HELENA GUEVARA - Expandiendo los límites de lo posible -

Mensajes en la categoría creencias

Frente a lo desconocido

Por Phil Unseld: El sistema nervioso humano no es un sistema cerrado. Está hecho para adaptarse a un mundo cuya única constante es el cambio. Aunque los sistemas cerrados cuentan con la ventaja de más estabilidad son incapaces de reorganizarse si las condiciones externas cambian. No sobreviven.

En cambio, nuestro sistema nervioso cuenta con un enorme potencial de adaptación. Somos capaces de hacer frente a todo tipo de cambios mediante la herramienta más avanzada de la evolución: el aprendizaje y, en el nivel evolutivo más alto, la toma de conciencia.

Entendemos el aprendizaje en un sentido amplio, como incorporación de algo nuevo en nuestra vida. Puede ser de forma consciente o no. Naturalmente hay diferentes niveles de conciencia en todos los procesos. LEER MÁS »

La Educación del Ser

Maravillosa ponencia de Alex Rovira, sobre el potencial del ser humano y la educación del ser, con unos conmovedores ejemplos de vidas que se desarrollaron en todo su potencial gracias al poder del amor, la confianza y el compromiso. La vida del compositor Hikari Ōe hijo del premio Nobel de Literaura Kenzaburō Ōe y la de Dick Hoyt y su hijo.

Disfrutad, conmoveros y convocad… Muchas gracias.

“Encuentra tu verdadera debilidad y ríndete a ella. Ahí está el camino de la genialidad. La mayoría de la gente pasa su vida usando sus fortalezas para superar o encubrir sus debilidades. Hay unos pocos que utilizan sus fuerzas para incorporar sus puntos débiles, que no se dividen, esas personas son raras de encontrar. En cualquier generación hay unos pocos y son quienes la lideran.”

Moshé Feldenkrais

¿Cooperar o competir?

“Entre el dolor y la nada, prefiero el dolor”

William Faulkner

 

“Si no hacemos nada por cambiar nuestro modelo sentimental de conducta,

el mañana se parecerá al ayer en casi todo, menos en la fecha”

Moshé Feldenkrais

Feldenkrais, No Forzar, Hacer sin hacer, Wu Wei.

El-Tao-Te-Ching-y-la-empresa-960x720Cuando muchos admiradores de Feldenkrais le decían: “¡Moshé, eres un genio!”, él solía responder: “Sólo soy genio en una cosa, en hacer concreto lo abstracto“.

Feldenkrais tuvo el genio de crear más de 1500 clases para que pudiéramos experimentar en nuestro propio cuerpo, en nuestro propio ser, conceptos tan abstractos como el Wu Wei.

Wu Wei, en chino antiguo, significa “No acción”. La “no acción” es un estado de sabiduría elevado. No significa “no hacer nada” sino “NO FORZAR”.

Los Taoístas entienden que el universo ya funciona de forma armónica según sus propios principios y que es el ser humano quien altera sus leyes forzando el desarrollo del mundo según sus propios criterios personales, según sus propias creencias.

De la misma forma el sistema nervioso, el cuerpo y el movimiento humano funcionan según sus propias leyes intrínsecas. Es el ser humano quién, por ignorancia, tiende a pasarlas por alto e incluso a ir en su contra. Y esto tiene consecuencias…

Son muchos los paralelismos entre el Método Feldenkrais y la Sabiduría Taoísta, a saber:

. Tao, significa “camino”.

. Feldenkrais siempre habla de la importancia de prestar atención al “proceso”. El Método Feldenkrais no está orientado a la consecución  de objetivos, al logro de metas a través del esfuerzo o la voluntad, sino a prestar una atención muy precisa al proceso de la acción, o lo que es lo mismo, a darnos cuenta de “cómo hacemos lo que hacemos”, con el fin último de mejorar la calidad de nuestras acciones.

. Para los Taoístas ir en contra del Tao genera incomprensión y sufrimiento.

. Según Feldenkrais ir en contra del funcionamiento del sistema nervioso denota ignorancia y genera sufrimiento físico, mental y emocional. Por lo cuál aprender cómo funciona nuestro sistema nervioso, comprender las relaciones entre el hecho de pensar, de sentir y de movernos nos ayudará, progresivamente, a aliviar nuestro sufrimiento y aumentar nuestra comprensión.

. El Taoísmo habla de la conciliación entre las fuerzas ying y yang.

. Feldenkrais habla de la importancia del equilibrio entre el Sistema Nervioso Simpático y el Parasimpático, que como el ying y el yang realizan funciones opuestas y complementarias. El ying es la fuerza pasiva, sutil, femenina equiparable a la función recuperativa del S.N. Parasimpático. El yang es la fuerza activa, concreta, masculina comparable al S. N. Simpático que nos prepara para la acción.

. En los escritos de Lao-Tse se compara el arte de gobernar con freír un pescado: “mucho calor y la comida se arruina”.

. Feldenkrais nos recuerda que toda fuerza que no se transforme en movimiento, dentro del cuerpo, generará fricción en el sistema ocasionando daños en nuestros músculos, tendones y articulaciones.

. El Taoísmo hace referencia a la “acción decreciente”.

. Feldenkrais siempre nos invita a “hacer cada vez menos” y a “ir más despacio”.

. El Tao nos avisa de que la ambición es un camino sin fin, por que siempre desearemos  conseguir más y más.

. Feldenkrais orienta nuestra atención, siempre, hacia la calidad no hacia la cantidad.

Durante las clases de Feldenkrais® aprendemos a movernos sin esfuerzo. Descubrimos, a través de la propia indagación interna, cuáles son las leyes funcionales que rigen nuestro sistema. Una vez conocidas estas leyes las respetamos, así como respetamos los ritmos de acción y descanso. Observamos, sin interponer nuestros propios juicios y creencias acerca de lo que es correcto. Nos damos cuenta y, por supuesto, disfrutamos del proceso de conocernos a través del movimiento.

Entonces, aprendemos a “no forzar”, ni a nosotr@s mism@s, ni a las circunstancias externas. Aprendemos a dejar de controlar y por consiguiente dejamos de sufrir.  Con Feldenkrais “Aprendemos a hacer  sin hacer”.

Sé uno con el Tao, practica Feldenkrais.

            Helena Guevara

Destruyendo quien creías ser

¿Qué es la autoimagen?

Según el Dr. Feldenkrais todas las personas actuamos según la imagen que tenemos de nosotras mismas. Todo lo que elegimos y todo a lo que nos resistimos, a cada momento, está determinado por nuestra autoimagen. Este impulso de apego y rechazo es lo que conforma nuestro sentido de identidad, es decir, quienes creemos que somos.

La autoimagen es lo que “pensamos” acerca de nosotros mismos. Es como una fotografía interna a través de la cual nos definimos: “yo soy así” o “yo no soy así”, “me gusta” o “no me gusta”, “yo puedo” o “yo no puedo”.

¿Cómo se formó nuestra autoimagen?

Nuestra autoimagen deriva de los condicionamientos que se derramaron sobre nosotros. Se formó durante el embarazo de nuestra madre y durante nuestra primera infancia, quizás incluso antes: Según cómo fuimos concebidos, paridos, cuáles fueron las expectativas familiares, en qué orden nacimos en relación a nuestros hermanos, cuál fue nuestro sexo, nuestras condiciones genéticas, la clase social de nuestra familia, el contexto cultural e histórico que nos rodeaba, cómo nos trataron, cómo nos educaron, qué opinaban otros de nosotros, que experiencias tuvimos, etc.

Así se fue forjando nuestro caracter y esas ¿falsa? sensación de quiénes somos.

Oriente denomina “carga kármika” a estos condicionamientos. Todos los trabajos y métodos que existen en este mundo, que vale la pena señalar, tratan, bien de liberarnos de nuestros condicionamientos con el fin de que descubramos quienes somos realmente, o bien de ir más allá de ellos y comprendamos cual es nuestra verdadera naturaleza.

En relación a esto…

¿Qué puede aportarnos Feldenkrais?

Moshé Feldenkrais considera que nuestra autoimagen esta compuesta de cuatro ingredientes: movimiento, sentimiento, sensación y pensamiento. Dándose todos simultáneamente en cada acción. Esto es, no podemos pensar, sin sentir y sin movernos.

Como sabéis, Feldenkrais® eligió el movimiento, como estrategia de autoconocimiento, por ser el aspecto más concreto y fácil de sentir para todos nosotros.

Él consideraba que nuestra autoimagen corporal es muy restringida, lo cual limita nuestras posibilidades de acción en la vida cotidiana.

Por ejemplo: Si tú no sientes tus clavículas, es prácticamente imposible que las uses en todo su potencial. Si no las sientes significa que no están integradas en tú autoimagen. Sucede lo mismo con todas y cada una de las partes que componen nuestro cuerpo y con sus relaciones.

Al tener una pobre autoimagen corporal, nuestros movimientos se tornan limitados automáticos y repetitivos. Lo mismo ocurre con nuestros pensamientos y sentimientos, por lo que acabamos moviéndonos siempre en base a los mismos “cuatro” registros conocidos. Esta forma de movernos, de pensar, de sentir y de percibir el mundo se hacen tan habituales que acabamos creyendo que “nosotros somos así y la vida también es así”.

Feldenkrais®, a través de sus lecciones de “Autoconciencia a través del movimiento”, nos ayuda a ampliar nuestra autoimagen, a crear más registros de movimiento, a agudizar nuestra capacidad de sentir y a desarrollar nuestro pensamiento creativo. Esto facilita que se vayan desdibujando los patrones habituales y restringidos a través de los cuales hemos vivido nuestra vida hasta ahora.

Las lecciones del Método Feldenkrais® disuelven la imagen fija que tenemos de nosotros mismos, desmantelan quien creíamos ser.

Y esto se siente como un gran alivio.

Pero no te creas lo que digo, mejor compruébalo por tí mism@.

Muchas gracias.

Helena Guevara

“Para dejar de sufrir y cambiar hay que estar dispuesto a cambiar nuestras preciosas creencias y estar dispuestos a convertirnos en personas totalmente diferentes… Por paradójico que parezca la gente quiere cambiar y seguir siendo la misma a la vez.” Moshé Feldenkrais

Quitarse la máscara

Cómo nacieron tu carácter y tus creencias.

Crianza Padres HIjosCuando nacimos éramos un cuerpo que sentía. Aún no se había desarrollado nuestra mente racional, ni el lenguaje, ni el pensamiento abstracto, simplemente sentíamos.

Éramos, fundamentalmente, piel y boca. Una piel que pudo ser acariciada o no, que pudo ser respetada o abusada… Una boca que pudo ser alimentada con leche materna o no, alimentada cuando lo demandaba o cuando se le imponía.

Nuestro sistema nervioso se configuró gracias a la información que recibimos a través de las sensaciones tanto de nuestro entorno, como del interior de nuestro cuerpo.

Orinábamos y defecábamos, vomitábamos, nos caíamos, llorábamos… Dice Feldenkrais que según cómo nuestros cuidadores respondieron a estas demandas tan físicas comenzamos a crearnos un modo de comprender el mundo y a generar unas respuestas para adaptarnos a él y sobrevivir. Ante esa brutal dependencia no tuvimos opción y cada uno se adaptó como pudo al contexto que le envolvía. Hicimos todo lo que pudimos para no sentirnos abandonados y obtener afecto, aprobación, protección, seguridad y reconocimiento. Y así nacieron nuestros patrones de comportamiento y nuestro caracter…

Si los adultos aliviaron nuestras necesidades orgánicas con respeto, paciencia y amabilidad creamos una visión del mundo.

Si nos apartaron, nos hicieron sentir culpables o respondieron con dilación ante los diferentes sucesos que aparecían en nuestro cuerpo, formamos otra visión muy distinta.

Probablemente, en el primer caso, comprendimos, somáticamente, que este mundo era un lugar amable que merecía ser explorado con entusiasmo, alegría y agradecimiento. En el segundo caso, posiblemente, sentimos que esta vida, este mundo, era un lugar difícil al que debíamos adaptarnos y resignadamente comenzamos a aceptar el sufrimiento como parte inherente de la vida.

¿Cómo percibes tú la vida? Sé honesto, cómo la percibes realmente, no cómo se supone que la debes percibir.

¿Cómo era el contexto en el que te desarrollaste? ¿Eres consciente de las estrategias, funcionales o disfuncionales, que tuviste que inventar para no perder la sensación de seguridad y no sentirte abandonado?

¿Cómo respondes hoy en día ante los diferentes desafíos de tu vida? ¿Qué estrategias utilizas? ¿Has descubierto cierto patrón de funcionamiento o de respuesta que se va repitiendo a lo largo de tu vida?

Mantén estas preguntas presentes, porque son importantes. Y no tengas prisa por responderlas, por que no es tan fácil… A menudo nos hacemos trampas a nosotr@s mism@s, nos mentimos, para no sufrir…

Dice Moshé:

“Cuando nos hacemos conscientes de lo que, de hecho, estamos haciendo, y no de lo que decimos o pensamos que hacemos, el camino real a la mejoría se abre ante nosotros.”

Lo cual quiere decir que antes de mejorar, cambiar y evolucionar hemos de ser conscientes de “qué es realmente lo que estamos haciendo” y no engañarnos creyendo que “ya sabemos” lo que estamos haciendo.

Feldenkrais es un camino de auto-aprendizaje y auto-consciencia a través del movimiento. Sus clases  te van a enseñar tu potencial muy rápidamente, pero también, te aviso, es un camino de humildad, por que te van a mostrar las mentiras que te cuentas…

Helena Guevara

¿Niños dependientes en cuerpo de adulto?

Padres modelan a hijosPor Helena Guevara: Cuando éramos niños, la atención y el afecto de nuestros padres, su aprobación, eran los únicos medios de subsistencia que teníamos a nuestro alcance y como es lógico, aunque no nos acordemos, hicimos todo lo posible por conseguirlos. Es entonces cuando inconscientemente comenzamos a asociar la seguridad con la aprobación.

Aprendimos que debíamos “ser buenos” para conseguir el afecto que necesitábamos y a sentirnos “culpables” si no obedecíamos dicha pauta establecida por los adultos.

Durante más de 10 años trabajé como asistente social con niños y adolescentes “maltratados” en centros de acogida. Vi casos en extremo dramáticos, pero siempre me impresionaba cómo, a menudo, los niños hablaban con orgullo y cariño de sus padres aunque éstos les hicieran sufrir.

Ese proceso me ayudo ser consciente de cómo el ser humano, por supervivencia física y emocional, tiende a “besar la mano que le da de comer” aunque “esa mano” sea violenta y carezca de respeto y amor.

Años más tarde pude corroborar como mis observaciones estaban apoyadas por la visión de Moshé Feldenkrais, quien afirmaba que:

“La pérdida de la seguridad atormenta más que el dolor del castigo. La angustia por el abandono puede forzar al niño a besar la mano punitiva.”

Si bien es cierto que en los servicios sociales suelen presenciarse los casos más dramáticos, no creo que muchos de nosotros estemos exentos de haber vivido bajo esta circunstancia.

Ahora trata de recordar. Para tus padres y/o profesores… ¿Que significaba “ser bueno”?

¿Estarse quieto, callado, no llorar o no molestar? ¿Obedecer a todas las indicaciones que señalaban? ¿Atender a sus demandas silenciando las propias necesidades? ¿Pensar como ellos? ¿Tener la misma forma de entender el mundo, de funcionar y de relacionarse con él?

¿Sentías cierto “chantaje emocional” que dictaba algo así como… “Si no haces lo que yo quiero, si no te comportas como yo espero de ti, no te voy a querer, me voy a enfadar, me vas a defraudar…”?

Me temo, que la inmensa mayoría de nosotros hemos crecido bajo esta forma de pensar, en la que el adulto ha de modelar al niño según sus propios criterios, sin escuchar sus verdaderas necesidades e inquietudes.

Si nos observamos como adultos podremos darnos cuenta de que, actualmente, nuestra dependencia de otros es tan grande que continuamos teniendo que cumplir con lo que se quiere o se espera de nosotros, para no perder el afecto de nuestros padres, la aprobación social y/o nuestros medios de subsistencia.

Desgraciadamente seguimos siendo niños dependientes pero ahora con cuerpo de adulto. Por continuar viviendo con miedo al aislamiento y a la soledad seguimos perpetuando el patrón de hacer lo que se espera de nosotros, ahogando en silencio nuestra individualidad, nuestras inquietudes y nuestras verdaderas necesidades. Quizás, por eso, acarreamos una constante y subterránea sensación de frustración y de falta de conexión con la verdadera alegría de vivir.

Y lo que más me interesa de esta reflexión es que si no tomamos la responsabilidad sobre nosotros mismos y no maduramos, si continuamos siendo niños con cuerpo de adulto, perpetuaremos este patrón disfuncional de “amor condicionado” y lo transmitiremos a nuestros hijos, a nuestros alumnos y/o empleados y el mundo seguirá siendo como es, nos guste o no.

Por eso dice Feldenkrais que:

“Si queremos crear una sociedad de personas creativas y en desarrollo, hay que suprimir totalmente esa relación de dependencia por la que nos dan un caramelo si somos buenos chicos y hemos de ganarnos el derecho a vivir obedeciendo los deseos del otro”.

Y añade:

“Las personas realmente sanas son aquellas capaces de vivir sus sueños plenamente”.

Entonces, ¿Qué significa madurar? ¿Te consideras una persona creativa, libre y en desarrollo?

Se sincer@ contigo mism@, ¿Estas viviendo tus sueños más anhelados plenamente?

Y más importante aún, ¿Qué quieres para tus hij@s y las generaciones venideras?

Muchas Gracias

Helena Guevara

Envejecimiento y falta del movimiento.

Felden clase 5¿Cómo te sientes cuando ves a un hombre o mujer de edad avanzada moverse lentamente y con gran dificultad? ¿Crees que ese es tu destino? ¿Crees que los seres humanos estamos condenados, con el paso de los años, a movernos de forma más restringida, a ser cada vez menos adaptables, más rígidos e inflexibles?

Si nos guiamos por lo que observamos a nuestro alrededor esta creencia esta bien fundamentada, ya que la mayor parte de las personas mayores que vemos en nuestra sociedad están muy limitadas a nivel de movimiento y cada vez son menos autónomas y más dependientes.

Pero si nos guiamos por cómo, efectivamente, está diseñado el sistema nervioso del ser humano, la creencia de que el envejecimiento trae consigo la limitación del movimiento quedará invalidada.

Abreviadamente podemos decir que el sistema nervioso humano está diseñado para mejorar, sin fin, su capacidad de moverse, de pensar y de sentir. Es decir, la posibilidad de aprender, en cualquiera de estas áreas, no tiene límites y no disminuye con la edad.

Lo que sucede es que una vez que encontramos una manera de desenvolvernos y de movernos en la vida que más o menos funciona, nos dedicamos a repetir esa estrategia una y otra vez, generando una serie de hábitos que se graban “a fuego” en nuestro cerebro. Al “movernos” siempre, de la misma manera, dentro de lo conocido, de forma automática, sin explorar nuevas opciones, afianzamos y perpetuamos unas rutas neuronales concretas, que con el paso de los años se convierten en las conocidas “manías de viejo”. Ser maniático no es un rasgo de la personalidad, ni una desgraciada cualidad de la vejez. Significa tener un escaso repertorio de respuestas a las demandas de una vida misteriosamente cambiante y una compulsión interior a repetir reiteradamente las mismas formas de funcionar.

Una persona “maniática” es una persona que ha dejado de aprender, que por desconocimiento e inconsciencia, ha elegido dejar de alimentar a su cerebro con nuevas opciones, con nuevos registros de movimiento, nuevos puntos de vista sobre un mismo aspecto, nuevas maneras de hacer lo mismo de forma diferente.

El Método Feldenkrais, de auto-conciencia a través del movimiento, pretende, precisamente, ofrecer a nuestro sistema nervioso más opciones de movimiento, ampliar el rango de movilidad de todas y cada una de las articulaciones del cuerpo, despertar nuevas posibilidades de acción más eficaces, suaves y fáciles a las usadas hasta hoy.

Dice el Dr. Feldenkrais:

“El perfeccionamiento no tiene límites. El hombre que estaba habituado a leer a la luz de una antorcha o una lámpara de aceite pensó que la vela de cera era la última palabra y no prestó mayor atención al humo, el hollín o el olor que despedía. Cuando consideramos el posterior desarrollo de la iluminación artificial, comprendemos que al fijar límites sólo nos basamos en la ignorancia. Cada vez que ampliamos los confines de nuestro conocimiento y auto-conciencia, aumentan nuestra sensibilidad y la precisión de nuestras acciones y se expanden los límites de lo que consideramos normal”.

Personalmente cuando miro al futuro tengo claro que tipo de viejecita quiero ser.

• Quiero ser autónoma, ágil y despierta. Quizás no tenga “el traje tan planchado como ahora”, pero espero sentirme en él más cómoda que hoy.

• Quiero moverme de forma más armoniosa y liviana, subir al monte y cansarme menos por estar mejor organizada, levantarme del suelo con más agilidad y al caminar descalza por las rocas, a la orilla del mar, tener más habilidad y mejor equilibrio.

• Quiero sentir siempre curiosidad por la vida, ganas de aprender y fuerza vital para hacerlo.

• Quiero conocer mi propio ritmo y respetarlo, sin importarme cuál es el ritmo marcado por la sociedad actual.

• Quiero sensibilizarme, desarrollar más y más la capacidad de sentir, y así poder discernir con más claridad lo que realmente necesito en cada momento. Empatizar mejor, por ser más sensible, y tener el corazón más abierto para que puedan entrar en él más personas, sean como sean y piensen como piensen.

• Quiero seguir investigando, practicando y compartiendo el Método Feldenkrais, por que es la herramienta más completa e inteligente, que hasta hoy he conocido, para lograr todo lo que he expuesto anteriormente.

Y, también, quiero “meterte el gusanillo” para que te animes a conocer ¿Qué es Feldenkrais? y despertar tu curiosidad y que nunca dejes de aprender y que descubras, sean cuales sean tus condiciones de salud y tu edad, que tu capacidad de mejora no tiene límites.

Por cierto… ¿Tú cómo quieres ser de mayor?

Muchas Gracias

Helena Guevara

“Idear nuevas alternativas contribuye a que seamos

más fuertes y sabios.” M. Feldenkrais

Cómo cambiar – Cómo aprender.

“No sé que hacer… no sé por donde tirar… no se me ocurre nada… Me siento atrapado… Tal y como están las cosas hoy en día no puedo quejarme, tampoco estoy tan mal… Esto es todo lo que tengo ¿y si pretendo cambiar y lo pierdo?… En el fondo deseo cambiar pero me da miedo… Sé que tengo un potencial creativo, pero no sé cómo desarrollarlo… Me gustaría cambiar pero no sé cómo…”

La mayoría de nosotros, en estos últimos años, estamos sintiendo la necesidad de cambiar en alguna esfera de nuestra vida:

. Cambiar de trabajo y realizar una actividad que nos satisfaga verdaderamente.

. Cambiar de pareja y encontrar una persona más afín.

. Cambiar de casa y vivir en un sitio más tranquilo y natural

. Cambiar de gente y relacionarnos con personas más amables, respetuosas e interesantes.

. Cambiar la forma de alimentarnos, de pensar, de sentir, de vivir…

Pero… ¿Cómo? ¿Qué podemos hacer para cambiar? ¿Cómo podemos generar un cambio profundo y real en nosotros mismos y en el mundo que nos rodea? ¿Cómo desarrollar nuestra creatividad? ¿Cómo desplegar nuestro potencial?

Somos los seres con el sistema nervioso más complejo y evolucionado del planeta, con la mayor capacidad de aprendizaje de nuevas destrezas y de adaptación al cambio.

Sin embargo, por desconocer el funcionamiento de dicho sistema e ignorar cómo aprendemos, permanecemos estancados y sometidos bajo el paradigma de la limitación y de la ausencia de posibilidades.

Es lógico. Si no sabemos cómo funciona el motor de nuestro coche no podremos arreglarlo si se estropea, por lo que si no sabemos cómo funcionamos los seres humanos no podremos hacer un mejor uso de nosotros mismos, no podremos optimizarnos, ni desarrollar nuestro potencial.

Cómo aprendemosAquí es donde Moshé Feldenkrais con sus investigaciones nos aporta un gran rayo de luz. Él estudió, durante más de la mitad de su vida, cómo funciona el sistema nervioso humano y bajo que condiciones éste aprende.

En los siguientes artículos, iré desglosando poco a poco, de la forma más sencilla y concreta posible, los aspectos más relevantes acerca de cómo aprendemos, para que podamos efectuar un cambio real, profundo y duradero en nosotros mismos y, como consecuencia, en el mundo que nos rodea.

Nadie esta capacitado para hacer este trabajo por nosotros, aunque lo quisiera.

Helena Guevara

Reinventarse a través de la conciencia y el movimiento

F2¿Qué es el Método Feldenkrais?

¿Algo parecido al Yoga, Tai-Chi o Pilates?

No, el Método Feldenkrais no se parece, en nada, a lo que has conocido hasta ahora. Que se ofrezca en salas de yoga, baile, en centros culturales o gimnasios no quiere decir que Feldenkrais se parezca a ninguna de estas tres disciplinas. Es tentador querer meter a todas en un mismo cajón por ser trabajos de cuerpo y conciencia.

El Dr. Moshé Feldenkrais desarrolló, durante más de 50 años, este ingenioso método para potenciar  la  capacidad de aprendizaje y adaptación al cambio del sistema nervioso y así facilitar, a toda persona que lo desee, el tránsito del viejo al nuevo paradigma.

Sabemos que son tiempos de cambio, que debemos reinventarnos, y que cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de contribuir al nacimiento del ser verdaderamente humano. Un ser humano respetuoso con la tierra, consigo mismo y con los demás, que viva en armonía con todos los seres y reinos del planeta, un ser humano creativo, amoroso, feliz y en paz. Este es nuestro potencial y nuestro destino, sí o sí.

Pero estamos infectados por una vieja forma de pensar en la que el miedo, el control, el autoritarismo y la limitación no dejan espacio al amor, a la confianza, a la responsabilidad personal y a las infinitas posibilidades de la vida humana.

El Método Feldenkrais es una herramienta útil y concreta para deshacer los condicionamientos heredados del viejo paradigma que nos limitan y que se expresan en nuestra forma de pensar, de movernos y de actuar.

Este método fue concebido para que cada persona pueda disolver, por si misma, sus propios nudos internos, a través de la auto-conciencia y el movimiento, y permitir que brote su verdadero potencial.

El Método Feldenkrais es un regalo para la humanidad.

Helena Guevara

 

Cambio de paradigma

agua claridad

• Antes pensábamos que personas y circunstancias exteriores a nosotros eran las responsables de nuestro malestar, ahora sabemos que somos nosotros los responsables de dichas circunstancias.

• Antes pensábamos que éramos víctimas, ahora sabemos que somos responsables.

• Antes pensábamos que la mejor forma de ayudar al otro era solucionándole los problemas, ahora sabemos que la mejor forma de ayudarle es animarle para que se responsabilice de sus problemas y encuentre la solución a ellos por sí mismo.

• Antes pensábamos que para que el ser humano aprendiera había que enseñarle, ahora sabemos que el ser humano aprende por sí mismo, a través de su propia experiencia y en un contexto de amor y respeto.

• Antes pensábamos que los niños, para desarrollarse, necesitaban la guía de los adultos, ahora sabemos que son los adultos los que necesitan la guía de los niños.

• Antes pensábamos que el sufrimiento era el motor del cambio, ahora sabemos que podemos aprender y mejorar con conciencia, sin sufrimiento y con disfrute.

• Antes pensábamos que el esfuerzo era la mejor manera de lograr nuestras metas, ahora sabemos que el esfuerzo es falta de inteligencia y creatividad.

• Antes pensábamos que el envejecimiento traía falta de movimiento y mala salud, ahora sabemos que es la falta de movimiento la que trae envejecimiento y la inconsciencia la mala salud, no el paso de los años.

• Antes pensábamos que el centro de la inteligencia estaba en el cerebro, ahora sabemos que está ahí y, también, en nuestro corazón.

• Antes pensábamos que necesitábamos instituciones, jerarquías, gobiernos y líderes que nos dirigieran, ahora sabemos que somos autónomos, libres y creativos y que los humanos somos sabiamente guiados y organizados por una corriente subterránea de amor y sabiduría.

• Antes pensábamos que todo terminaba con la muerte, ahora sabemos que ese fin es un nuevo comienzo.

• Antes pensábamos que todo estaba separado, ahora sabemos que todo esta conectado.

• Antes pensábamos que despertar de este sueño era el privilegio de unos pocos, ahora sabemos que es una posibilidad real despertar en esta vida.

ANTES PENSÁBAMOS, AHORA SENTIMOS.

Helena Guevara

 

Recuerda cuáles eran tus sueños

Materializar tus sueños¿Tú sabes cuál es tu gran sueño? ¿Qué es lo que realmente tú, como individuo único, quieres? ¿Sabes qué quieres hacer con esta vida, cómo vivirla?

No me refiero a lo que tu familia o tu pareja desean que hagas, no a lo que tus estudios o conocimientos te permiten hacer, tampoco a lo que te demanda la sociedad, sino a lo que tu corazón o la parte más profunda de tí quiere.

Generalmente, ante esta pregunta, la mayoría de las personas responde: “Si, sé lo que quiero. Quiero ser feliz, querer y que me quieran, tener trabajo, salud, dinero…” ¡Generalidades!

Si pedimos más concreción ante esta pregunta, normalmente acabamos escuchando: “La verdad, realmente no sé lo que quiero”.

Entonces…

¿Cómo vamos a materializar nuestros sueños si realmente no sabemos cuáles son?

Contestar a esta pregunta no es cosa fácil… Me pregunto por qué: ¿Por qué no sabemos lo que queremos?¿Por qué cuando “la vida” nos saca de nuestra zona de confort (la pareja se rompe, el trabajo se acaba, etc) nos desmoronamos, nos desorientamos, nos desalentamos y no sabemos hacia donde “tirar”?

En mi opinión hay una razón muy importante que nos impide saber “qué es lo que queremos” y sobre la cual, entiendo, es importante reflexionar. Esta razón es:

“Nunca, o casi nunca, nadie te preguntó, cuando eras niño: ¿Qué quieres?¿Qué sientes?¿Qué necesitas?”

Y es que todos fuimos criados, educados, enseñados, aleccionados, bajo el paradigma del autoritarismo. La autoridad pertinente siempre supo, o pretenciosamente creyó saber, qué era lo que necesitabamos, más allá de lo que nosotros, como niños, sentíamos que queríamos.

Quizás queríamos jugar con las ranas del rio, pero nuestros padres “sabían que lo mejor en ese momento no era jugar sino estudiar”, quizás necesitábamos dormir más por la mañana pero nuestros padres “sabían que lo mejor era que nos levantaramos y fueramos al colegio”, quizás nosotros queríamos leer cuentos de aventuras, pero nuestros profesores “sabían que lo mejor era  que leyéramos “El Quijote””, quizás queríamos bañarnos desnudos, no comer ese día, quedarnos más tiempo jugando, etc pero nuestros mayores elegían por nosotros sin tener en cuenta nuestras necesidades. Nadie nos escuchó.

Cada día nos decían lo que teníamos que hacer, qué comer, qué vestir, que estudiar, dónde ir, cuando, qué decir, que no decir, cómo comportarnos… nadie nos preguntaba qué queríamos, qué sentíamos, cuáles eran nuestras ilusiones, nuestros sueños… Así, poco a poco, fuimos alejándonos de nosotros mismos, de nuestro propio sentir, dejamos de escuchar nuestros corazones y nos desconectamos de nuestra sabiduría interior, de nuestra guía interior.

Y, así, despojados de nuestra conexión interna fueron pasando los años y una vez adultos nos preguntamos qué es lo que queremos y ya no nos acordamos, no sabemos cómo acceder a la información de nuestro interior, no sabemos cómo conectar con nuestro corazón. Y así vagamos por la vida, sin saber muy bien qué es lo que hacemos aquí…

Nos cortaron las alas…

¿Qué podemos hacer para recuperarlas, para que nos nazcan de nuevo?

¿Cómo reconectar con nuestras sensaciones internas más profundas?

¿Qué podemos hacer para no cortárselas a los niños que viene después de nosotros?

A este respecto podemos preguntarles: ¿Qué sientes? ¿Qué necesitas? ¿Cómo te puedo ayudar?

Al hilo de esto…

Túmbate cómodamente. Te van a contar un cuento… Espero que te inspire…

http://contandovoyyvengo.blogspot.com.es/2012/02/bolboreta.html

Premio y Castigo – Dos obstáculos para materializar tus sueños

Feldenkrais tenía un novedoso concepto de Salud, decía que:

“Las personas realmente sanas son aquellas capaces de vivir sus sueños plenamente.”

Además sostenía que:

“Si queremos crear una sociedad de personas creativas y en desarrollo, hay que suprimir totalmente esa relación de dependencia por la que nos dan un caramelo si somos buenos chicos y hemos de ganarnos el derecho a vivir obedeciendo los deseos del otro.”

Observó que el sistema de educación conductual premio y castigo, predominante en nuestra cultura, anulaba la facultad del ser humano de desarrollarse plena y libremente como persona y le incapacitaba para desarrollar la habilidad de crear la realidad que deseaba.

Premio y Castigo¿Por qué el modelo conductista de premiar y castigar impide que realicemos nuestros sueños?

La mayoría de nosotros hemos sido educados bajo el paradigma premio-castigo, lo que genera una necesidad compulsiva de éxito y/o miedo al fracaso. Esto nos ha hecho ser personas inseguras y miedosas o en exceso ambiciosas y enfocadas en el logro, bien sea económico, personal o social.

Pero analicemos esto más detenidamente…

MIEDO AL FRACASO

Durante nuestra infancia, la mayoría de nosotros, hemos sido juzgados, criticados, evaluados, amenazados, reprimidos, castigados, suspendidos, sermoneados, etc. En la familia, por nuestros padres, en la escuela, por nuestros profesores, en la iglesia, por los curas y en la calle, por nuestros vecinos. Unas veces de forma manifiesta, otras de forma más sutil. Esto ha hecho que crezcamos con miedo; miedo a ser castigados, a ser inadecuados, a no ser aceptados, etc.

Recordemos que nuestro cerebro reptiliano, el más antiguo y primitivo de los tres, bajo amenaza se activa, poniendo en funcionamiento el mecanismo de huida o defensa con el fin de mantener la supervivencia. Al activarse el cerebro reptiliano se desconectan las áreas más evolucionadas del cerebro, como la corteza prefrontal, encargada, entre otras funciones, del pensamiento abstracto y de la solución creativa de problemas.

Esto hace que bajo amenaza de castigo se inhiba la capacidad de dar respuestas ingeniosas ante los obstáculos que van apareciendo en el proceso de materialización de nuestros sueños.

Además el miedo a ser juzgado, junto con el miedo a perder la aprobación externa, hace que la exploración espontánea de nuevas opciones vaya disminuyendo hasta quedar anulada por completo.

En resumen, el miedo al fracaso y al castigo hace que nos quedemos paralizados, impide que nos pongamos en marcha, que demos un sí rotundo a lo que dicta nuestro corazón y que materialicemos nuestros sueños.

NECESIDAD COMPULSIVA DE ÉXITO

De nuevo, hemos de remontarnos a nuestra infancia, cuando nuestra necesidad de pertenencia y de sentirnos seguros y aceptados sólo era satisfecha cuando estábamos a la altura de las expectativas de nuestros cuidadores.

Cuando respondíamos tal y como se esperaba de nosotros recibíamos diferentes tipos de premios: alabanzas, elogios, aplausos, recompensas materiales, etc. Así es cómo se configuró nuestro modelo sentimental de conducta, es decir, la forma en la que aprendimos a conducirnos en la vida.

Inconscientemente, una vez “adultos”, continuamos repitiendo este modelo de conducta buscando la aprobación y el reconocimiento familiar y social a través del éxito en las áreas que nuestra familia o nuestra sociedad considera adecuadas.

Esta necesidad compulsiva de éxito y/o de aprobación hace que, corramos apresuradamente, hacia delante, en pos del éxito, saltándonos partes del proceso imprescindibles para la concreción de nuestros deseos, o bien que nos desviemos de nuestros anhelos personales y acabemos materializando los deseos de otros.

Entonces… ¿Cómo deshacernos de estos condicionamientos? ¿Cómo realizar lo que verdaderamente deseamos?

  • Descubriendo qué es lo que realmente queremos. No lo que se espera de nosotros, discerniendo qué deseos son propios y cuáles son  impuestos por las expectativas de nuestra familia y/o de nuestra sociedad.
  • No teniendo miedo a explorar, a probar, a intentar… aceptando que equivocarse es una parte natural e imprescindible del proceso de aprendizaje.
  • No teniendo miedo al que dirán, al juicio externo, reconociendo nuestra propia valía y respetando nuestra propia individualidad.
  • Conociendo y respetando nuestro propio ritmo, yendo despacio y prestando atención al proceso, al arte de ir logrando.
  • Y sobre todo, sobre todo, disfrutando del camino…

¡MEJORA TU SALUD, CREA TUS SUEÑOS!

Gracias

Helena Guevara

Envejecer significa dejar de tomar conciencia.

learningDice el Dr. Feldenkrais que “La libertad tiene que ver con la posibilidad de tener opciones”.

Los sistemas vivos tienen dos opciones: incapacitarse progresivamente para mantener su estructura u orden interno o, por el contrario, evolucionar hacia una mejor organización u orden superior. La primera opción tiene que ver con el envejecimiento, tal y como comunmente lo conocemos: enfermedad, restricción de movimiento, incapacidad de adaptación a nuevas situaciones, y la segunda, evolucionar, con la indagación interna, la toma de conciencia, el aprendizaje constante y la salud, entendiendo ésta en un sentido amplio.

Que la piel se arrugue y el pelo encanezca es un aviso de que el tiempo se acaba y el final se acerca.

Otra vez tenemos dos opciones: resignarnos, dejar que la incapacidad se vaya haciendo dueña de nosotros y tratar de tener el medio externo lo más controlado posible o, por el contrario, aceptar el desafío e indagar, día a día, momento a momento, cómo deshacer los condicionamientos inconscientes que nos causan daño a nosotros y a los demás, y desarrollar la capacidad de adaptación al medio externo.

Ese día va a llegar; digase el final, la muerte, el tránsito, el gran encuentro o como lo queramos llamar y nuestra conciencia, sí o sí, va a mirar hacía atrás y nos va a tocar tomar nota de todo el tiempo perdido en distracciones banales e intuyo cierto arrepentimiento por no haber puesto en el nº1 de nuestras prioridades, el empeño en evolucionar y despertar.

“Es un mito pensar que el despertar espiritual es un fenómeno raro que sólo está a disposición de unos pocos escogidos…Este mito sobre el despertar es un obstáculo para nuestro propio proceso de descubrimiento, por que creemos en una limitación que no es real, sino autoimpuesta.” Adyashanti

Cuando me miro en el espejo me digo, ánimo, aún tienes tiempo de tomar conciencia, de desenredar tus nudos internos, de aligerar la carga, de dar luz a los automatismos que te mantienen en un estado se sueño y sufrimiento.

Envejecer me impulsa a tratar de tomar más y más conciencia acerca de cómo funciono en mi día a día: cómo pienso, cómo me muevo, cómo me relaciono, cómo escribo, cómo me expreso, etc. Por que sólo tomando conciencia de nuestra forma de actuar tendremos la posibilidad de elegir nuevas opciones de funcionamiento más integras, saludables y maduras.

Gracias.

Helena Guevara

cuerpo-arco-iris

El coraje de moverse lentamente y sin esfuerzo.

foto_rueckenCada vez tengo más claro que el Método Feldenkrais es sólo y exclusivamente para personas valientes. Ya sabemos que la persona valiente no es la que no tiene miedo sino la que tiene el coraje de confrontarse con sus sombras, sus miedos, heridas y dificultades.

En este momento existen en nuestra sociedad multitud de propuestas de “salud” que tienen que ver con el entrenamiento muscular, estiramientos y tonificación.  Todas ellas, a menudo, rodeadas de músicas trepidantes, diseñadas en forma de series repetitivas de movimientos rápidos y con instructor@s a los que imitar que, además de hacerlo “mejor” que nosotr@s, nos alientan a esforzarnos siempre un poco más. Dichoso esfuerzo… dichosa cultura judeo-cristiana que nos maldijo insertando en el inconsciente colectivo la creencia de que tendremos que esforzarnos y sufrir para lograr expiar la culpa de un tal Adán que comió no se qué manzana prohibida…

El Método Feldenkrais va contracorriente, quizás por eso cuesta darlo a conocer…

El Dr. Feldenkrais, a través de su ingenioso método, nos propone movernos muy lentamente y reducir el esfuerzo al máximo posible, sin, jamás, ir más allá de nuestros propios límites. De esta manera, podremos afinar nuestra sensibilidad y, nuestra atención captará detalles acerca de nosotr@s mism@s, de nuestra forma de movernos y de estar en el mundo que hasta ahora eran inconscientes y habían pasado inadvertidos. Es en este momento cuando el coraje entra en juego, por que nos daremos cuenta de que, en muchas ocasiones, nuestro cuerpo no sabe responder a las ordenes dictadas por nuestro cerebro (por ejemplo: trata de flexionar, lentamente y sin esfuerzo, el dedo anular de una de tus manos sin que se flexione ni el meñique y ni el dedo corazón). También encontraremos puntos de dolor que hasta ahora pasaban desapercibidos, desconexiones entre diferentes partes de nuestro cuerpo, desorganización en relación al orden organicamente “correcto” de movernos (por ejemplo utilizando la musculatura del cuello en primer lugar cuando queremos levantar la cabeza del suelo si permanecemos tumbados boca arriba, en vez de inicar el movimiento desde los músculos del bajo abdomen).

Para nuestro ego no es plato de buen gusto darnos cuenta de que sabemos mucho menos de lo que creíamos, de que nuestro cuerpo alberga  y enquista mucha información dolorosa que tiene que ver con nuestra historia personal, familiar y cultural…

Por eso hace falta coraje, por que el Método Feldenkrais te confronta con tu lado oscuro. Cuerpo, movimiento y fuerza de la gravedad son los ingredientes base para este camino de autoconocimiento.

¿Lo bueno? A parte de ser una gran estrategia para tomar conciencia de tus sombras, lo bueno es que tomas conciencia por ti mism@, que nadie se entera de la profundidad dolorosa de tu proceso, que no lo tienes que exponer en público, que puedes vivirlo íntimamente y ser tú tu propi@ maetsr@. Lo bueno, también, es que estarás acompañad@ por un/a profesor/a que “no lo hace mejor que tu”, que no te juzga, que te alienta a hacer menos, a ir más despacio y más profundo, que es compasiv@ y también autoconsciente de sus propias limitaciones.

Gracias.

Helena Guevara

“Encuentra tu verdadera debilidad y ríndete a ella. Ahí está el camino de la genialidad. La mayoría de la gente pasa su vida usando sus fortalezas para superar o encubrir sus debilidades. Hay unos pocos que utilizan sus fuerzas para incorporar sus puntos débiles, que no se dividen, esas personas son raras de encontrar. En cualquier generación hay unos pocos y son quienes la lideran”Moshé Feldenkrais 

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