

11.-PREPARA PARA MEJORAR, NO PARA COMPETIR

Por que no existe la posibilidad de compararse con otros durante la clase. Cada persona está centrada en mejorar la calidad de su propio proceso. Si acaso, sólo, una misma compara si cada movimiento es más fácil y agradable que el anterior. Es decir, si se ha mejorado la calidad de la acción.

12.- NADIE ENSEÑA, LA PERSONA APRENDE

Es una enseñanza no directiva y un aprendizaje experimental. Uno aprende por si mismo sin un modelo “ideal” al que imitar.

Helena Guevara

Sé tu propio fisio-psico-terapeuta.

“La grandeza de Moshé Feldenkrais fue la de ser un maestro que

entrenó a maestros y no a discípulos”

pies hacia techo feldenA través del Método Feldenkrais® no se enseña ningún sistema de creencias, sino que se invita a las personas a cuestionarse a si mismas constantemente. La clases de Feldenkrais® son un laboratorio en el que, a través del movimiento, cada alumno se convierte en el investigador y en el objeto investigado. Son clases de autoconocimiento experimental.

No existe una autoridad externa que sabe, diagnostica y orienta al alumno acerca de cómo proceder. Por el contrario, el facilitador crear un ambiente amable y propicio para que cada persona se conozca y se enseñe a sí misma.

“ El objetivo de este aprendizaje es quitar toda autoridad externa de su vida interior. Eliminar el viejo hábito de escuchar a los demás acerca de su propia comodidad o conveniencia.” Moshé Feldenkrais

Gracias al original diseño de las clases de Feldenkrais®, a las orientaciones y preguntas del facilitador y, sobre todo, gracias a la inteligencia intrínseca del sistema nervioso humano, cada alumno, paulatinamente, podrá hacer conscientes muchos aspectos inconscientes de sí mismo y descubrir las claves para generar un cambio profundo y duradero.

En las clases de Feldenkrais® no se ejercitan los músculos sino que se entrena la atención y se educa el sentido de la percepción. Es esencial mantener un alto grado de atención en las sensaciones, durante el desarrollo del movimiento, para darnos cuenta de qué estamos haciendo y cómo lo estamos haciendo.

Darnos cuenta de qué estamos haciendo nos abre la puerta a la posibilidad de explorar formas alternativas, más sanas e inteligentes, de hacer lo que hacemos.

Explorar y descubrir nuevas opciones de hacer lo que hacemos, despierta nuestro potencial creativo, desarrolla nuestra capacidad de inventar nuevas preguntas y aumenta nuestra capacidad de elección.

Al aumentar nuestra capacidad de elección, nos sentimos más libres y autónomos. Los límites de lo posible se empiezan a expandir…

“Una persona madura es aquella que es capaz de tomar la responsabilidad de su vida y de dirigir los propios pasos a través de las tormentas sin vacilaciones y sin necesitar el apoyo sentimental de otra persona.” Moshé Feldenkrais

Lo que expresan, a menudo, las personas que prolongan este entrenamiento de la atención y la percepción en el tiempo, es que van aprendiendo a solucionar sus propias dificultades, sean estas físicos, emocionales, laborales, familiares, etc., sin necesitar apoyos externos.

La experiencia y sensación interna de ser capaz de solventar e integrar cualquier situación que se presente en nuestra vida es lo que crea las bases de una autoestima real. Por ello es primordial aprender por uno mismo a resolver los propios desafíos.

gente alegra haciendo feldenSi Moshé Feldenkrais, cuando se lesionó tan gravemente su rodilla, hubiera hecho caso a los médicos acerca de que jamás volvería a caminar y no se hubiera convertido en su propio “fisio-psico-terapeuta“, quizás yo también les habría hecho caso cuando me dijeron, con 27 años, que tenía una enfermedad genética degenerativa en la columna, para la cual no había cura, y que tenía que asumir el dolor crónico y la limitación de movimiento progresiva como parte de mi vida.

El día que comencé a levantarme de la cama, con 27 años, cómo si tuviera un cuerpo de 90, ese día, gracias a Feldenkrais, empecé a convertirme en mi propia maestra.

Helena Guevara

El dolor de la infancia somatizado en el cuerpo de adulto

¿CÓMO MEJORAR NUESTRA POSTURA?

“Si no hacemos nada por cambiar nuestro modelo sentimental de conducta,

el mañana se parecerá al ayer en todo menos en la fecha”

dolor emocional en el cuerpoSegún Feldenkrais tener una “mala postura” significa que continuamos repitiendo compulsívamente, una y otra vez , las estrategias de adaptación que desarrollamos en nuestra infancia para adaptarnos al medio en el que nacimos.

Para facilitar la comprensión del siguiente artículo te recomiendo que leas los tres anteriores: “Cómo nacieron tu carácter y tus creencias”; “¿Niños dependientes en cuerpo de adulto?” y “Cómo los adultos condicionaron nuestra buena o mala postura.”

Cuando éramos bebés y niños, muchas veces, se nos exigió más de lo que podíamos dar. Fue entonces cuando comenzamos a forzar nuestro cuerpo: por un lado para cumplir con las demandas de los adultos y no perder su aprobación y, por otro, para no sentir la angustia que nos producían las vivencias a las que estuvimos expuestos cuando éramos seres tan vulnerables.

Toda la musculatura flexora se encogió para proteger nuestro corazón y nuestras vísceras de la intensidad emocional. La cabeza quedó más adelantada que nuestro pecho y nuestro cuello tuvo que tensarse para sostener la cabeza.

El diafragma optó, también, por contraerse para disminuir la entrada y salida de oxígeno de nuestro organismo y minimizar el intercambio entre nosotros y el mundo para, así, no sentir tanto.

Nuestras manos y mandíbulas se tensaron crónicamente para no expresar nuestro dolor emocional convertido, a menudo, en rabia por no poder defendernos ni reclamar lo que realmente necesitábamos en aquellos momentos.

Estas estrategias de adaptación desarrolladas en la infancia, durante el periodo de dependencia, se convirtieron a nivel somático, en nuestra mala postura; a nivel emocional, en nuestro particular y restringido repertorio de respuestas emocionales; y a nivel mental, en nuestra peculiar manera de entendernos a nosotros mismos e interpretar el mundo.

Feldenkrais nos recuerda que, en esta vida, podemos elegir entre dos opciones:

a) Perpetuar el viejo estilo de conducta y seguir funcionando como lo hemos hecho siempre, como niños carentes necesitados de aprobación, afecto, reconocimiento y con miedo al aislamiento.

b) Madurar y enfrentar la angustia generada en la infancia, enquistada hoy en nuestro cuerpo y, también, tomar la responsabilidad de nuestra vida y reformar nuestro modo de acción para cambiar el rumbo de nuestra existencia.

Dice Feldenkrais:

“La Madurez es una manera de hacer en la que ya no se siguen las pautas de conducta formadas durante el periodo de dependencia , como únicas posibles.”

“Una persona madura debería poder obrar independientemente de la necesidad de atención y aprobación, del ansia de afecto y del miedo al rechazo, así como estar libre del miedo a quedarse sólo”

Así que aquí tienes algunas pistas para ir mejorando tu postura:

¿Sigues necesitando de la atención de los demás para sentirte bien? ¿Necesitas ser valorada por lo que haces? ¿Tienes miedo a estar soló? ¿Tienes miedo a que te rechacen?

En este link tienes algunas Lecciones diseñadas por Feldenkrais y guiadas por mi, para que puedas ir transformando el miedo en confianza, la duda en certeza y la angustia en paz, a través del movimiento.

Para que puedas ir encontrando el apoyo en tu propio esqueleto y no en las circunstancias externas, para que puedas liberar tu diafragma y vivir en contacto profundo con tu medio, soltar tus mandíbulas y liberar tu expresión y tu tensión, apoyar la cabeza sobre tu columna y mirar cómodamente hacia adelante, abrir el pecho para que la vida te penetre y así vivir con más  alegría, agradecimientodignidad.

Para que explores otras formas de moverte, de pensar, sentir y vivir y descubras nuevas posibilidades de acción latentes en tu interior.

Aprovecho para presentaros la “Tienda Online de Clases de Feldenkrais® en Audio” que diseñé con el fin de apoyar a todas las personas que quieren madurar y mejorar su postura y no tienen una profesora de Feldenkrais® cerca.

Con cariño.

Helena Guevara

VISITAR TIENDA ONLINE CLASES AUDIO

El coraje de moverse lentamente y sin esfuerzo.

foto_rueckenCada vez tengo más claro que el Método Feldenkrais es sólo y exclusivamente para personas valientes. Ya sabemos que la persona valiente no es la que no tiene miedo sino la que tiene el coraje de confrontarse con sus sombras, sus miedos, heridas y dificultades.

En este momento existen en nuestra sociedad multitud de propuestas de “salud” que tienen que ver con el entrenamiento muscular, estiramientos y tonificación.  Todas ellas, a menudo, rodeadas de músicas trepidantes, diseñadas en forma de series repetitivas de movimientos rápidos y con instructor@s a los que imitar que, además de hacerlo “mejor” que nosotr@s, nos alientan a esforzarnos siempre un poco más. Dichoso esfuerzo… dichosa cultura judeo-cristiana que nos maldijo insertando en el inconsciente colectivo la creencia de que tendremos que esforzarnos y sufrir para lograr expiar la culpa de un tal Adán que comió no se qué manzana prohibida…

El Método Feldenkrais va contracorriente, quizás por eso cuesta darlo a conocer…

El Dr. Feldenkrais, a través de su ingenioso método, nos propone movernos muy lentamente y reducir el esfuerzo al máximo posible, sin, jamás, ir más allá de nuestros propios límites. De esta manera, podremos afinar nuestra sensibilidad y, nuestra atención captará detalles acerca de nosotr@s mism@s, de nuestra forma de movernos y de estar en el mundo que hasta ahora eran inconscientes y habían pasado inadvertidos. Es en este momento cuando el coraje entra en juego, por que nos daremos cuenta de que, en muchas ocasiones, nuestro cuerpo no sabe responder a las ordenes dictadas por nuestro cerebro (por ejemplo: trata de flexionar, lentamente y sin esfuerzo, el dedo anular de una de tus manos sin que se flexione ni el meñique y ni el dedo corazón). También encontraremos puntos de dolor que hasta ahora pasaban desapercibidos, desconexiones entre diferentes partes de nuestro cuerpo, desorganización en relación al orden organicamente “correcto” de movernos (por ejemplo utilizando la musculatura del cuello en primer lugar cuando queremos levantar la cabeza del suelo si permanecemos tumbados boca arriba, en vez de inicar el movimiento desde los músculos del bajo abdomen).

Para nuestro ego no es plato de buen gusto darnos cuenta de que sabemos mucho menos de lo que creíamos, de que nuestro cuerpo alberga  y enquista mucha información dolorosa que tiene que ver con nuestra historia personal, familiar y cultural…

Por eso hace falta coraje, por que el Método Feldenkrais te confronta con tu lado oscuro. Cuerpo, movimiento y fuerza de la gravedad son los ingredientes base para este camino de autoconocimiento.

¿Lo bueno? A parte de ser una gran estrategia para tomar conciencia de tus sombras, lo bueno es que tomas conciencia por ti mism@, que nadie se entera de la profundidad dolorosa de tu proceso, que no lo tienes que exponer en público, que puedes vivirlo íntimamente y ser tú tu propi@ maetsr@. Lo bueno, también, es que estarás acompañad@ por un/a profesor/a que “no lo hace mejor que tu”, que no te juzga, que te alienta a hacer menos, a ir más despacio y más profundo, que es compasiv@ y también autoconsciente de sus propias limitaciones.

Gracias.

Helena Guevara

“Encuentra tu verdadera debilidad y ríndete a ella. Ahí está el camino de la genialidad. La mayoría de la gente pasa su vida usando sus fortalezas para superar o encubrir sus debilidades. Hay unos pocos que utilizan sus fuerzas para incorporar sus puntos débiles, que no se dividen, esas personas son raras de encontrar. En cualquier generación hay unos pocos y son quienes la lideran”Moshé Feldenkrais 

¿Es fácil cambiar de hábitos?

DIFERENTES FORMAS DE EXPLICAR LO MISMO:

AUTOBIOGRAFÍA EN 5 PASOS

1) Bajo por la calle.
Hay un hoyo profundo en la acera.
Me caigo dentro, estoy perdida… me siento impotente.
No es culpa mía.Tardo una eternidad en salir de él.

2) Bajo por la misma calle.
Hay un hoyo profundo en la acera: Finjo no verlo.
Vuelvo a caer dentro.
No puedo creer que esté en el mismo lugar. Pero no es culpa mía.
Todavía me lleva mucho tiempo salir de él.

3) Bajo por la misma calle.
Hay un hoyo profundo en la calle.
Veo que está allí. Caigo en él de todos modos… es un hábito.
Tengo los ojos abiertos. Sé donde estoy.
Es culpa mía. Salgo inmediatamente de él.

4) Bajo por la misma calle.
Hay un hoyo profundo en la acera.
Paso por el lado.

5) BAJO POR OTRA CALLE.

Por  Nyoshul Khenpo, lama tibetano

LA FUERZA DEL HÁBITO

“Corregir una postura o un movimiento defectuoso habitual es sumamente difícil, aún despues de haberlo descubierto. En efecto es preciso corregir tanto el defecto como la forma en la que se presenta la acción. Necesitamos gran persistencia y conocimiento para movernos de acuerdo a lo que sabemos, en vez de hacerlo de acuerdo con el hábito.

Si una persona tiene el hábito, al estar de pie, de llevar demasiado adelante su estómago y la pelvis y, como consecuencia de esto, de inclinar la cabeza hacia atrás, su espalda de incurvará demasiado para lo que conviene a una buena posición. Si entonces lleva la cabeza hacia adelante y echa atrás la pelvis, tendrá la sensación de inclinar la cabeza hacia adelante y llevar la pelvis demasiado atrás, y la posición le resultará anormal. Como consecuencia, pronto recobrará su postura habitual.

Por consiguiente, es imposible modificar el hábito a partir de la mera sensación. Es preciso ejecutar algún esfuerzo mental consciente hasta que la posición ajustada deja de parecer anormal y se transforma en hábito.  Cambiar un hábito es mucho más difícil de lo que puede parecer a primera vista; todos los que lo intentaron lo saben”

Por Moshé Feldenkrais, científico

Pag 68 Libro”Autoconciencia por el movimiento”

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